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Ángel Nieto, piedra angular del motociclismo español

JPdelaTorre JPdelaTorre

04/08/2017
Ángel Nieto, piedra angular del motociclismo español
Un accidente de tráfico nos ha arrebatado a Ángel Nieto, el hombre clave del motociclismo español. Sin Nieto nada habría sido igual, y su muerte ha dejado el “paddock” de MotoGP sumido en el dolor y la tristeza.

Antes de Ángel Nieto el motociclismo español era la nada. Apenas un puñado de resultados destacables, algunos momentos de satisfacción, y mucha frustración por años de talento desaprovechado por falta de recursos. Así fue la historia del motociclismo español hasta que un avispado chaval nacido en Zamora y criado en los arrabales madrileños de Vallecas, se encaramó a unas motos. Nieto era un niño inquieto y activo al que sedujo el ruido y la velocidad. Se acercó al taller de Tomás Díaz-Valdés, y por puro aburrimiento de verle uno y otro día, le dejó trabajar. Antes de que se diera cuenta, Nieto ya era capaz de arrancar una moto y dar una vuelta a la manzana para probarla.


Tenía talento, para todo. Se las agenció para que le dejaran la moto de un cliente para correr. Que si una gymkhana, que si una exhibición en unas fiestas del barrio, y un día, con la complicidad de Díaz-Valdés que le presta una Derbi 50 se inscribe en una carrera de 125 en Granada. A pesar de la diferencia de material queda tercero. Y a partir de ese momento la cosa se va liando. Estamos en 1963.


El joven Ángel Nieto hizo todo lo posible por vivir de las motos. En la imagen, en su etapa de 'machaca' con Medrano, una de las estrellas de la época.


A escondidas de sus padres, falsificando la firma de su padre para sacarse la licencia, corre allá donde puede: Segovia, Valencia, Zaragoza… siempre con buenos resultados. Entonces era “El Niño”, con un chupete pintado en el casco. Su ambición le lleva a tomar un decisión clave en su futuro: quiere irse a Barcelona, donde están todas las fábricas, Bultaco, Montesa, Derbi, Ducati-Mototrans, OSSA… Y con la misma estrategia empleada en el taller, recibe el visto bueno de sus padres para vivir en casa de una tía.


Nieto ya se había preparado el terreno. En el Retiro, ni corto ni perezoso, se presenta ante Don Paco Bultó, el patrón de Bultaco y le pide trabajo. “Escriba una carta y cuéntenos qué sabe hacer”, le dijo Bultó. “Yo quiero ser piloto”. Y se presenta en la fábrica: le pusieron a limpiar piezas y a trabajar con los mecánicos de motocross. Allí conoció a José Medrano, una de las estrellas de la época, con el que decide irse de machaca durante unas carreras, dejando el trabajo de Bultaco. Cuando regresó no había nada para él.


El mejor piloto español


Consiguió que Derbi le hiciera un hueco en 1964, y empezó a destacar con algún resultado digno. Corre su primer Gran Premio en Montjuïc ese año y acaba quinto, y también corre en Francia, pero se enfada con Derbi porque no le llevan a Daytona al año siguiente, al Gran Premio de Estados Unidos, donde envían a Busquets y Roca, y decide dejar Derbi para irse a Ducati Mototrans. Su año en Ducati fue muy llamativo y eso le valdría ganarse la redención en Derbi, que volvieron a reclamarlo para que corriera con el equipo oficial. Fue en 1966. Aquel año resultó célebre por su primera gran entrevista: “Soy el mejor piloto español”, dijo, sin tapujos. Luego se arrepintió mucho de sus palabras porque le llovieron las críticas, pero el tiempo ha terminado dándole la razón.


Es en 1967 cuando Nieto realiza su primera temporada completa en el Mundial, y consigue su primer podio en Assen, donde es segundo. Curiosamente, con sus quince victorias en la pista holandesa, Nieto sigue siendo el piloto con más triunfos mundialistas en Assen. Es cuarta posición era el mejor resultado de un piloto español en el Mundial. Al año siguiente repite, con otro segundo en Montjuïc, pero lo mejor estaba por llegar.


