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MotoGP: Le Mans, el templo francés del motociclismo

JPdelaTorre JPdelaTorre

18/05/2017
MotoGP: Le Mans, el templo francés del motociclismo
El Mundial de MotoGP aterriza en Le Mans, en el circuito Bugatti, que se puede considerar como el templo francés de la velocidad. Aquí se disputan el Gran Premio de Francia y las 24 Horas motociclistas.


El circuito Bugatti de Le Mans es desde hace casi dos décadas el escenario del Gran Premio de Francia de MotoGP. Acogió por primera vez un Gran Premio en 1969, lo que lo convierte en uno de los circuitos más clásicos del actual calendario de MotoGP. La única pista más antigua presente en el actual Mundial es Assen, cuyo trazado inicial se inauguró en 1955. La tradición de Francia en el calendario de los Grandes Premios se inició en 1951, en Albi, y desde entonces la carrera gala ha pasado por infinidad de escenarios. En total, han sido ocho los circuitos que han acogido la carrera, pero Le Mans es, de largo, el que más carreras ha recibido: las 17 últimas de forma consecutiva, y doce más en diferentes ediciones.


Johann Zarco se ha convertido en la sensación del Mundial de MotoGP. El doble campeón de Moto2 es mucho más que un “rookie”.

Además, desde 1978 se disputan las 24 Horas de Le Mans, a imagen y semejanza de la carrera automovilista. La diferencia es que los coches emplean el trazado original, el Circuito de la Sarthe, de casi 14 kilómetros de longitud, que sólo toma del trazado Bugatti de Gran Premio la recta principal, la variante Dunlop, y desaparece por La Chapelle rumbo a los tramos que sólo se hacen en las 24 Horas.


Desde 1980, las 24 Horas motociclistas puntúan para el Campeonato del Mundo de Resistencia, con lo que Le Mans es, sin lugar a dudas, el circuito con mayor tradición del motociclismo francés. Las obras de reforma acometidas tras el accidente sufrido por Alberto Puig en el Gran Premio de 1995, permitieron que Le Mans se reincorporara al calendario en 2000, y desde entonces siempre ha sido el escenario del Gran Premio de Francia.


Salida de las 24 Horas de Le Mans. El Mundial de Resistencia tiene aquí una de sus principales citas.

Muchos escenarios

Las carreras motociclistas enseguida se hicieron sitio en Francia. Una de las primeras carreras internacionales tuvo lugar entre París y Viena en 1902, y la primera edición de la International Cup, el primer campeonato oficial, se realizó en Dourdan (Francia), en 1904. Ese mismo año se constituyó en París la Federación Internacional de Clubes Motociclistas (FICM), antecesora de la FIM, la actual Federación Internacional Motociclismo.


A pesar de su arraigo y sus antecedentes, Francia no cuenta con una carrera en el calendario inaugural del Campeonato del Mundo de Motociclismo, en 1949, y no sería hasta 1951 cuando se disputa el primer Gran Premio de Francia puntuable para el Mundial. Desde entonces, Francia ha contado con ocho pistas diferentes: Albi, Rouen, Reims, Clermont-Ferrand, Le Mans, Paul Ricard, Nogaro y Magny-Cours. Como dijimos antes, Le Mans es la que más ediciones ha acogido, pero entre mediados de los años setenta y finales de los noventa, Paul Ricard, la instalación francesa más moderna en esos momentos, fue el circuito más utilizado.


Curiosamente, la única vez que Francia acogió dos Grandes Premios en una misma temporada (1991), Le Mans fue uno de ellos. La suspensión del Gran Premio de Brasil por la negativa de los pilotos de correr en Interlagos, propició que la FIM buscara una alternativa para cubrir su hueco en el calendario. Fueron tiempos complicados: Dorna se iba a hacer cargo de la organización del campeonato en 1992, y el descontento de los pilotos agitó el fantasma de las World Series, lo que sumado al interés de Bernie Ecclestone por el motociclismo a través de su empresa Two Wheels Promotions, obligó a reaccionar con rapidez. Carmelo Ezpeleta maniobró con soltura, ofreció a la FIM la salida de un Gran Premio en Le Mans, se asoció con Ecclestone y disipó todas las dudas sobre Dorna.


Patrick Pons agitó el ambiente motociclista con su determinación y arrastró a una generación entera al Mundial en los años setenta.


Los campeones tardaron en llegar

Francia cuenta con una arraigada tradición motociclista, pero tardó muchos años en ver coronarse a un campeón galo. El gran mito del motociclismo francés fue Patrick Pons, el hombre que cambió la actitud de los pilotos franceses, que en los años setenta salieron en masa al Mundial. Durante casi dos décadas, Francia se convirtió en la cantera del motociclismo mundial, aportando infinidad de ganadores y decenas de podios, pero sin coronar a un campeón francés.


Pons logró el título en el Mundial de 750 en 1979, en la última edición del campeonato, pero falleció al año siguiente en Silverstone, en el Gran Premio. En general, su generación estuvo marcada por la tragedia. En cuestión de dos años fallecieron algunos de sus pilotos más importantes: Patrick Pons, Olivier Chevallier, Christian Leon, Jean Bernard Peyré, Michel Rougerie… Fue una generación maldita.


Por sorpresa, en 1982, un semidesconocido piloto privado, Jean-Louis Tournadre, ganó el Mundial de 250, al imponerse por un solitario punto a Anton Mang. Aquel año, los principales pilotos boicotearon el Gran Premio de Francia, disputado en Nogaro, por falta de seguridad. Allí logró Tournadre su única victoria mundialista, que fue vital para su título. Ese año marcó el despertar de otra joven promesa gala Christian Sarron, que en 1984 ganaría el Mundial de 250. Tras él llegaron más coronas: Alain Michel (sides 1991), Olivier Jacque (250 2000), Arnaud Vincent (125 2002), Mike Di Meglio (125 2008), y finalmente Johann Zarco, doble campeón de Moto2 en 2015 y 2016, que se ha convertido en la nueva referencia del motociclismo francés.





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