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MotoGP: Una religión llamada Ducati

Fede Asensio Fede Asensio

13/09/2017
MotoGP: Una religión llamada Ducati
A pesar de pertenecer al Grupo VW, Ducati ha mantenido su filosofía intacta. Una marca movida por la pasión de quienes la dirigen y trabajan en ella.


Si no eres italiano, probablemente te costará entender algunas de las cosas que se explican en este artículo. Lo más seguro es que te resulte inverosímil que alguien sea capaz de dejar su casa, el entrono en el que se ha criado, su amigos, todo, para emigrar siguiendo la llamada de una pasión que se ha transformado en religión...


Ndr: Antes de que empieces a leer, quiero dejar claro una cosa: este artículo no es un reportaje comercial, no es una loa a una marca, sino que refleja una realidad. Aclaro esto, porque repasándolo, me he dado cuenta que a algún escéptico podría parecerle un publirreportaje… pero no lo es. Como he escrito en la entradilla, para alguien que no ha nacido en la tierra de Ferrari, puede llegar a resultarle difícil entender hasta dónde puede llegar la pasión de los italianos por una marca, por unos colores.



Borgo Panigale Donato, 28 años, de Salerno, sur de Italia. Luce un llamativo tatuaje rojo en su antebrazo derecho: el escudo de armas de Ducati… rojo como la sangre que fluye por su corazón. Trabaja como tornero en el departamento de mecanizado de Ducati y dice con pasión que está "experimentando un sueño "…


Davide tiene 38 años, es de Bolonia, coordina la mecánica de la línea de producción en Borgo Panigale. Él lleva impreso en su piel la suspensión de la Ducati Panigale en una de sus pantorrillas y los pistones y cilindros de Superquadro en un antebrazo… Pero el “bueno” de verdad lo lleva debajo de la camiseta, en el pecho: una reproducción ¡del motor desmodrómico, marca de identidad de Ducati! Le gustaría enseñárnoslo, pero no cree correcto quitarse la camiseta en su lugar de trabajo…"Este es un buen año".



Cristian, ingeniero, es uno de los muchos que luce la camiseta conmemorativa de la victoria de Andrea Dovizioso en Mugello en la que se puede leer "El éxito Made in Italy". Un triunfo de un piloto italiano en el GP de Italia, sobre una moto italiana con un motor italiano. Las dependencias en las que nos encontramos, despachos, oficinas y áreas de trabajo, tienen sus paredes forradas con carteles del piloto de Forlí iguales a la enorme fotografía que cuelga de una de las fachadas de la fábrica



Dentro de las dependencias de Ducati Motor los despachos, las oficinas y las áreas de trabajo tienen sus paredes forradas con carteles del piloto de Andrea Dovizioso iguales a la enorme fotografía que cuelga de una de las fachadas de la fábrica…



Bienvenidos a Borgo Panigale, bienvenidos a Vía Antonio Cavalieri Ducati 3, bienvenidos a Ducati Motor… Un lugar en el que todos, cada uno de sus 1.200 empleados -desde el director general hasta el conserje– están “infectados por el virus de rojo". Enfermos, sí, dirá alguno, pero irremediablemente felices.



Dicen que está pasión roja sin fisuras de cada uno de los trabajadores de Ducati es el secreto de una empresa metida en un desafío cuya relación sería algo así como una pelea entre una hormiga y Mike Tyson. 55.000 unidades/año es la producción de Ducati; Honda, por ejemplo, produce 12 millones de motores en el mismo periodo… 12 millones… Es David contra Goliat.



Una buena parte de los trabajadores de Ducati van y vienen cada mañana a trabajar sobre las mismas motos que salen de las cadenas de montaje en las que ellos mismos trabajan.



En la misma planta en la que se montan las Ducati que se pueden comparar en todos los concesionarios del mundo, se ensamblan también las GP17 que de la mano de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci han sido protagonistas de la primera parte de la temporada 2017. Tanto deportiva como comercialmente el viento sopla de popa en las velas de Ducati, especialmente en los Estados Unidos.


Son siete los años de crecimiento continuado, con una facturación en 2016 de 730 millones y un beneficio de 50 millones. Hay quien dice que es una situación derivada de la entrada de Ducati Motor Holding en el conglomerado Volkswagen de la mano de Audi hace cinco años. Pero cuando entonces el CEO del grupo alemán –19 de julio de 2012- se dirigió desde un estrado a todos los trabajadores de Borgo Panigale, sus palabras fueron muy claras: “Ducati bleibt Ducati”… Ducati seguirá siendo Ducati… Es decir, Ducati seguiría siendo italiana. "Nos dieron carta blanca. Cooperamos e intercambiar datos con el Wolfsburgo [Ndr. Sede del Grupo Volkswagen], pero aquí seguimos decidiendo nosotros. Ellos confían, y hacen bien ", explica Claudio Domenicali, administrador general.



