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KAWASAKI Z300 y NINJA 250SL – Presentación y prueba – Sueños juveniles

Andrea Enzo Andrea Enzo | Director Editorial y Jefe de Pruebas
Andrea Enzo 'esconde' a Óscar González Soria, periodista de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Como dijo Julio Verne, 'si se puede soñar, se puede hacer'.

12/03/2015
Kawasaki Z300 y Ninja 250SL/Kawasaki Ninja 250SL 2015
Kawasaki se reinventa y ofrece motos en cilindradas de nuevo cuño. 250 cc y 300 cc sufren la ofensiva verde con cuatro motos, dos por categoría, las Ninja SL y las Z llegan con muchos argumentos. Presentación de las Kawasaki Z300 y Ninja 250SL.

Kawasaki tiene claro que necesita ampliar su catálogo, y tiene un hueco enorme por abajo. Las Z y las Ninja son los emblemas más reconocibles y que mejor funcionan en la marca verde, y en base a ellas llegan a pares, Ninja y Z, en cilindradas de 250 cc y 300 cc, con motor monocilíndrico las primeras, bicilíndrico las segundas. Así, prueba de esta nueva ofensiva sin precedentes, llegan a nuestro mercado, cada una con sus argumentos, la Z250, la Z300, la Ninja 250SL y la Ninja 300SL. Kawasaki nos invita a una jornada en la que en más de 200 kilómetros podemos probar la Z300 y la Ninja 250SL. En la segunda parte del reportaje, conocerás de primera mano todas nuestras sensaciones con estas dos nuevas motos. Antes, un poco de teoría.



Kawasaki ha visto claramente que el cuarto de litro es una cilindrada al alza, no sólo en nuestro país, sino también en Europa. Para ello han preparado un motor de un cilindro y 4 tiempos, con 249 centímetros cúbicos y refrigeración líquida, que es el más potente del mercado con 28 caballos. La Ninja SL cuenta con un pequeño carenado y unas medidas muy contenidas, en torno a un chasis multitubular, con el toque deportivo que toda Ninja debe tener. La Z250, obviamente naked, copia a sus hermanas mayores en diseño, pero es algo más cómoda, con un manillar plano que facilita las cosas. No falta información digital en el panel de instrumentación. El ABS no es de serie, se puede montar en opción por un módico precio de 400 euros. El peso homologado sin ABS es de sólo 148 kilos para la Z250 SL y 151 para la Ninja 250 SL.


El segmento está al alza. La Honda CBR 250 ha marcado un hito, pero ya va cuesta abajo, hay marcas como Daelim que también juegan sus bazas, pero parece Kawasaki la más decidida en el empeño de dominar esta nueva categoría que se abre en el mercado con un buen nicho de ventas más que apetecibles para cualquier marca. Ligeras, estrechas, estas pequeñas Kawasaki son idóneas, tanto la Ninja 250SL como la Z250 para iniciarse en motos de más de 125 cc. De igual manera, lo son la Ninja 300SL y la Z300.


Son motos bajitas, manejables, tremendamente ágiles, ideales para esos primeros pasos para los jóvenes y menos jóvenes. Kawasaki lo ha visto claramente y ha fabricado motos sencillas, con precios muy apetecibles, teniendo en cuento lo que cuestan scooters de 50 cc o de similares cilindradas. La Kawasaki Ninja 250SL cuesta 3.999 euros, 4.399 si lleva ABS. Disponible en verde y blanco. La Kawasaki Z250SL tiene un precio de 4.199 euros, 4.599 si es con ABS.


De igual manera que hemos hablado de las dos Kawa de 250 cc, tienen su réplica en 300 cc. La estética varía muy poco, y cuentan con algún caballo más, aunque luego veremos que el quiz de la cuestión está en la entrega de potencia, pues la velocidad punta es realmente similar.


El motor de 296 cc es un bicilíndrico que cuenta con embrague antirrebote y asistido, una auténtica delicia y un punto muy a su favor en motos de este tamaño y cilindrada. Tanto la Z300 como la Ninja 300SL cuentan con bastante más Par Motor que sus hermanas de 250. El precio de la Z300 está en 4.799 euros, 5.199 si monta el ABS. Los colores disponibles son verde o negro. En concreto, para la Z300, hablamos de 39 caballos de potencia, un depósito de combustible de 17 litros de capacidad y un peso en orden de marcha de 168 kilos, 170 con ABS.


Acabamos la teoría pensando en voz alta, que tarde o temprano, en función de acogida y ventas, parece lógico aventurar que Kawasaki apostará por una de las dos cilindras y mantendrá los dos modelos en esa cilindrada, haciendo desaparecer con sigilo las no elegidas. El mercado dictará sentencia.


CON LA KAWASAKI Z300 Y NINJA 250SL redescubriendo Patones y el Atazar


Más de 200 kilómetros de ruta variada con dos monturas muy distintas pero muchas cosas en común, han sido las claves en una jornada de presentación y prueba organizada por Kawasaki en un día que no ha podido salir más soleado ni propicio para acumular kilómetros de experiencias y sensaciones con dos pequeñas máquinas que dan y van a dar mucho juego.


Empezamos con la Kawasaki Ninja 250 SL, una moto que ofrece dos momentos de conocimiento: uno, cuando la ves, que te asombras de lo bajita y estrecha que es. Parece efectivamente una de las gran Ninja, pero a escala, y te sorprendes del cuidado y esmero que han tenido en Japón a la hora de su construcción. La segunda, es cuando te subes. No vamos más allá del 1,80 metros, pero la sensación de minimoto nada más tomar asiento es increíble.


