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Kymco Xciting 500 - Test Portalmotos

cosmonauta cosmonauta | Probador
Mecánico de profesión, continuo la tradición familiar de las dos ruedas. Prefiero escuchar a aportar mi experiencia, pero sobre todo, disfrutar en grupo de la moto.

24/12/2009
Kymco Xciting 500 - Test Portalmotos
Prueba de la Kymco Xciting 500, un maxiscooter con 38CV en un motor monocilindríco y con un precio muy contenido. Toda la información de primera mano de la Kymco Xciting 500 en esta prueba.

Lo de este hombre es de mención. Carlos siempre te atiende con una jovial y sincera sonrisa, tartamudea un pelín en su espontaneo saludo y acto seguido va directo al grano, dirigiendo la conversación con un sencillo circunloquio a una pequeña presentación de la moto que te va a prestar, porque Carlos siempre tiene prisa y muy poco tiempo, pero cuando se calienta en su conversación, el tiempo y el espacio se detienen para atenderte con toda la atención que te puede y quiere dar.

Es la Xciting 500, pero él la pronuncia como si del mismo Wisconsin fueran tanto él como la moto. Eksaitin dice. Y si él lo dice, eso va a misa.
Vaya, palabras mayores.

La Xciting 500 ABS, o Eksaitin como dice Carlos, responsable de comunicación de KYMCO moto España, es como las Islas Seychelles, esa gran desconocida que todos han escuchado y que nadie ha visitado pero que tienen en su dicción un mensaje de magnificencia.

Pues mire usted, no me voy a oponer a su montura. Veámosla pues.

Bajamos al garaje de la central de Kymco España sito en Alcorcón (Madrid) y allí está, blanca y pulcra como una novia en el altar, musculosa y serena, con una apariencia agresiva e imponente dejando caer que esconde un medio litro debajo de sus faldas, un monoclíndrico de 38 y pico caballos. Me enseña Carlos el llavero, una enorme llave como la del puño de Robocop con la que degüella a Clarence Boddicker al final del primer largometraje (el bueno) y un ingenioso objeto rectangular que al introducirlo perpendicularmente a la cerradura, le sale un párpado protector a la cerradura.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Entonces es cuando procede al momento donde le pongo más atención, al arranque. Veo si utiliza algún truco, si la moto aqueja algún vicio, si tiene algún defecto, si hay que proceder de alguna forma extraña como aquellos primeros Ford Fiesta en los que había que cumplimentar un verdadero manual de procedimientos de avión para que el motor arrancara. Pero no, la moto arranca bien, no al primer giro del bendix pero bien. Sigo atento y escucho el ronroneo del motor para descubrir sin asombro que tiene el sello auditivo de Kymco, y es que los taiwaneses no comprenden como elemento de una moto al sonido que emana del silencioso. Muy al contrario, lo silencian hasta niveles increíbles para la potencian que desarrollan los motores a los que ocultan y produciendo por lo tanto timbres y tonos que a un occidental le pueden emular en ocasiones a animales de prado.

Carlos sigue con su breve y entusiasmada -porque Carlos disfruta con ello como si estuviera describiendo una película de piratas o de acción trepidante- descripción y funcionamiento del ingenioso aparato locomotor. Detecto que quiere hacerme hincapié en los dispositivos ópticos delanteros con unos párpados inferiores tipo LED de un blanco metálico bastante similar a los actuales de Audi (que no son santo de mi devoción), pero cuco de mí voy directo a la piña derecha para ver si han eliminado ese extraño selector gracias o por culpa del cual puedes ir sin una sola bombilla encendida por las vías españolas, incluidas, por el momento, las de Barcelona y Bilbao. Pues gracias a él lo que sí puedes hacer es cuidar la batería. No es mal invento del todo, aunque a mí no me haga gracia. Me fijo bien en la posición de la llave para arrancar y veo el llavero, otra feria de posiciones que sólo se aprenden cuando te has vuelto loco un par de veces o te tiras diez minutos en la gasolinera tratando de dar con la posición y giro de la llave con el que se abre el tapón automático del depósito de gasolina. Yo no niego que sea un invento cojonudo, como diría Joaquín Sabina o Miguel Ríos, pero hay que pillarle el truco. A mí me recuerda al inspector Gadget que quería sacar un objeto de su gorro y salía otro, porque quieres hacer algo con la llave y consigues otras cuatro cosas menos arrancar: abrir el maletero, bloquear el manillar, abrir el tapón o ponerlo en punto muerto (¿punto muerto un scooter? Aceptamos barco). Pero es que Carlos lo hace fácil, como el dueño de aquel Ford Fiesta del setenta y nueve matrícula de Madrid sin letras (los de antes sabemos qué significa esto), que sólo él sabe cómo actuar para arrancarlo, entre otras cosas con mimo. Importantísimo el mimo. Y Carlos lo trata con mucho, cosa que sólo se debe a un motivo, porque es una buena criatura. La moto me refiero, aunque él también lo es.

Llegados a este punto, me pongo el casco y los guantes, me despido de Carlos y le miento prometiéndole el día en el que se la devolveré.

