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KTM RC8-R Track – Prueba Moto - De la tienda al circuito

moriwoki moriwoki
Moriwoki, apodo que lleva más tres décadas con Tomás Pérez: Novelista, ex piloto de raids, de enduro, de vespas..., piloto actual de la Mac90. Más de 40 años subido en una moto, corriendo y viajando.

27/09/2011
KTM RC8-R Track/Prueba portalmotos KTM RC8-R Track
La KTM RC8-R Track es la única moto de velocidad diseñada sólo para la competición que se vende en España a través de cualquier concesionario. Probamos en exclusiva esta KTM ‘carreras cliente’ antes que nadie en España.




“Carreras Cliente”, una denominación que va mucho más allá del simple marchamo de calidad, de la etiqueta negra o dorada con el sello de extra, o de la corona laureada como galardón ancestral. Una Carreras Cliente va mucho más allá porque la fábrica que te la ofrece ha puesto todo el esmero en mostrar, como en un escaparate concentrado, su tecnología más vanguardista, su calidad más detallada, llegando a desvelar incluso un ramillete de secretos con excusable orgullo. Pero, independientemente de estos exclusivos atributos, una Carreras Cliente es por encima de todo una Máquina de Competición, pura y desnuda, sin los pusilánimes argumentos de cualquier deportiva de calle, con sus luces ciudadanas, con sus restricciones comunitarias y con su placa rompiendo de forma atroz una estética natural; por no hablar de los preventivos espejos … ¡En una Carreras Cliente sólo se mira al frente, no nos importa quién viene detrás! Una Carreras Cliente es una moto engendrada por y para la competición: Una ganadora. Las otras motos son, sencillamente, vulgares motos de la calle.
 
A lo largo del tiempo, las carreras cliente siempre han representado máquinas inalcanzables para la inmensa mayoría de los aficionados, empezando por aquellas TD-3 y TZ 250 con las que Yamaha nos hacía soñar a muchos, motos de dos cilindros, 55 CV e importación prohibida, que cruzaron nuestras fronteras de las formas más singulares y clandestinas, echando mano, incluso, de recursos contrabandistas como unas luces postizas y una placa ajena para cruzar la frontera bajo la oscuridad andorrana. Más tarde, en los ochenta, Honda y también Aprilia pusieron a la venta series diversas derivadas de los Grandes Premios, pero a unos precios que hacían sonreír abiertamente a la mayoría de los aficionados y a casi todos los pilotos autonómicos.
 
Ahora KTM apuesta por los pilotos del CEV, por los de los campeonatos autonómicos, por los de la entrañable Mac-90 y también por tantos y tantos aficionados, asiduos como se ven hoy en día en las tandas libres y en los cursos de conducción deportiva. KTM apuesta por todos ellos poniendo a su disposición toda la distinción de una auténtica moto de carreras (así lo advierte la pegatina que se observa sobre la punta de su colín) al vulgar precio de una moto de calle. Vayan por delante esos 16.222 euros que cuesta, antes de pasar a hablar ya de esta RC8-R Track. Empecemos por la que quizá sea la característica que más resalta al contemplarla.
 
Desde finales de los ochenta, por uno de esos impredecibles avatares que rigen la moda en el vestir, la absoluta esbeltez comenzó a perfilarse como la referencia que regía el canon de la belleza en ese momento, llegando poco después a crear mujeres con las figuras escuálidas que algunas veces hemos tenido que lamentar. Esta RC8-R Track representa el traslado a una moto de esa absoluta esbeltez. Si la observas desde atrás sólo verás sobresalir las estriberas por los flancos del slick Dunlop GP Racer, nada más. Esa estrechez con 173 kilos y los 179 CV que marca su ficha técnica me sugieren la misma frase con la que respondo a mis amigos cuando me piden que les defina cómo se siente esta moto cuando te dejas llevar por ella a lo largo de una pista de carreras: Es como ir subido en una bicicleta propulsada por un cohete.
 
Sí, eso le respondo a mis amigos con todo el conocimiento, de la misma forma que puedo escribir esta prueba, desde el extenso conocimiento, porque se de la privilegiada circunstancia para los lectores de Portalmotos.com de que esta KTM RC8-R Track que probamos no se trata de una habitual unidad de prensa cedida por la marca, no, ésa que veis en las fotos es la moto de carreras del equipo de nuestra escuela de Conducción. Es mi moto de carreras.
 