Campeón con Derbi


En 1969 fue toda la temporada a remolque de Aalt Toersen, que había ganado las tres primeras carreras. Como el sistema de puntuación empleado era el de puntos netos, a pesar de varios ceros acumulados seguía teniendo opciones. En Sachsenring, con la estrecha colaboración de Santiago Herrero, suma su primera victoria mundialista e inicia su recuperación. Toda la suerte que le faltó al inicio le falta ahora a Toersen, y en Yugoslavia llega el desenlace. Nieto es segundo y Toersen no termina, y el zamorano se proclama campeón por un solo punto de ventaja sobre el holandés.


Ángel Nieto pilotando su mítica Derbi 50 (1969).


Era el primer campeón del mundo español. En casa, el título pasó casi desapercibido más allá de los círculos motociclistas de Madrid y Barcelona. Pero Nieto había comenzado a sembrar. Desde ese momento su entendimiento con Derbi es total, y se convierte en un maestro de las cilindradas inferiores. En 1970 repite título en 50 y es subcampeón de 125.


En 1971 llega a la última carrera, Jarama, peleando por los dos títulos: en 50 contra De Vries y en 125 contra Sheene. Por entonces Nieto ya era suficientemente conocido y aquella carrera fue el delirio. Acudieron más de 60.000 espectadores al Jarama desbordando las previsiones de Real Moto Club de España. Pero Nieto se cayó en la primera vuelta de la carrera de 50 y el título se esfumó.


Le tuvieron que coser un severo corte en una pierna y un médico ajeno a la organización autorizó su participación en la carrera de 125. El público se iba decepcionado del Jarama tras su accidente, y Nieto tuvo que subir a la torre de control y decir por megafonía que se quedaran, que el corría en 125. Y lo hizo. Engañando a todos, porque se caía de dolor, pero no movió un músculo. Arrancó, se escapó de Sheene y ganó el título. Y el público enloqueció e invadió la pista, y se puede decir que ese día despegó el motociclismo en nuestro país.


Era la primera que Nieto usaba su astucia de esa manera. A lo largo de su carrera deportiva sus perrerías, los trucos de perro viejo frente a otros rivales, le permitieron lograr muchas victorias. Para muchos, Nieto ha sido el mejor estratega de la historia del motociclismo.


El binomio Nieto-Derbi fue casi imbatible a principios de los años setenta. El Jarama de 1971 marcó un antes y un después.

Las vacas flacas


En 1972 conseguiría el doblete, fue su año triunfal completando una serie casi irrepetible: cinco títulos en cuatro temporadas. Pero la situación era complicada. Por ajustes económicos, Derbi no podía mantenerse en las carreras y se retiró del Mundial, aunque mantuvo su equipo en el Campeonato de España. Cuando le comunicaron el ceso, Nieto, con su perspicacia habitual, se revolvió con rapidez: desde el mismo despacho de Andreu Rabasa telefoneó a Giancarlo Morbidelli, consiguiendo una 125 para 1973. Pero aquella relación no funcionó.


En 1974 Nieto recuperó las viejas Derbi 125 campeonas, unas motos desfasadas frente a las nuevas mecánicas de Yamaha y Morbidelli, y poco pudo hacer. Sin muchas opciones, pidió ayuda a la Federación Española, y en 1975 ésta alquiló a Van Veen unas Kreidler 50 oficiales. Nieto volvió a ser campeón. Pero la situación fue de nuevo quebradiza. De nuevo apareció la RFME en su ayuda.


La Federación adquirió el departamento de competición de Piovaticci, y encargó a Bultaco la gestión del equipo. Nieto volvió a ser campeón por séptima vez –su quinto título de 50- y logró el subcampeonato en 125. Al año siguiente repitió corona, y el de 1977 fue su último título en 50 porque después abandonaría la categoría, pero no consiguió mejorar en 125, donde tenía puestas todas sus esperanzas. Y la cosa empeoró al año siguiente. Bultaco ya había empezado a vislumbrar la severa crisis que terminaría por cerrar la fábrica en 1980, y Nieto, casi sin resultados a mitad de temporada, pidió a Bultó que lo liberara de su contrato, y éste accedió.


