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KYMCO VENOX 250i – Prueba moto – Tu primera custom

Beatriz Vaquero Beatriz Vaquero

01/03/2011
Kymco Venox 250/kymco Venox 250
Kymco no tiene tradición en motos custom, pero quiere estar presente en este segmento y en su catálogo encontramos esta Venox 250i, una moto de 27 caballos de potencia, honesta, sin pretensiones y con un precio ajustado. Echa un ojo a este interesante test de la Kymco Venox 250i.
 



  Es muy posible que no haya nada en este mundo que no tenga un comienzo. Todo tiene un punto de partida, un inicio en el camino. Si eres de los que te llama la atención la Kustom Culture, si siempre te han gustado los semimanillares o los cuelgamonos , los Hot Rod, las Pin ups, el brillo hipnotizante del cromo y las seis cuerdas de una guitarra eléctrica, tú también tienes que dar un primer paso. En esta cultura las motos son un camino ascético en el que encontrarás diferentes estadios y una evolución permanente en forma de chasis tubular con dos ruedas y motor de dos cilindros.

   Nadie debe comenzar por lo más alto, que tu primer hierro sea un aparato de 270 ó incluso más de 300 kilos y un par de tractor, además de inmerecido, es absurdo y ese error puede desilusionarte y enfriar tu pasión como se enfría el hierro incandescente al sumergirlo en el agua; y lo que es peor, puedes dar con tus huesos en el asfalto y pasar a ser una estadística de la DGT.

   El lado más romántico de esta película sería tener conocimientos y habilidad mecánica, un taller y mucho tiempo. Restaurar o construir con piezas de algún desguace o comprar al señor de turno su vieja moto que esta pudriéndose en algún garaje. Por otro lado, si tienes pasta, que la burra te la modele algunos de los magníficos constructores de la Old School que hay en este país. Así finalmente tendrás una exclusiva burrita de 250 CC. Tu primer paso, un primer escalón de una altura infranqueable para la mayoría de los mortales.

   Ahora bien, este no es el caso del “biker prospect” medio y no por ello no vas a abandonar tu ilusión. Es por aquí donde entra la moto que nos ocupa hoy, la Kymco Venox de 250 CC, los taiwaneses nos ofrecen rebajar la altura de ese primer escalón con este más que conocido modelo que abunda por nuestras ciudades y que vamos a comprobar cómo se comporta.

   Hay que reconocer que su imagen está conseguida, por encima de gustos lo que entra por la retina es que contemplas algo de mayor empaque, mirando con más detalle se encuentran las trampas, los tan aborrecidos plásticos que no gustan en el lado oscuro de las dos ruedas, no obstante hay que tener en cuenta que estamos ante un producto que se vende por 3.880 € y nadie da duros a pesetas y por ese precio el acero, el hierro y el cromo, cuando ocupa lugares ornamentales, se sustituye por plástico, “sustancia” prohibida en precios de cinco cifras. Su presencia se nota en los “cromados” que se encuentran encima y a los lados del depósito.

   El motor de 250 CC de aproximadamente 27 CV es de refrigeración líquida, algo inusual en el custom, para el tamaño de este motor en V a 90 grados es curioso lo grande que es del radiador, me llama la atención y pienso que curiosamente todos estos sacrilegios los han conseguido modular de una manera verdaderamente interesante, no se me revuelven las tripas.
 
   Pero, claro, si tiene refrigeración líquida, ¿por qué tiene unas aletas disipadoras tan evidentes? Se me antoja algo innecesario, la respuesta es bien sencilla: son de adorno. Se tratan de piezas atornilladas al bloque motor. Estos orientales son los reyes a la hora de hacerte creer lo que no es.

   Giro la llave de contacto situada en su costado izquierdo, me siento en ella y acciono el botón de arranque, su sonido me sorprende, aunque no lo acabo de identificar como el que debe tener un hierro, sí es verdad que me gusta. Se maneja en parado con suma facilidad, el asiento y el centro de gravedad están bajos pero cuidado con el optimismo a la hora de bajar bordillos de gran altura, la parte baja de la moto y el suelo están muy cercanos. Me pongo en marcha y comienzo a culebrear por los ríos de enlatados, me doy cuenta de lo bien que se mueve por el tráfico urbano, echo de menos, no potencia, pero sí par, estoy acostumbrado a no preocuparme por la potencia de la burra que monto, pero una V formada por dos grandes cilindros en una ‘customera’ tiene que tirar más que un par de… bueno ya me entendéis. Los testigos de punto muerto e intermitentes se ven francamente mal, parece mentira con lo grandes que son. En marcha me gusta todavía más el sonido ronco que sale de sus originales colas con forma casi cónica y que asoman por su lado izquierdo, hasta en eso es diferente, haced un ejercicio de estudio de arquitectura motera de cuero negro y observad en qué lado están las colas en modelos de otras marcas. El escaso par se acusa más a bajas vueltas consiguiendo su máximo esplendor en la parte alta, a 8.000 y más arriba a unas altísimas 10.500 rpm encuentras la totalidad de la potencia, esto te obliga a jugar bastante con su dulcísimo cambio.

   Me apetece coincidir en una línea de semáforo con algún motero de fin de semana, alguno de esos malos disfrazados sobre su hierro de gran cilindrada y contemplar su reacción, alguna vez les he visto hincharse presuntuosos al lado del dueño de una Venox, tal vez tengan grandes bienes materiales pero seguro que no tienen tanta libertad como ellos quieren mostrar; a cambio y casualmente, coincido con un malo de verdad, uno que para a mi lado su Dyna, uno que se nota que luce sus colores a la espalda todos los días y al que no le importa sobre lo que vayas montado mientras no sea suyo. En el siguiente semáforo una chica de paquete en un scooter palmea suavemente el hombro del conductor y señalando a la Kymco le dice: ¿La ves? Esa es la moto que yo quiero.