SEGUNDA OPINIÓN

Kymco se sitúa de lleno y sin complejos en el segmento de los maxiscooter y lo hace, con la tónica general de toda su gama, teniendo un precio contenido como prioritario argumento comercial.
La inercia puede llevarnos, y me consta que así lo hace con muchos, a comparar este Xciting con otros scooter que cubican lo mismo, pero que, bajo mi punto de vista, sólo por ello no está en la misma categoría. Opino que compararlo con otro que tiene dos cilindros y cuesta un 60% más no guarda mucho sentido, o al menos carece de interés, porque sus clientes no tienen ni las mismas pretensiones ni están dispuestos a gastarse lo mismo.
Sí podemos decir, sin embargo, que habiendo llegado el segmento de los maxiscooter a adquirir la consideración de caro, este Kymco 500 Xciting lo rebaja sensiblemente y ofrece la posibilidad de hacer desplazamientos diarios interurbanos entre 100 y 150 km con suma comodidad –vas sentado sobre un auténtico sofá que alberga debajo la capacidad de un top case-, con la protección aerodinámica que proporciona una carrocería de logrado diseño y con la seguridad que aportan unos frenos equipados con ABS y un monocilíndrico de 500 con más de 38 CV para escapar sin problemas, con un golpe de gas, de las encerronas espontáneas que nos prepara con frecuencia el tráfico de cuatro ruedas.
En el único terreno en el que Kymco quizá sí haya entrado en el cuerpo a cuerpo directo con todos los demás es en la guerra abierta que se han declarado todas las marcas entre sí para conseguir la estética más agresiva y sideral de mercado. La de este Xciting salta a la vista con la primera imagen que retengamos de él, sea cual sea el ángulo desde el que le observemos.
Pegas:
1ª.- La escasa retención que logra el freno delantero; una escasez que sin embargo se ve prácticamente compensada por una inédita efectividad del disco trasero. En un primer momento, esta llamativa diferencia llegó a hacerme pensar que la marca taiwanesa había montado un sistema de frenada combinada o de frenada integral. Más tarde comprobé que no es así.
2ª.- La distancia libre al suelo.
A pesar de haber guardado mi alma de quemado en el cajón de la mesita de noche, no sin un esforzado ejercicio de mentalización, no pude evitar sorprenderme cuando el extremo de la pata de cabra me dio un sonoro toque inclinando sobre el lado izquierdo, el de las rotondas. Observando posteriormente su diseño, te das cuenta de que todo viene obligado por la propia concepción socooter -de éste y de cualquier otro- que aloja su motor sobre el brazo izquierdo del basculante. En cilindradas más pequeñas no resulta tan determinante sobre la distancia libre al suelo; sin embargo, cuando el propulsor crece hasta el medio litro o lo supera, el asunto se complica por una mera cuestión de espacio.
Conclusión:
Un modelo de estética rabiosamente atractiva, que muestra –al menos en apariencia y al tacto- una calidad cumplidora en sus componentes. Un scooter que aporta una grata y sobrada comodidad para realizar ese trayecto diario e interurbano al que cada vez se ven sometidos más españoles. Un vehículo que te mantendrá alejado de los interminables trayectos en transporte público amenizados con el ladrillo editorial de moda, cuando no sintiendo el calor de media humanidad metiendo presión a la atmósfera de un vagón. Este Kymco 500 Xciting te ofrece la posibilidad de ahorrarte unos cuantos sofocos diarios al volante y sobre todo la posibilidad de anotar, en muchos casos, un par de horas diarias en el haber de tu vida propia, del tiempo más valioso: El Tuyo. Todo ello apoyado por la seguridad que confieren unos frenos con ABS y un motor con potencia suficiente y, además, de contenido consumo.
En definitiva, el Kymco 500 Xciting te ofrece la posibilidad de dejar el abono-combinado en un cajón y el volante bien guardado en el garaje por unos moderados 5000€.
 
Prueba KymcoAutor: Moriwoki - Director de la Escuela de Conducción de Portalmotos
Vamos a disfrutar mientras oigo a Carlos darme unos últimos consejos de buena utilización. Asiento con la cabeza sin pretensión de volver a mentirle. Le retuerzo la oreja un poco y escucho berrear el motopropulsor. Hay que arrearle un poco más para que los casi cuarenta caballos se hagan notar, sino todos, algunos de ellos.

Uhm, aquí hay algo que no casa. Me fijo en el velocímetro y me percato que no se adecúa a la percepción sensorial. Vamos, que marca más de lo que parece. Hago una pequeña cuenta ayudado por los postes de la autovía y encuentro un error supremo, casi de record Guinness. Cuando se lo comenté a Carlos a la vuelta me lo confirmó casi con pena. Un defecto de fábrica, pues ambos arcos rojos, el del taquímetro y el del velocímetro empiezan a la par, cosa que indica un desajuste provocado desde la línea de montaje a sabiendas de que a tope de revoluciones estamos marcando casi treinta kilómetros por hora más de los reales.