Efectivamente, la RC8-R Track se siente así de ligera y de rápida después de haber negociado, por ejemplo, la chicane con una indescriptible soltura y abrir gas a fondo. Pero no adelantemos acontecimientos y menos en este punto, una moto como ésta se presenta como el buen vino, que requiere su protocolo para ser examinado con detenimiento antes de catarlo.
 
Todo en la RC8-R Track son detalles de competición que te dejan bien claro en todo momento que no estás ante la banalidad de una moto de calle. Todo está marcado por la exquisitez de una máquina de carreras, empezando por la envoltura: Por muchos plásticos y fibras de carenado circuitero que veas en el mercado auxiliar, no encontrarás unos con la marcada calidad y el remate que muestran las de la RC8-R Track. Al sentarte, plantas las posaderas obligatoriamente sobre una delgada cobertura de goma antideslizante, no hay más: tu culo debe de estar al nivel y responder también de la gama deportiva más alta. Bajamos la bestia del caballete de competición y la sentimos apoyada sobre unas Marchesini de diseño específico para este modelo, más ligeras que las de su hermana erre a secas, ésa de la calle. Al apoyar el pie sobre la Track, lo encontramos donde debe situarse: atrás y arriba sobre unas estriberas cortas, rígidas y regulables. Al mirar los semimanillares, puedes descubrir unas manetas anticaída y al apoyarte sobre ellos, te cogerás a unos puños de goma fina, diseñados así para transmitir con toda la sensibilidad cada micrométrica reacción de la moto (Existe aparte una versión de corto recorrido para el acelerador).
 
Pero antes de arrancar y salir, bajémonos de nuevo y observemos aún con más detenimiento sobre qué vamos subidos. Descubriremos entonces un detalle sobresaliente: El de las suspensiones firmadas por WP. En este conjunto la marca holandesa, tan acreditada dentro del mundo de las carreras, ha querido exponer todo su potencial tecnológico montando delante en la Track el tope de gama de sus horquillas y detrás un espectacular amortiguador, con detalles de precisión como los dos ajustes, el convencional y otro fino, para la compresión. Si nos vamos fijando en los componentes de la Track, descubriremos que KTM ha puesto a nuestra disposición la RC8-R de calle que nosotros hubiéramos preparado para la pista a base de ir sustituyendo sus componentes más urbanos por los de la pura competición.
 
Pero mejor los vemos todos al final, porque ahora mismo estamos deseando ya subirnos a esta RC-8 R Track. ¡Pongámonos en marcha! ¿En marcha? ¡Pero, oye!, ¿dónde has dejado la llave? ¿La llave? ¡Qué llave! No, no. Aquí no hay llave que valga, no hay cerradura: Estamos subidos en una máquina de competición, una Carreras Cliente. Bien. Botón de arranque, y al cuarto o quinto giro del motor eléctrico se dejar oír el otro, el bicilíndrico en uve a 75º, atronando el box con el implacable sonido de tractor que escapa por el conjunto dos en uno Akrapovic, embutido e invisible dentro de la quilla homologada para carreras (con forma de recipiente para recoger las posibles fugas de cualquier líquido).
 
Pero mejor, hagamos un alto antes de salir a pista para decir que durante los primeros 500 km, más o menos, la Track deja escapar con el motor frío una nube de aceite, tan evidente a la vista como agobiante al olfato, que se disipa cuando el motor ha tomado su temperatura de trabajo y que poco a poco va remitiendo hasta desaparecer cuando ha pasado ya del millar de kilómetros.
 
Primera hacia arriba, sueltas el embrague saliendo del box y sientes un traqueteo entrecortado e inestable, que te da la sensación de que en cualquier momento llegará a bloquearse la rueda trasera. Y, efectivamente, así puede ser, y con una brusquedad tal que puede hacerte volcar y quedar debajo de esos 173 kilos, como así estuvo a punto de ocurrirme en cierta ocasión por tratar con demasiado miramiento el acelerador con el motor en rodaje. Recorres el pit line jugando con el embrague para evitar esas brusquedades y sientes como si alguna parte de la moto se fuera a desencajar cuando aguardas en el semáforo tu turno para salir a pista. Da la impresión, hasta ese momento, de que la Track no es un conjunto compacto, como debería de resultar una máquina de carreras, sino una aglomeración de componentes regidos por un extraño desbarajuste. No me imagino esta moto circulando apaciblemente por una calle de barrio y mucho menos entre los coches atrapados por un atasco.
 
