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KTM 990 SMT - Test Portalmotos

Jaime Sáez Jaime Sáez
Amante de las motos ruteras, de los viajes en moto y del contacto con la naturaleza. Me gusta disfrutar la moto todo el año.

25/06/2009
KTM 990 SMT - 2009/KTM 990 SMT modelo 2009
Hablamos de una moto que te puedes comprar sin miedo a equivocarte, quizá encuentres motos similares por menos dinero pero seguro que no llevan el mismo nivel de componentes que esta moto. Prueba a fondo de la KTM 990 SMT, una supermotard civilizada y apta para el turismo.

A los mandos:

Recogimos esta moto con gran expectación en el concesionario de KTM, habíamos oído muchas cosas buenas de esta moto y queríamos comprobarlas por nosotros mismos. Se trata de una moto radical, dura, se nota la genética austriaca en este modelo aunque podríamos decir que “se ha educado fuera” ya que es mucho más amable y “educada” con el piloto que no quiere ir todo el día de carreras, que, no nos engañemos, es lo que piden las motos de Mattighofen nada más ponerte a sus mandos.
 
Esta vez en el cuadro de mandos no ha habido cambios, sigue siendo de fácil lectura y bastante completo en lo que respecta a información facilitada: Temperatura de motor, velocímetro, doble parcial y temperatura ambiente comparten el indicador digital, el cuentavueltas es analógico, como creo que prefiere la mayoría del público aunque sigue faltando el testigo de nivel de combustible. Sinceramente, en estas motos en las que es muy fácil pasar del “paseo” con los amigos a la “estripada” en el puerto de montaña al que habéis llegado todo en la misma mañana, es necesario saber cómo vas de gasolina sin tener que abrir el depósito y más cuando el consumo es tan variable según le “rosques” la oreja a la austriaca. No obstante, en mi caso concreto, debía apartar un poco la vista de la carretera para mirar el cuentavueltas, quizá si se pusiera un poco más vertical se solucionaría sin necesidad de un gran “bricolaje”.
 
La postura es muy natural, no podemos esperar una postura de maxi trail rutera porque no la vamos a encontrar pero si que es bastante más relajada que en sus hermanas menos turísticas. Es una moto con la que hemos hecho 250 km en solitario a muy buen ritmo en todo tipo de recorridos y no hemos terminado cansados lo cual dice mucho a su favor.
 
El pasajero está muy bien tratado, máxime teniendo en cuenta que las KTM se inventaron para ser disfrutadas en solitario. Viajará relativamente cómodo y con un espacio bastante amplio y una posición de las piernas relajada. Es cierto que hay cierta tensión, la moto empuja y hay que sujetarse bien pero las asas facilitan enormemente el trabajo, bien posicionadas y cómodas.
 
Protectores en los silenciadores con dos enganches para las maletas semirígidas de KTM, enganches que permiten colocar los ganchos de una red si decides viajar sin las mismas.

Respecto a la altura, es algo más accesible que sus hermanas más radicales pero no deja de ser una moto alta aunque ya no es una moto para tallaje centro-europeo, con mi 1,74 llegaba aceptablemente al suelo y la moto se mueve muy fácil (claro que tengo buena escuela al tener una V-Strom como moto propia, moto mucho más difícil de mover). Evidentemente requerirá una rápida adaptación pero estoy convencido de la ausencia de problemas que te generará moverla en parado, máxime cuando el amplio radio de giro del manillar facilita enormemente las cosas.

Las luces funcionan francamente bien, buena luminosidad para lo que estamos acostumbrados a esperar en una moto. Un buen hueco bajo el asiento donde cabe el antirrobo, los papeles y los típicos detalles que siempre te estorba llevar encima. Todo esto acompañado de las típicas herramientas de KTM, calidad muy buena y con un surtido muy grande.
 