Nieto consiguió una Minarelli 125 para hacer de escudero de Pierpaolo Bianchi, uno de sus grandes rivales, y necesitaba que le restaran puntos a Eugenio Lazzarini. Cumplió con creces, y cuando Bianchi se lesionó ganó todas las carreras, pero no pudo evitar el título de Lazzarini. Una vez dentro de Minarelli, Nieto pasó a controlar el equipo. En 1979 volvió a ganar en 125, por tercera vez, iniciando el que seguramente ha sido su periodo de plenitud en el Mundial.


La época de Bultaco fue complicada, pero también fructífera.


Garelli y 12+1


En 1980 se complicaron las cosas y los malos resultados le dejaron sin opciones, pero de 1981 a 1984 Nieto se mostró intratable, como en sus mejores días. Primero con Minarelli en 1981, y posteriormente con Garelli, que en el invierno de 1981 adquirió el departamento de carreras de Minarelli, Nieto se convirtió en amo y señor de la categoría. Fue campeón cuatro años consecutivos, alcanzando la mítica cifra de 12+1 títulos, de la que tanto disfrutaba.


Mientras tanto, simultaneaba las carreras de 125 con esporádicas apariciones en 250, con Siroko y Yamaha, con algún resultado digno, como el quinto puesto logrado en Alemania en 1981. Y también corrió un Gran Premio en 500, en 1982, con una de las Honda oficiales de su buen amigo Marco Lucchinelli, en el Jarama. Un año antes había corrido una carrera internacional en el Jarama delante de Sheene y muchos mundialistas, con una brillante segunda plaza. Pero en el Mundial no pudo repetir.


Concentrado en 125, hasta 1985 no se dedicó por entero a 250. Tenía ya 38 años, y Garelli había preparado una moto para la categoría intermedia. Aquel motor era un avión, pero le faltaba chasis. Se llegó a contactar con Antonio Cobas ante la posibilidad de que el genio barcelonés pudiera hacer un chasis, pero nada salió bien. Incluso Nieto se lesionó y aparcó la “dos y medio”. Terminó de nuevo en Derbi, como apoyo para “Aspar” en su lucha por el Mundial de 80. Y así sumó su última victoria, la número 90, en Le Mans.


Y llegó 1986, su año de despedida. Empezó peleando con “Aspar” por el título de 80, pero no pudo con el arrollador empuje del alcireño, que es año sería campeón. Cerró su carrera deportiva corriendo en 80 y 125, con podios pero sin victorias. Y acto seguido, casi sin solución de continuidad, en 1987 montó un equipo en 250 con una Honda oficial para Carlos Cardús, con el que tenía una estrecha relación.


Team manager, comentarista y padre de pilotos



Su etapa al frente del equipo fue breve. En 1989 dejó la formación y pasó a ser comentarista televisivo en Televisión Española, formando una mítica pareja junto a Valentín Requena. Años después volvió a ponerse al frente de un equipo para dirigir una estructura en 125 para Emilio Alzamora, que ganaría el título en 1999.


Mientras tanto, sus hijos Gelete y Pablo siguieron sus pasos, muy a su pesar. Por mucho que lo intentó, no consiguió disuadirles, y pasó a ser, además, padre de pilotos. No consiguió celebrar ningún título con ellos, pero vivió muy emocionado el triunfo de Pablo en Portugal en 2003. Después siguió vinculado a las retransmisiones televisivas de nuevo con Televisión Española y posteriormente con Telecinco, y se mantuvo como una figura habitual del “paddock” de MotoGP. Esta temporada, por primera vez en 50 años, no tenía una actividad determinada en las carreras, pero se dejaba ver por los circuitos españoles. Su hueco será enorme a partir de ahora, pero su presencia será continua.



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