Luz verde, gas sin contemplaciones, y de repente todo cambia por completo. Es como si hasta ese momento todos los músicos de una orquesta hubieran estado recorriendo el pentagrama, cada uno por su cuenta, para afinar sus instrumentos; simplemente haciendo ruido. Sí, un ruido que llega al oído como amalgama distorsionante y cacofónica y que concluye con los tres toques de la batuta del director para dar inicio a la armónica interpretación de la partitura. Así se muestra la Track a partir del momento en el que abrimos gas a fondo, se convierte en un conjunto de precisa sincronización que pone en juego sobre la pista la tecnología más vanguardista del mundo de las carreras: Una orquesta sinfónica interpretando al completo el arco acústico con una matemática armonía.
 
Te adentras en la pista y, en cuanto sorteas la primera ese enlazada combinada con el ángulo, me doy cuenta de que voy subido en una auténtica moto de competición, sí, desde luego, pero con una serie de matices tan particulares que hacen a la Track entrar en una categoría aparte, aunque se halle encuadrada en la de Superstock del Mundial de SBK. Cuando alcanzo la primera de esas eses… ¡Pero qué cómodo me siento, por dios! Más que una moto deportiva, una moto de carreras que me permite una libertad de movimientos con mi 1,92, una amplitud de espacio insólita para mí en una moto de este tipo. La Track es una moto muy ligera y extraordinariamente estrecha, pero que se siente espaciosa sin la sensación de ser una moto grande.
 
El segundo matiz propio de la Track es su genética off road. Se revela de una forma innegable sobre todo a la hora de entrar en los virajes, porque tienes la sensación de tirarte contra un peralte de motocross colocado en la trazada que encuentra su apoyo en la particular geometría de esta moto. Luego podemos hacer toda la curva rapelando el acelerador hasta el vértice, un punto a partir del que nos permite abrir para que el tractor que llevamos debajo arranque su galope, acoplando la frecuencia de su zancada al grado de inclinación de la moto, haciéndolo cada vez más trepidante a medida que vamos buscando la vertical. Un tractor del que si tuviera que describir la sensación que transmite cuando le abres a fondo el gas, no diría que es de aceleración o de velocidad, hablaría de una sensación de Empuje. Sí, de empuje; tal vez por eso sugiera en la mente esa similitud con el tractor.
 
La Inclinada
 
El grado de inclinación que se puede alcanzar con esta Track es particularmente extrema, inaudita, y el ángulo exacto que es capaz de marcar con respecto a la vertical es un dato del que me hubiera gustado disponer, por simple curiosidad y que no conseguí –sigo en ello-. Lo cierto es que las estriberas regulables estuvieron colocadas en su posición intermedia y ya en la primera tanda empecé a arrastrar la puntera de la bota por mero descuido. Luego, más tarde y colocando los pies como un bailarín clásico llegaron a tomar contacto con el suelo en varias ocasiones. Aparte de este detalle, la extraordinaria estrechez de la Track nos regala una virtud difícil de apreciar en parado. La Track guarda a nuestro pie y nuestra pierna un espacio providencial, con el que no cuentan las tetracilíndricas, cuando vemos ya el suelo cerca de la cara y la sombra de la maneta sobre el asfalto.
 
La Agilidad
 
No es necesario dar muchas vueltas para sentirla: apenas después de un par de pasos con decisión hilando con prodigiosa soltura la serie de eses y, sobre todo, después de lanzarte a tumba abierta para cortar la chicane, como si se tratase de una sola curva larga y pasada, uno se da cuenta de que la liviana esbeltez que lleva entre las piernas tiene un efecto directo en el pilotaje que se traduce en pura Facilidad. Sí, lo cierto es que la Track constituye en sí misma un verdadero contrasentido para el piloto novel porque, por un lado, su bicilíndrico extremo de 180 CV requiere de unas manos expertas y un conocimiento previo de sus particularidades reacciones y por otro, su parte ciclo, de líneas tan contenidas como vertiginosas, hace muy fácil el pilotaje de esta Track para un nivel alto de tandas libres o para meterse dentro de la clasificación de cualquier campeonato autonómico sin desentonar. Una moto un tanto contradictoria, sí, pero muy eficiente.
 