Vamos a lo que interesa:

Empezamos el listado de componentes y su rendimiento con las llantas:

La austriaca nos regala con unas Marchesini de aspecto impecable en 17” en ambos ejes. De comportamiento intachable durante toda la prueba, hacen fáciles los cambios de dirección por su bajo peso, rendimiento acorde con la parte ciclo de la moto, muy alta calidad.

Los frenos, firmados por Brembo, son superlativos, muy acordes al rendimiento de la moto y lo que se espera de ella.
Un pequeño aviso debo hacer respecto al freno trasero, su capacidad de frenada es altísima y el recorrido de su pedal muy corto así que hay que andarse con mucho ojo con él ya que bloquear la rueda entra de las posibilidades al andar con esta moto y no es un comentario gratuito, a mi me dio un susto importante el primer día de la prueba.
El freno delantero está dispuesto a darte lo que necesites en potencia, progresividad y tacto, está muy por encima de lo que ofrece la media de cualquier moto del mercado. Realmente un funcionamiento sin tacha en toda la prueba, con pasajero o sin el, infatigable incluso después de 40 km de puerto con subida y bajada al mismo.
 
Las suspensiones se mostraron implacables con cualquier irregularidad del asfalto, no era de esperar menos cuando vienen firmadas por WP y sabiendo que KTM no deja esos detalles al azar. La suspensión trasera ni la tocamos y la delantera le subimos un poco de precarga para dejarla a nuestro gusto, los hidráulicos no fue necesario tocarlos ya que cumplían perfectamente para carretera abierta.
 

El chasis es el clásico multitubular de acero de KTM, soy de la forma de pensar que si una cosa funciona muy bien, cualquier cambio introducido tiene muchas posibilidades de funcionar peor.

Un ejemplo de las excelencias de la parte ciclo de esta moto sucedió subiendo un puerto de montaña, a muy buen ritmo, nos encontramos una piedra de unos 30 cm de largo y no menos de 10 de alto en mitad de la trazada a la salida de una curva, como siempre pasa en estos casos, las ruedas fueron directas a la piedra (y es que van directas donde tu fijes la vista). Tanto suspensiones como chasis y llantas se encargaron de absorber el impacto con el petreo elemento sin desestabilizar la moto en absoluto ni modificar en nada la trazada yendo bastante inclinado todavía lo que da idea de la estabilidad de esta moto. Fue el episodio que necesitaba para convencerme de las bondades de la turística austriaca.
 

El motor:

Hablamos del habitual LC8 de la marca austriaca de 999 cc. En banco ronda los 114 cv de potencia y una curva de par muy lineal y progresiva que facilita enormemente la conducción. A diferencia de la Adventure, notamos que había que mantenerla por encima de las 3.000 vueltas para que el motor no muriese, la “campera” te admitía callejear y buscar el número aquel de la calle no se cuantos sin preocuparte de las típicas toses y golpes de cualquier bicilíndrico cuando cae de vueltas por debajo del límite. Por lo demás, una respuesta impecable de la moto en toda la banda de potencia aunque a decir verdad, no es necesario llevarla hasta arriba para pasártelo en grande aunque es cierto que es un punto extra el poderte ahorrar un cambio cuando subes entre “paellas” de un puerto ratonero.
 

El consumo no se dispara mientras no “dispares” tu mano derecha, hemos calculado en una salida con buen ritmo en autovía, ritmo turístico en otro tramo y dándole al mango en un buen tramo de curvas, en total 280 km con 18 litros lo que da una media aproximada de 6,5 litros a los 100. En cualquier caso, si le aprietas, el consumo sube bastante y puedes hacer 180 km con esos mismos 18 litros pero entonces es que le estás dando al mango de verdad y es muy posible que estés equivocado de moto (si estás en una autopista) o de lugar (si estás en un puerto de montaña en lugar de un circuito) o ambas cosas a la vez.

Las vibraciones entran dentro de lo normal en un bicilíndrico de litro y están muy bien amortiguadas por los silentblocks en el manillar y los refuerzos de goma en las estriberas. Está muy bien resuelta en este apartado y no penaliza en absoluto por ello.
 

¿Es mi moto?

