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Prueba BMW NINE T RACER 2017: Clasicismo Racing

David Navarrete David Navarrete

17/07/2017
Nine T Racer 2017/BMW NineT RAcer (13)
La BMW NineT Racer es una de las motos más interesantes de este año. BMW ha logrado estirar el concepto NineT a un escalón mucho más deportivo… siempre vintage, naturalmente.

En el 2014 alguien tuvo una idea genial en BMW. Atendiendo a solicitudes de ‘BeMeuWeros’ de varios países, sobre todo algunos con mucha tradición en motos retro y vintage como España o Italia, en la central decidieron aprovechar sus antiguos motores bóxer refrigerados por aire para crear una nueva familia de líneas tradicionales y diseño encantador. Estas fueron las NineT, que no solamente fueron un éxito fulminante desde el primer momento incluso en plena crisis, sino que además permite a la marca aprovechar los antiguos bóxer cuando ya estaban a punto de desaparecer por el empuje del nuevo propulsor refrigerado por agua.


Bueno, el resto prácticamente es historia. La NineT se ha convertido prácticamente en un icono de la moto retro que tan de moda está poniendo la cultura “hipster” que nos invade. Con uno de los diseños más bonitos que nunca ha tenido BMW, determinó que estas motos eran una de las principales fuentes de ventas e imagen de las motos alemanas y que siguieron apareciendo nuevos modelos hasta el día de hoy.



No obstante, hasta ahora todas las Nine T habían sido determinadas por una estética más o menos scrambler y naked, pero para este 2017 en BMW han hecho una apuesta fuerte: Cogiendo las líneas de las más rabiosas deportivas de los años 70, han construido una de las motos más elegantes, impactantes y rabiosamente bonitas de este año. En esta prueba lo verás.


PRUEBA BMW NINE T RACER 2017: CÓMO ES


Bueno, como su nombre indica, estamos ante una auténtica Nine T… Y como su apellido dice, no tiene nada que ver con el resto de su familia. Es decir, frente a la línea de pura moto desnuda clásica, con faro redondo y manillar más o menos alto, no tienes más que ver las fotos para deducir que está Racer es totalmente diferente.


Desde luego, el frontal puramente deportivo, alargado y con el clásico faro en su extremo nos recuerda a las motos de resistencia de aquellos años, puro 24 Horas de le Mans. Además, los manillares están claramente por debajo de la tija, lo que cambia la ergonomía respecto a sus hermanas como de la noche del día, pero de eso hablaremos más tarde.



Por otro lado, el asiento es corto y monoplaza. Un colín cerrado hace que esta moto esté homologada solamente para el piloto, lo cual quiere decir que no es la típica moto de aspecto deportivo monoplaza para “paseos de bulevar”, sino que su dueño nunca podrá llevar un pasajero. Para auténticos lobo solitarios amantes de las sensaciones fuertes y antiguas.


Curiosamente, este coqueto colín cerrado tiene un acolchado que parece el clásico colocado para que el piloto apoye el culo en las aceleraciones o al tumbarse sobre el depósito las rectas más largas y no perder velocidad punta. Pues sí, también sirve para eso pero no solamente. Además, una coqueta tapa que nos permite abrirla y acceder al interior de ese colín que esta todo realmente hueco y nos permite llevar una buena cantidad de elementos al estar totalmente diáfano y sellado.



PRUEBA BMW NINE T RACER 2017: ESE MOTOR, VIEJO AMIGO


En cuanto cosas más técnicas, el motor es el archiconocido y tradicional bóxer de 1170 cm³ y 110 CV sobre el que todos los que nos dedicamos a probar motos hemos montado una y mil veces en otros tantos modelos. Con sus característicos y personales cilindros aleteados saliendo por los lados, es el complemento perfecto para una moto verdaderamente “vintage”, con la ventaja de no quedarse atrás en tecnología con su evolucionada inyección electrónica. Nuestro consumo sobrepasó por poco los 7 l, aunque este detalle es secundario en una moto tan disfrutable como esta y que realmente no es usable ni en ciudad ni en grandes rutas.


Hablando de tecnología, gran parte de las evoluciones electrónicas que podemos disfrutar en otras BMW se han eliminado convenientemente para seguir el espíritu clásico de las Nine T, aunque mantiene el control de tracción y el ABS es conectables, ¡sin olvidar unos maravillosos puños calefactables que te hacen la vida mucho más feliz en invierno!


Otro de los elementos característicos de esta Racer es su chasis, que como en otras Nine T se divide en tres módulos para que los preparadores puedan jugar con ellos y conseguir justo el efecto la estética que quieren. Por un lado está el chasis central, donde se aloja el motor, por otro lado el su chasis primario que es donde se sienta el piloto y uno secundario que sería la parte trasera que se puede eliminar cuando no es necesario, como es el caso.