La Frenada
 
Contundente, mordaz, brutal, si se busca su límite. Tirando con un dedo de la maneta abatible, la retención resulta demoledora para tus hombros y antebrazos y hace muy recomendable el montaje de unos de esos adhesivos para agarrarse con las piernas al depósito de combustible. Da la firme impresión de que la fortaleza en el tacto de esa maneta jamás desfallecerá aunque tu mano fuese la de un tal Stoner exigiendo de forma machacona, vuelta tras vuelta, la máxima retención a final de recta de Misano. La frenada, que monta de serie pastillas de competición, no sólo es brutal sino que además aparenta una consistencia monolítica capaz de soportar sin el más mínimo desfallecimiento una carreta completa de resistencia.
 
Las Curvas Rápidas
 
Es curioso cómo, en principio, la genética de campo que caracteriza a esta Track no se resiente en este apartado tan peliagudo, más bien podría sugerir la idea de que resultaría tosca en el terreno de la velocidad, donde se exige una mayor puntería al fijar el punto de paso por el viraje y una mayor precisión en las reacciones neutras de la máquina al transitar a lo largo de una curva ultrarrápida. Sin reacciones extra ni movimientos reflejos. Las curvas rápidas con esta KTM resultan ser el paso trazado por un tiralíneas dibujado con la nariz de su carenado. La Track divisa el viraje rápido en la distancia, apunta con la precisión de un avión de combate al ápice y transita por la curva sin un solo movimiento reflejo y transmitiendo al piloto la sensación de que negocia un tramo mucho más lento.
 
Pegas
 
Una importante. A medida que fuimos aumentando el ritmo tras el rodaje y metiéndonos ya en unos tiempos presentables para los amigos –nada que ver con los campeonatos- se puso de manifiesto un molesto chatering, en el momento en el que dábamos tracción a la rueda trasera abriendo el gas y liberábamos presión en la delantera. Sí, ese molesto y repetitivo rebote de la rueda que transmite al manillar la sensación de que pilotas con un neumático de tacos; una sensación que, cuando forzamos el ritmo, llegó a algo más que eso con un preocupante barrido del tren delantero cuando ya terminábamos de enroscar el gas para encarar la siguiente aceleración. Ahora nos toca trabajar con los parámetros de la horquilla y, desde luego, con el compuesto de la goma delantera.
 
El control de tracción. Sí, en una moto así es una falta; sí, una carreras cliente de 2011 debería llevarlo incluido, sí. Pero en una moto de estas características, con una entrega tan racional, a pesar de esos 180 CV, y tan adaptada a la gradual inclinación de la moto no resulta tan primordial. Sería interesante, sí, sería obligado en una moto de competición de 2011, desde luego, pero, teniendo presente el miedo que sentimos todos sin excepción a salir catapultados por las orejas, pienso, más que honestamente, con la mano en el corazón, que la KTM RC-8 Track será la última moto de SBK que te catapulte al vacío cruzando el neumático trasero en plena aceleración, a pesar de sus 180 CV de 2 cilindros.
 
Conclusión
 
Una verdadera carreras cliente del siglo XXI, pero más allá de la magia que envuelven esas palabras, una moto excepcional que no en vano ha puesto nombre austriaco al prestigioso campeonato alemán de SBK-Supestock, y que se presenta como una de las más efectivas máquinas para el circuito que se puede ofrecer en España. Una seria opción, tal vez la más seria de nuestro mercado, para todo aquel asiduo de las tandas libres en circuito o de los campeonatos autonómicos.
 
Ya hemos dicho al principio que la Track es la moto de calle, la RC8-R, con todas las sustituciones y los añadidos que harías a la moto matriculada para llevártela a la pista. Conjunto completo de escape Akrapovic EVO-4 completamente confeccionado en titanio (sólo 6 kilos de peso) y embutido en la quilla del carenado, centralita superior y filtro especial, tres elementos que proporcionan a la Track esos 10 CV extras con respecto a su hermana de calle. Embrague con sistema antirrobote, conjunto de transmisión de paso estrecho, cambio semiautomático con las marchas invertidas en la secuencia de la palanca. Fibras de competición, asiento de goma antideslizante, manetas abatibles, slicks de serie -con nada menos que un 200 detrás-, estriberas regulables de competición, llantas Marchessini de diseño exclusivo, suspensiones WP de gama superalta.
 