Hay que decir que, como todas las KTM, es una moto que se disfruta más de forma individual, si no quieres salir de la marca austriaca y pretendes hacer viajes a dúo y turismo en motocicleta, la Adventure se va a adaptar mejor a lo que tu pides en una moto.

En este caso la SM se ha dulcificado en su planteamiento, suspensiones, asiento, postura y algo de protección y la han transformado en una SMT, bajo mi punto de vista, se ha convertido en una moto mucho más lógica para el uso del día a día, una moto con la que ir a trabajar en un momento dado y salir de la oficina a hacerte aquel puerto que es tu refugio frente al stress. Nosotros no probamos las maletas pero es una moto con la que, al contrario que sus hermanas, no solo no descartas los viajes sino que los planteas como una opción accesible y deseable.

Se trata de una moto que te va a permitir todo tipo de uso, desde el más pacífico que quieras imaginar hasta hacerte un puerto de montaña ratonero y sin el mejor de los asfaltos a un ritmo que para si quisiera cualquier RR sin descartar el clásico puerto de montaña con buen asfalto y bastante anchura que te permitirá hacer lo que quieras con la moto. Suspensiones, frenos y motor harán su trabajo por lo que, si no eres rápido con ella, no habrá excusas, eres tu el culpable. No es la clásica moto difícil de llevar por su radicalidad (como sus hermanas de gama, algo más complicadas) y es una moto que no te va a asustar. Eso si, requiere una experiencia, es un juguete pero no para todas las “edades”, no olvidemos que la carretera no perdona errores y aunque la SMT te permite mucho, también te puedes hacer mucho daño porque se puede ir muy rápido con ella.
 

En definitiva, es una moto altamente recomendable si dispones de la experiencia para sacarle todo el partido que tiene y que está dentro de lo que puedes esperar de una KTM por componentes, motor y terminación. Si quieres viajar con ella te lo va a permitir sin protestar pero hay que ser consciente de que no es una maxitrail de la nueva hornada ni una GT, una vez aceptadas esas limitaciones, te dará un 100% de satisfacciones. Potencia inacabable, par de “tractor” suspensiones de alto nivel y frenos que lo paran todo, se puede pedir poco más y es una moto que, para lo que está ofreciendo, está muy bien posicionada en precio ya que los componentes son, como ya hemos dicho, de muy alta calidad.

Reposapiés con refuerzos de goma hacen la vida más fácil a piloto y pasajero, maletas por cerca de 350 € y un baúl completarían una moto casi perfecta.

En el debe hay que decir que es una moto que transmite muchísimo calor para hacerla cómoda por ciudad, tanto que llega a hacerla incómoda al poco de empezar a rodar con ella. El pasajero irá bien, no va mal de espacio pero repetimos, no es una maxitrail o una GT, no debe esperar un sofá porque no lo va a encontrar pero tampoco irá en el “palo del gallinero”.
 

En resumen:

Hablamos de una moto que te puedes comprar sin miedo a equivocarte, puede parecer una prueba tendenciosa y de las que se han dicho pocas cosas en contra pero es porque no se pueden destacar demasiado ya que entran dentro de lo lógico. Es cierto que falta un caballete central, es cierto que el cupolino no te protege el casco para utilizarla al estilo GT, es cierto que para callejear no es la mejor pese al gran radio de giro del manillar debido al calor que desprende (endémico en todas las KTM) y que el consumo es muy alto si le aprietas de verdad pero si quieres disfrutar de esta moto, debes saber que si quieres que corra tendrás que pagar ese precio.

Quizá encuentres motos similares por menos dinero pero seguro que no llevan el mismo nivel de componentes que esta moto. Es cierto que es una moto que exige un desembolso mayor que gran parte de su competencia pero también es cierto que saldrás del concesionario subido en una moto de un gran valor añadido.

Nos faltó probarla en circuito, si bien no iba a ser la más rápida (para eso está la gama Super Duke o su hermana la SMR), seguro que habría cubierto un papel más que digno.
 
 
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