PRUEBA BMW NINE T RACER 2017: culo arriba, manos abajo


Pues sí, lo primero que piensas cuando te montas sobre esta BMW Nine T Racer es que has viajado en el espacio-tiempo y acabas de apoyar tus posaderas sobre una Ducati Pantah, una Guzzi Le Mans o alguna sport racing extrema de cuando tu padre era joven, ¡o quizá hasta tu abuelo!



Sí, estás montado en una deportiva, pero el concepto de cómo desarrollar una moto deportiva ha cambiado tanto como el James bond de Sean Connery al de Daniel Craig. Frente a las motos cortas de hoy día, antes la estabilidad se ganaba haciendo motos largas lo que obliga a hacer depósitos que separaban mucho el asiento de los manillares. De ese modo, te sientas sobre ella teniéndote que tumbar sobre el depósito y bajar los brazos para apoyarte sobre los semi manillares por debajo de la tija. Además, comparativamente las estriberas si están muy altas (porque el asiento está muy bajo), por lo que cuando te ves reflejado en un espejo o escaparate cuando ruedas con ella por la ciudad, te recuerda las fotos en blanco y negro de pilotos como Geoff Duke o el mismo ángel Nieto.


Esto, en la carretera se traduce en que estás más cómodo rodando rápido y descolgándote que rodando lento y en línea recta, porque sin moverte terminas con las muñecas y los hombros realmente cargados. Realmente, parece mentira como te acostumbras rápidamente lo bueno, ¡y os lo dice alguien que sufrió durante mucho tiempo alguna de las primeras GSXR o incluso las antiguas Guzzi le Mans!



Pero bueno, si quieres una deportiva moderna te compras una deportiva moderna, y no una preciosidad retro como esta Racer. Además, el rendimiento de su motor es óptimo para una moto de este perfil. Realmente rotunda en bajos, con un empuje en medios perfecto y con las vibraciones perfectamente controladas (no digo que no vibre, sino que están controladas y que casi sientes como tuya cada una de sus pistonadas) y un tacto del embrague ya perfectamente evolucionado por los chicos de BMW. Controlar las trazadas y el empuje de la Racer dosificando el embrague es toda una gozada, aunque reconozco que también es por las muchas veces que he podido probar este motor.


PRUEBA BMW NINE T RACER 2017: ESE CHASIS


En cuanto al chasis, como debe ser en una moto inspirada en los años 70 donde ni había horquillas invertidas ni pinzas radiales ni zarandajas de esas, equipa una horquilla convencional y unas buenas pinzas de cuatro pistones con latiguillos metálicos de serie. Tanto la amortiguación como los frenos tienen un comportamiento difícilmente criticable, porque delante aguanta bien el hundimiento sin “flotar” por muy rápido que vayas (y con 110 CV puedes ir mucho más rápido de 200 km/h…) y los frenos muerden, pero sin agresividad. Además, si te llegas a pasar (algo difícil) entra el ABS sin excesivo intrusismo. Detrás, el amortiguador aguanta bien tanto el peso como las aceleraciones con buen par y también el comportamiento del cardan, aunque como siempre en cualquier bóxer sientes como la Racer oscila a la izquierda cuando bajas de marcha, especialmente si lo haces con varias de golpe.



Las ruedas son de 17 pulgadas de 3,5 y 5,5 detrás, por lo que las gomas tienen 120 y 180 mm. de ancho respectivamente. Estas medidas tan eficaces, junto con un motor de empuje modélico y un excelente chasis logran una estabilidad prácticamente impecable sobre todo en curvas rápidas, porque en las lentas se nota larga y difícil de meter sobre todo por su ergonomía tan particular hoy día. Eso sí, las estribera se sitúan tan bajas que es muy fácil empezar a rozar las interminablemente en cualquier curva y terminar lijándolas hasta que no te queda nada que rozar. Es decir, que fulmines la estribera.


Cuando terminas de probar la Racer sientes que te duelen las muñecas, tiene los hombros cargados y te tiran las lumbares de estar tan inclinado y con las piernas recogidas, pero no sabes muy bien porque te ha encantado poder rodar sobre una moto que, desde luego, no está hecha para discretos. Allá por donde pases se girará las cabezas ir a los murmullos de admiración.


En cambio, si quieres que se te conozca por tener la moto más preciosa y admirada, aquí la tienes.


David García de Navarrete


DESTACABLE


·Diseño atractivo

·Motor equilibrado

·Capacidad de carga con su colín monoplaza “hueco”


MEJORABLE


·Ergonomía

·Monoplaza

·Nula polivalencia


VALORACIONES


Respuesta motor

8,0

Cambio

8

Comportamiento en carretera

7,5

Paso curva

7,0

Confort

6

Frenos

7,5

Posición conducción

6

Equipamiento

7,5

Prestaciones

7,5

Consumos

7,5

Nota media

8,3


FICHA TÉCNICA


Motor: Bóxer transversal. 1170 cm³ refrigerado por aire y aceite

Potencia: 110 CV.

Alimentación: inyección electrónica Bosch

Chasis: Tubular


Precio: 14.170 €



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