Los alemanes pagaron entonces 840 millones de euros por la compañía y ahora se rumorea que Ducati Motor Holding está a la venta casi el doble. Estos mismos rumores que sitúan como compradores potenciales a Harley Davidson, el grupo indio Bajaj o algunos fondos de capital privado. Pero mientras tanto, en Ducati continúan mandando ellos, los italianos, los orgullosos herederos de una empresa fundada hace casi un siglo en un sótano como el nombre de Società Scientifica Radio Brevetti.


Ducati es una compañía mezcla de una fábrica, un laboratorio de ideas –sólo así se puede competir deportiva y comercialmente con los colosos japoneses- y una familia unida por “la sangre”, que en este caso es la pasión por una marca, por unos colores…



Nos cuentan que cuando van a la playa con sus toallas rojas de Ducati… “La gente es curiosa y pregunta si somos fans de Ducati? Al responder que eres mucho más que eso, que trabajas en Ducati, pasan a mirarte con admiración y respeto…”.



Donato D'Amato, el del tatuaje en el antebrazo, soñaba desde niño. "Soy un hijo del sur, uno que desmontaba scooter y se imaginaba llegar a ser piloto", cuenta. "En mi pueblo trabajé en una fábrica de moldes de acero, pero llegó un día que lo dejé todo y presenté un CV aquí. Me costó, me llevó tiempo. Primero estuve esperando que me llamaran; después conseguí contratos temporales; pero finalmente conseguí entrar a trabajar aquí, conseguí entrar en Ducati".


Desde hace tres 3 años Donato se ocupa de los cigüeñales y las bielas . "Para mí fue como entrar en una familia: la Ducati es especial, pongo mis manos sobre piezas que un día serán decisivas en el campeonato del mundo de velocidad. Después de ganar en Mugello los pilotos estuvieron aquí, con nosotros, como unos compañeros más, humildes, disponibles… somos un equipo”, cuenta el técnico mecánico italiano con una pasión compartida por cada uno de los trabajadores con los que hablamos. La mayoría de ellos va y viene a trabajar con las mismas motos que salen de las cadenas de montaje. “Tengo una Monster 821 y salgo a montar cuando tengo tiempo libre… ¡Cómo suena!... Escuchar el bicilíndrico desde lejos, es pura música”.




Donato confiesa también que durante la fiesta en la fábrica para celebrar los triunfos obtenidos, Donato cogió a Dovizioso en un aparte y le dijo. “Este año ganamos, ¿entendido? Han pasado 10 años desde que Casey Stoner hizo su trabajo, diez años estamos esperando el segundo título. Está de camino y cuando llegué será nuestro, de todos”.


A la fiesta, el acto, la “reunión familiar”, llámesele como quiera, que tuvo lugar en Borgo Panigale a mediados de junio para celebrar el doble triunfo de Andrea Dovizioso, no faltó nadie, estuvieron todos: los pilotos, los ingenieros del departamento de competición, el personal de la planta de producción, los del departamento administrativo…


En primera fila estuvo Davide Cattabriga, del que dicen que con un destornillador en la mano es capaz de hacer milagros. "Llevo veinte años en Ducati, es algo que llevo con orgullo y pasión. El departamento de carreras de Yamaha es tan grande como toda la Ducati, pero ellos no tienen el genio italiano… Este año tendrán que sudar para quitarnos el título "… Davide tiene en el garaje de casa tiene dos Panigale. En Ducati trabaja con dos compañeros de Calabria, Giuseppe Curia y Agostino Magliarella. "Tenemos que trabajar duro estos días. El salto de calidad en MotoGP también depende de nosotros… y de los ingenieros del Reparto Corse del piso de arriba ".




Nos cuentan que cuando van a la playa obviamente llevan sus toallas rojas de Ducati. “La gente es curiosa y pregunta si somos fans de Ducati? Al responder que eres mucho más que eso, que trabajas en Ducati, pasan a mirarte con admiración y respeto… No hay necesidad de decir más"… Davide, Giuseppe, Agostino, ellos no lo sabían, pero la semanas después de nuestra visita a la fábrica, uno de los tres iba a ser elegido para incorporarse al box del equipo de carreras.






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