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Suzuki GSXR 1000 Aniversario - Test Portalmotos

moriwoki moriwoki
Moriwoki, apodo que lleva más tres décadas con Tomás Pérez: Novelista, ex piloto de raids, de enduro, de vespas..., piloto actual de la Mac90. Más de 40 años subido en una moto, corriendo y viajando.

27/07/2010
Suzuki GSXR 1000 Aniversario - Test Portalmotos
Prueba a fondo de la Suzuki GSXR 1000 Aniversario. Suzuki conmemora el nacimiento de un mito y en Portalmotos lo hemos probado para traerte la información de primera mano. Toni Boronat, fue el primer ganador de Las Motociclismo Series en una de las primitivas GSXR, mucho ha llovido desde entonces.
   En estos 25 años la GSXR ha sufrido una profunda mutación evolutiva, mucho más marcada que en otras motos que se han mantenido tanto tiempo en el mercado por tratarse de un modelo punta, en lo que a tecnología y diseño se refiere; una serie continua de cambios que la ha convertido en irreconocible si nos paramos a contemplar ahora aquella primera bifaro, o  “La Chepa”, posterior aunque no menos popular, o incluso a la que después abandonaría el genuino sistema SACS para ser la primera GSXR de agua, una moto con 1100 c.c. que nos hacía sentir como Schwantz cuando nos acoplábamos dentro de su avanzada ergonomía.

  GSXR, cuatro siglas agrupadas para formar la versión más rápida de Suzuki, cuatro siglas que suenan como una clave dentro de la mente del quemado, activando sus apetitos más apasionados. GSXR, cuatro consonantes que se han hecho tan familiares dentro del mundo deportivo de la moto que ahora, después de 25 años, suenan como cualquier acrónimo.

    Un cuarto de siglo: tantos esfuerzos y tantos éxitos bien merecen celebrar esta efemérides con un objeto de culto a su altura: La GSXR-1000 Aniversario.

   Tal y como cargué esta belleza conmemorativa, viajó en el remolque hasta tierras burgalesas; allí, en un momento dentro de un programa ciertamente comprimido, tuve la oportunidad de descargarla, ponerme el equipo en menos tiempo que un pijama y abrir el contacto pulsando el botón casi sin dar tiempo a que la electrónica hiciera su obligado repaso para incorporarme al grupo de alumnos de nuestra escuela de conducción con tanta prisa como si acabara de tomar un relevo de resistencia. Unos minutos metido en la caravana observando la marcha de los alumnos e inmediatamente después abrí gas y el grupo desapareció en un instante, empequeñeciéndose hasta extinguirse dentro de los espejos retrovisores.

   Una bajada virada hacia la Yecla representa toda una invitación para la GSXR. Los cambios de dirección se suceden conmigo encima como un baile en pareja y la entrada en cada curva, buscando el ápice, transcurre con la facilidad del mero deseo. Un verdadero disfrute que no supone ninguna sorpresa, ni siquiera una novedad, pero no por eso vamos a dejar de mencionarlo con verdadero deleite.

   La carretera comienza a suavizar sus líneas y voy abriendo poco a poco el gas. Más y más aceleración hasta que distingo ante mí la primera recta seria. Me retengo antes de entrar en ella para lograr después un mayor efecto de aceleración, y cuando la encaro, abro el acelerador sin dejar un solo milímetro de recorrido. Me parapeto contra el resalte del asiento, me sujeto con firmeza al manillar en prevención de un más que evidente despegue de la rueda delantera; sin embargo no hay nada de eso. La moto acelera, desde luego, pero decepciona. Esperaba más.

   Doy la vuelta para encontrarme de nuevo con el grupo y acompañarlo hasta el punto de retorno de la ruta que nos hemos trazado. Allí comento con el amigo Floren mi pequeña decepción y como respuesta recibo una condescendiente sonrisa mientras me muestra el conmutador oculto bajo el puño izquierdo de la Suzuki y me señala la letra representada en el display. Veo una la letra ce mayúscula. ¡Ay, dichoso despistado! Pulsé hasta ver una A y en el viaje de vuelta sentí la aceleración de la GSXR Aniversario como un auténtico dragster haciendo a la inversa la misma recta de la decepción anterior.

   Al día siguiente, sobre la pista disfruté recordando las excelencias de esta fantástica deportiva entre ángulos y eses, entre horquillas y chicanes, sin que hiciera necesario el desahogo de una recta de meta en condiciones para que ese corazón GSXR se explayara sin barreras curvas. Un disfrute que duró justo hasta que la fatiga de los latiguillos impuso su freno esponjoso. Comentando posteriormente la tendencia, tan contumaz como deficiente, de montar latiguillos de goma en los frenos con el responsable de prensa en España de la marca de Hamamatsu lo justificaba aludiendo a una cuestión de homologación japonesa que aún no hemos podido constatar. Desde luego una cosa sí es cierta, y es que las deportivas niponas son las únicas que vienen de serie con latiguillos de goma en sus frenos.
  
   Conclusión.
 
   Un conjunto de elegante belleza marcada por una pequeña colección de detalles conmemorativos que se aprecian en las fotos. Con este modelo de serie limitada, Suzuki ha querido homenajear el cuarto de siglo cumplido por esta moto que en su día nació como primera del amplio y evolutivo sector que hoy día corresponde a las motos deportivas sin concesiones ni ataduras.

   Me invadió la nostalgia mientras recorría con la mirada los detalles de distinción que distingue a esta versión y me imaginaba el orgullo y la satisfacción que hubiera sentido mi malogrado amigo Toni Boronat al contemplarla, pensando en aquel primitivo trofeo que guarda su vitrina y que un día consiguió con uno de sus ancestros.

   Un abrazo, Toni, allí donde te encuentres.
 

Autor: Tomás Pérez
Director de la Escuela de Conducción.

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