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Tipos de radares en España, efectividad y evolución

GNaya GNaya

04/07/2018
Tipos de radares en España, efectividad y evolución
Breve repaso a la eficacia de los distintos tipos de radar en España, así como a su rápida evolución tecnológica.

El pasado fin de semana, Tráfico ponía en marcha la Operación Salida correspondiente al verano 2018. Operativos especiales, campañas de concienciación, despliegue de guardias de tráfico e intensificación de controles de alcoholemia y drogas son algunas de las medidas habituales que se refuerzan en los periodos en los que se concentra un mayor volumen de desplazamientos entre nuestros conductores. En el mismo equipo, la DGT cuenta con un batallón estable compuesto por 2.345 radares (consulta aquí la lista completa), máquinas en constante evolución y equipadas con las últimas tecnologías para detectar infracciones al volante.


Radares fijos


Como su propio nombre indica, los radares fijos son ni más ni menos que cinemómetros instalados en puntos concretos durante un tiempo. A diferencia de los móviles, no necesitan de operador para funcionar, pues se les suele alojar en cabinas al margen de las carreteras, o bien en pórticos o postes aprovechando los paneles de aviso. Por ley, este tipo de dispositivos deben estar –y están- debidamente señalizados, por lo que no resultan complicados de localizar, lo que lleva a que su eficacia no sea, ni de lejos, tan alta como la de otros miembros de la ‘familia’ de radares española.



Radares móviles


¿Ves ese coche estratégicamente detenido en un hueco justo al pasar el puente? Pues no te extrañe que dentro de él se encuentre un agente operando un radar móvil, bien desde un coche oficial o en uno camuflado. Estos pueden además funcionar tanto en parado, al igual que hacen los fijos, como en marcha desde el propio vehículo.


Su señalización no es obligatoria, aunque es cierto que desde hace años Tráfico va publicando los tramos de carreteras secundarias con más siniestralidad (consúltalos aquí) que se someterán a ‘vigilancia especial’, lo que en la práctica aumenta las opciones de encontrarnos un radar móvil trabajando. Sin embargo, su ubicación ni se confirma ni se precisa, lo que hace que sean más difíciles de detectar y, en consecuencia, más fácil caer en ellos.


Radares de tramo



Parece que llevaran toda la vida con nosotros, pero lo cierto es que los radares de tramo entraron a formar parte de nuestro ecosistema de carreteras hace apenas unos pocos años. Se suelen instalar en vías rápidas, aunque cada vez se apuesta más también por carreteras secundarias.


Su funcionamiento es tan sencillo como eficaz su capacidad de sanción: captan un punto de entrada y otro de salida para un mismo coche, y una sencilla operación matemática da como resultado la velocidad que hemos promediado en ese tramo concreto. Si el resultado está por encima del límite permitido… marchando multa.


Sirva de ejemplo uno de los más representativos, el radar de tramo del puente de Guadarrama, en Madrid. Si atravesamos los 3,323 kilómetros en menos de 2 minutos y 5 segundos, podemos contar con que habremos superado la media de 100 km/h, por lo que no tardaremos en recibir una sanción al respecto.


Helicóptero Pegasus



Llevan en funcionamiento desde marzo de 2013 y sus números son aplastantes hasta el punto de que se puede decir que, el helicóptero de la DGT Pegasus, donde pone el ojo pone la multa.


Y es que, mientras un radar fijo normal tiene una eficacia de entre el 3% y el 5%, cerca de uno de cada cuatro (24%) vehículos vigilados por los helicópteros de la DGT. Esto se explica en base a la tecnología puntera de la que disponen los agentes operarios, así como a que piloto y operador de cámara tiene libertad para fijarse en ciertos vehículos que, a simple vista, podrían estar cometiendo algún exceso de una forma más evidente.



Desde su llegada, Tráfico ha ido ampliando su flota hasta contar a día de hoy con un equipo de 10 unidades.


El súper radar del futuro, más cerca



Como decíamos, los radares están en constante evolución y cada vez incorporan más tecnología que los hacen más eficaces y también más difíciles de localizar, tanto para el ojo humano como para los sistemas de detección y aviso de estos dispositivos, prohibidos por ley bajo multa de 200 euros y pérdida de 3 puntos del carné.


En esta línea, Tráfico lleva meses anunciando la incorporación de su nueva hornada de radares ‘Velolaser’. Se supone que estos dispositivos, destacables por ser de un tamaño muy reducido que les permite ser instalados en prácticamente cualquier lugar, incluidas motos de la Guardia Civil, iban a ponerse en funcionamiento este mismo verano. Aunque su puesta en marcha ha generado cierta polémica e incluso algunas entidades ponían en duda que se estuvieran tramitando las multas, Tráfico asegura que ya están operando en España.


Asimismo, el sector recibe propuestas al respecto continuamente, como es el caso Mesta Fusion, un radar muy especial que ya ha operado en Dubai y que es capaz de controlar infracciones hasta en ocho carriles simultáneamente, 32 vehículos a la vez al tiempo que distingue turismos, motos, furgonetas, camiones y autobuses. Un súper-radar, vamos.


En un futuro, se espera que los helicópteros Pegasus compartan espacio aéreo con ‘compañeros de faena’ como se espera, prácticamente se da por hecho, los drones de Tráfico de los que tanto se habla últimamente.



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