   Cansado de la urbe busco el placer y el refugio de la carretera, por el sur de Madrid transcurren los kilómetros de la ruta de las vegas, una estupenda escapada de la gran ciudad, la taiwanesa curvea magníficamente y el campo a uno y otro lado de la carretera está jalonado por olivos, viñedos y huertas que decoran los alrededores de Cinchón. En los tramos de recta con línea continua algún coche llevado por un capullo se me pega como si quisiera grabarme su matrícula en la espalda, le veo alejarse por los retrovisores cuando el trayecto serpentea, el latiguillo metálico de la pinza delantera de doble pistón le confiere una eficacia relevante, frena muy bien, no así el tambor trasero, su rendimiento es casi simbólico. Me llama la atención la suspensión, en su conjunto me gusta, le confiere a esta burrita una gran estabilidad. Pero cuando la carretera pica hacia arriba hay que bajar marcha porque el motor no puede dar más de lo que tiene.

   Me apetece ahora entrar en la autovía, no hay mucho que decir, mantiene el ritmo llaneando dentro de los límites legales de velocidad pero si vas a ser asiduo de hacer grandes recorridos acabaras cansándote y querrás más.

   La lucecilla que anuncia la entrada de la reserva de combustible comienza a iluminarse a ratos cuando el odómetro marca unos 260 kilómetros, paro en una gasolinera y le entran casi 11 litros al depósito de 14 de capacidad, sin duda tiene buena autonomía. De vuelta a la ‘city’ recojo a mi reina, servirá para probar con paquete, veremos qué opina del escaso apéndice trasero que cubre el guardabarros trasero, desde luego mi plaza me está resultando cómoda. Con los dos encima la falta de par se hace más candente aunque no se mueve mal por las calles, cuando el paquete se baja rayos y centellas salen de su boca, se ha clavado los salientes que monta para poder acoplar unas alforjas, días más tarde cuando llevé a otra persona de paquete se quejó exactamente de lo mismo, no molestan una vez sentados pero en la operación de monta y desmonta sufren la cogida de esos pitones. Por otra parte no tienen mucho espacio ni se encuentran especialmente cómodos.

   La unidad que me proporcionan amablemente desde Kymco tiene más de 10.000 kilómetros y ha pasado por mil manos que le han hecho todas las perrerías que se les ha ocurrido, hasta tal punto, que alguna limadura en las colas por haber caído y unas gotas de aceite en el suelo, son su parte de guerra; me comentan desde la marca que no han renovado la unidad de pruebas porque entre otras cosas se va a dejar de fabricar este modelo, doy por hecho que será sustituido por otro pero para mi sorpresa no hay intención de ello.

   Recuerda, si el aire del lado oscuro respira por los poros de tu piel esta puede ser una opción para dar el primer paso, pero sabiendo eso, que es un primer paso.
 
Bien

Freno delantero eficaz
Muy manejable y de gran estabilidad
Consumo

Menos Bien

Poco par a bajas rpm
El freno trasero no es demasiado efectivo
Plástico y custom es una contradicción
 
Con la mano en el corazón

Una opción interesante para iniciarse sin grandes pretensiones, en ciudad bastante versátil y en carretera siempre puedes emprender rutas por carreteras que si son sinuosas mejor que mejor. Con el tiempo no podrás contener tus deseos de querer pasar al siguiente escalón, buscar cromo y par de verdad.
 
 
Una moto para…
…el que quiera empezar en el mundo de las motos y en especial en el custom, un hierro-escuela.
 
KILÓMETROS PRUEBA – 530 kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 40%-40%-20%
 
Ficha Técnica KYMKO VENOX 250i
 
Cilindrada: 249 CC
Potencia: 26,6 CV a 10.500 rpm
Motor: Bicilíndrico en V a 90º
Diámetro por carrera: 58 mm x 47,2 mm
Refrigeración: Liquida
Par Motor: 19,2 Nm a 8000 rpm
Alimentación/combustible: Inyección electrónica digital
Cambio: 5 marchas
Transmisión: Por cadena
Chasis: Doble cuna.
 
Dimensiones:

Longitud total: 2.325 mm
Distancia entre ejes: 1.620 mm
Ancho total: ND
Altura del asiento: 700 mm
Peso en vacío (declarado): 190 Kgs
Depósito de combustible: 14 l.
 
Suspensiones:

Delantera: Horquilla telescópica hidráulica de 140 mm de recorrido y un diámetro de barras de 41 mm
Trasera: Doble amortiguador hidráulico regulable de 55 mm de recorrido
 
Neumáticos:

Delante: 120 / 70 ZR 17
Detrás: 180 / 55 ZR 17
 
Frenos:

Delante:
Disco de 316 mm con pinza de doble pistón y latiguillo trenzado metálico
Detrás: Tambor 160 mm
 
Datos de interés:

Aceleración: 0 a 100 km/h 6.4 segundos
Velocidad máxima: 140 km/h
Autonomía: + de 300 kms
Consumo / 100 kms: 3,7 litros de consumo medio según fabricante.
Precio: 3.880 €
 
 
 JOSÉ ÁNGEL LORENZO VALBUENA
 
 
 
 
 
 
 

 
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