En orden de marcha te encuentras como Tom Cruise delante del tablero de trabajo en Minority Report, con una posición de amo del corral, una distancia entre puños enorme y alzados como en una trail. Las aceleraciones no son bruscas pero más que aceptables, sin dudas más que estudiadas en banco de pruebas. Inmejorables, de verdad. Con dos personas encima del sillín son igual de... normales no es la palabra, pero es que no son ni bajas ni altas, son eso.
 
Juan Arcos probando Kymco

El sonido, eso es lo que no pega en el conjunto. Una asignatura pendiente de los asiáticos que se quieren independizar de la China comunista.

En ciudad se muestra la Eksaitin 500 como un elemento más en el afluente de metal y goma, pero a veces torpona por su volumen tridimensional cuando queremos adelantar aguas arriba, como salmón contra corriente.

A bajas revoluciones y velocidad en ambiente de circunvalación quizás sea cuando mejor y más provecho saquemos a esta Sherman de dos ruedas, con una suspensión más prevista para medias bajas velocidades y unas gomas de una adherencia que más quisieran muchas japonesas, y hablo con conocimiento de causa.

Kymco visionLo que merece una mención especial son los espejos. Parados delante del semáforo casi no distinguiremos nada reflejado en ellos debido a las vibraciones que repercuten en toda la moto y parte de nuestro esqueleto hasta la cuarta vértebra cervical, pero en movimiento es como tener dos televisores de plasma de cuarenta y dos pulgadas cada uno delante de nuestras narices, con una convexidad precisa que evita todos los puntos muertos, y lo que es de asombro: con una convergencia entre espejos a tan sólo cinco metros detrás de nosotros. Nada se esconde a nuestro radio de visión.

A alta velocidad peca de ansiedad. Llega al arco rojo y la descerebrada de ella entra en él sin miedo, sin tener en cuenta las malas repercusiones que tendrá en el futuro. Deberemos estar pendientes de este tramo para evitarlo en lo posible ya que ella de por sí no lo hará. La suspensión a velocidad de autovía no es la más efectiva, pero nos lo cambia por unas sensaciones de que va sobrada menos por el sonido del motor, que ahora es que simplemente ha desaparecido.

Curveando en carretera interurbana deberemos tener cuidado supremo, porque a nada que le perdamos el respeto, vamos a rozar por el lado izquierdo en la pata de cabra.

Y hacer eso, perderle el respeto, es un acto que se consigue mucho antes que el de perdérselo al cura de clase de religión. Por cierto, la moto no arranca con la pata puesta. O la tenemos sobre el caballete o sin nada, pero con la pata no arranca aunque el motor de arranque sí se haga escuchar. Este hecho nos lo avisará en el cuadro de instrumentación y avisos, muy completo a excepción de una pantalla digital con muy poca información: odómetro, hora y dos parciales.

Las dos piñas están completas con los elementos comunes más un lanzarráfagas y un interruptor de aviso de emergencia para los cuatro intermitentes. A destacar el freno de mano con su aviso en el panel de instrumentos pero con el que podemos circular accionado si olvidamos mirar o recordar que lo mantenemos puesto.

Los frenos. Como en la traducción errónea de El Señor de los Anillos dice: "No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida" (realmente es: no todo lo que reluce es oro). Aunque las tres pinzas estén pintadas de rojo, dos en la rueda delantera y una en la trasera, los manguitos sean metálicos, las manetas sean ajustables aunque esto no influya en la frenada, tengan dos pistoncillos por caliper y los discos sean lobulares no quiere decir que la Eksaitin tenga una frenada espectacular. Ojo, que su ABS es de película con una centralita Bosch bicanal, la más ligera de los velocípedos de dos ruedas con tan solo un kilo y medio, pero que para hacerle saltar hay que apretar como si fuera el cuello de la suegra lo que tenemos en la palma de la mano. Le falta frenada que suplimos con la maneta del otro freno los cuales no están combinados, o sea, que apretando el delantero no actuamos el trasero a la vez, y disfrutamos como un enano frenando más de uno que de otro según la curva, según la distancia al semáforo, según la velocidad de entrada, según la velocidad con la queramos salir, etc. Al final es como todo, pillarle el rollo, como dirían los dos de antes.

Quisiera yo pensar de forma egoísta y egocéntrica que los de Kymco me han escuchado las denuncias y la vergüenza ajena por los manuales de usuario que entregaban con los vehículos de su marca. En esta ocasión explican y lo que es más, aconsejan con muy buena sabiduría cómo debería usarse y practicar los elementos importantes de tu nuevo scooter como son el acelerador y los frenos y con explicaciones efectivas y útiles de los funcionamientos de la moto. Un diez para los redactores del manual y otro para los traductores, porque los antiguos eran de eso, de vergüenza ajena. En dicho manual se pueden descubrir cosas tan tontas pero sumamente útiles como que el respaldo es ajustable. Cosas que pasan cuando te lees el manual después de entregar la moto.

Es buena criatura la Xciting 500 ABS (lo siento Carlos por pronunciarlo mal), con su cargador de móvil en el maletero, que se me ha olvidado decirlo y en el que me cupo un Shoei como un piano de cola. No es mala bicha, no.

 

Autor: Juan Arcos - Cosmonauta. Director de www.portalscooter.com
 
 
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