Hay que aclarar que el motor de la Track no es el nuevo de la RC-8 R de 2011 con doble bujía por cilindro. Este nuevo motor se ha rediseñado para dulcificar el comportamiento de la RC-8 R en la ciudad, y no se ha tocado la parte alta de su régimen. La Track mantiene el motor de sólo dos bujías porque no necesita ser domesticada.
A tener en cuenta:
 
Peso del chasis 7,3 kilos
 
Pastillas de freno de competición.
 
Discos de 320 mm
 
Embrague antirrebote
 
182 kilos con el depósito lleno
 
Caballete de competición incluido.
 
SEGUNDA OPINIÓN
 
Cuando me invitaron a subirme a esta nueva KTM mi mente se trasladó en el tiempo hasta Assen donde meses atrás la probé en la presentación de los nuevos Pirelli; pero claro, en Assen no tengo tantas referencias como puedo tener en Albacete, por lo que en cuanto me puse a su manillar unas vueltas, la cara me cambió. La moto es alta: es lo primero que llama la atención; para mi 1,69 es bastante alta, pero una vez posicionado sobre ella, la postura resulta cómoda. Te sientes un poco encajado cuando quieres empezar a moverte -se nota que la altura media en Austria tiene q ser cerca de 1,80 cm-. La Track se siente rígida, es una moto destinada para un uso en pista cerrada y eso se deja notar en sus reacciones: no le gustan las medias tintas, tienes que “ser duro con ella” y tener claro las trazadas, porque si dudas, le cuesta ayudarte en la línea elegida y se vuelve un tanto brusca. El motor responde bien en aceleraciones desde parado, pero acostumbrado como estoy a motos de Extreme de casi 200 CV, para mi gusto el motor se acaba muy pronto, también se echa a faltar una luz más visible que avise del límite del régimen, y no esperar al corte del encendido que, al ser un bicilíndrico, resulta demasiado brusco y “para demasiado la moto” .
 
Autor: Javier Valera
Piloto del Campeonato del Mundo de Resistencia

FICHA TÉCNICA KTM RC8 TRACK

Tipo constructivo

Motor de gasolina de 2 cilindros y 4 tiempos, disposición en V a 75°, refrigeración por agua

Cilindrada

1.195cm³

Diámetro

105mm

Carrera

69mm

Potencia

179CV

Ayuda para el arranque

Motor de arranque

Cambio

Cambio de garras de 6 velocidades

Lubricación del motor

Engrase por cárter seco con 3 bombas de rotor

Desmultiplicación primaria

40:76

Desmultiplicación secundaria

17:38

Refrigeración

Refrigeración por líquido, circulación permanente del líquido refrigerante mediante una bomba de agua

Embrague

Embrague multidisco en baño de aceite / accionamiento hidráulico

Equipo de encendido

Equipo de encendido con regulación electrónica sin contactos, ajuste digital del encendido

ESTRUCTURA Chasis

Chasis multitubular de tubos de acero al cromo-molibdeno con recubrimiento polvo

Horquilla

WPSuspensionUp Side Down 4354

Amortiguador

WPSuspension4618 DACC

Recorrido de la suspensión Delante

120mm

Recorrido de la suspensión Detrás

120mm

Equipo de frenos Delante

Freno de dos discos con pinzas de cuatro émbolos atornilladas en sentido radial; discos de freno con apoyo flotante

Equipo de frenos Detrás

Freno monodisco con pinza del freno de dos émbolos, disco de freno con apoyo fijo

Diámetro de los discos de freno Delante

320mm

Diámetro de los discos de freno Detrás

220mm

Cadena

Anillo X 5/8x1/4”

Ángulo de la dirección

66,7°

Distancia entre ejes

1.425mm

Altura libre sobre el suelo sin carga

110mm

Altura del asiento sin carga

845mm

Capacidad total del depósito de combustible aprox.

16,5l
Gasolina súper sin plomo (100 octanos)

Peso sin combustible aprox.

173kg

 
 
Autor: Tomás Pérez
www.escuelaportalmotos.com
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