En los primeros metros/kilómetros estás más preocupado de encajarte en la moto que de otra cosa. Pruebas a ver si puedes guarecerte detrás de la mini cúpula, pero pronto te das cuenta de que esa moto es ideal para gente con mucha menos talla, jovencitos sin dar el estirón y jovencitas que no hayan desayunado muy fuerte durante su vida, estarán mucho más acoplados que cualquiera de los que llevamos años en esto y gastamos una talla más normal.


Aún así, la moto nos habla y nos cuenta muchas cosas en esos primeros kilómetros. Te notas algo raro, casi llevas las rodillas juntas, y la posición, aún con el manillar muy bajo, no es tan radical como puede parecer. Durante la jornada fuimos cambiando de moto, bajando de una y subiendo a otra, y la verdad es que en ningún momento sufre la espalda o el riñonar, ni te estresa tener que bajarte de la Z y para coger la pequeña Ninja. Más bien al contrario, pues las sensaciones de conducción son más puras y racing en la 250 SL.




Hasta llegar a la zona de curvas nos toca tragar unos pocos kilómetros de autovía, y nos aplastamos contra el depósito. Su capacidad es bastante limitada, es muy estrecho, lo que limita la autonomía pero otorga una precisión en la trazada espectacular, amén de poder apretarte todo lo que tu capacidad de sacrificio te permita. Aún así, el casco recibe las turbulencias del aire, pero te permiten pasar de los 150 km/h de punta en el marcador a pasar por poco de los 160, siempre y cuando claves el mentón en la boca del depósito.


Llegamos a Torrelaguna, bordeamos Patones y la conocida zona revirada del embalse del Atazar nos regala una sesión de curvas casi inolvidable. El motor está muy lleno desde abajo. El monocilíndrico trabaja mucho y bien, hasta que justo cuando pasa de las 10.000 vueltas llega el corte de encendido. Curvear es una bendición. Obviamente no tiene la potencia de una gorda, pero se puede sentir la deportividad en cada aceleración o en cada frenada. Las marchas están muy bien escalonadas, nunca te quedas en tierra de nadie, y a lo largo de toda la curva del cuentavueltas no eres capaz de detectar una zona en la que no empuje o, simplemente, empuje menos.


La sensación es de ir en una bici, de lo ágil que es. Parece que llevas las manos casi en tus rodillas, debido a la estrechez del conjunto. Y precisamente eso mismo es lo que te hace entrar en la curva con una facilidad asombrosa y salir acelerando pronto, con confianza, ya que a lo largo de la jornada los neumáticos no nos dieron ni un solo susto a pesar de buscar un poco las cosquillas.


A cambio, algún punto negativo debe tener, en ningún caso el precio, que nos parece fenomenal, muy cercano a scooters que no ofrecen ni la décima parte de sensaciones que esta pequeña gran Ninja. En concreto, a duras penas, y con todas las alarmas encendidas, llegamos a la base con poco más que una o dos gotas de combustible, después de 210-220 kilómetros de trayecto. Hay que tener mucho ojo con la autonomía. También detectamos un posible problema para los ‘patilargos’ o los que gastan un ‘cuarentaytantos’ esparramado, y es que al bajar marchas, a veces, piensas que actúas sobre la palanca del cambio y estás pisando la parte baja del carenado, la quilla No pasa nada, pero si lo haces 20 veces, igual rajas el plástico.


También nos habría gustado contar con algo más de información en la pantalla digital del cuadro de mandos. Temperaturas o consumos medios habría sido la bomba, incluso la marcha engranada, pero esta información se reduce al tacómetro digital, la velocidad en números grandes, y los dos parciales junto al odómetro, además de los testigos luminosos.


A continuación abordamos la Kawasaki Z300. Sus medidas son un poco más grandes, más coherentes con la talla media de los españoles. Por consiguiente, la posición a los mandos es más natural, aunque después de bajarte de la pequeña Ninja 250 sorprende la posición del manillar, algo más alta y con una posición de manos más recta.


La Z300 es una réplica muy buena de la Z800, con una estética típica de las naked verdes, y desde cualquier punto y perfil sabemos que estamos ante una Z de Kawa. En la instrumentación, apuesta por un cuentarrevoluciones grande, centrado, analógico, y una pequeña pantalla digital con la velocidad y los parciales. Pasa lo mismo que con la Ninja 250 SL, que se echa de menos algo más de información. Somos fan de los consumos, pero más de saber la marcha engranada en el momento, ya que en el fragor de la batalla, a veces, no eres capaz de recordar en qué marcha vas. Con el tiempo lo sabes viendo las revoluciones a las que te mueves y la velocidad, pero de primeras, andas un poco desconcertado.


Viniendo de la pequeña Ninja es fácil sentirla más torpe y lenta, pero no es verdad. Tiene cinturita de avispa, un peso muy contenido y con su bicilíndrico de casi 40 caballos podemos pasarlo muy, pero que muy bien. Eso sí, de velocidad punta va muy parecido a la Ninja 250 SL, ya que en las largas rectas hacia la zona de curvas, ambas monturas iban a la par, siempre frisando los 160 km/h de marcador.




Aerodinámicamente, vas vendido. Huelga decirlo, pero es así. Si antes notábamos algo de alivio, poco, ahora es nulo. Hay que agarrarse un poco más enérgicamente a los puños que, por cierto, notamos como el gas de esta Z300 tiene bastante más recorrido, hasta el punto de que, a veces, tienes que hacer un doble esfuerzo con la muñeca derecha para abrir gas a fondo. Por cierto, ni en una ni en otra hemos tenido problemas con los pequeños espejos, que no vibran en absoluto, lo mismo que los puños, que esperábamos, más en la Ninjita, que hubiera algún tipo de molestia en este sentido de la que carece por completo.


En este caso concreto el bicilíndrico estira hasta un poco más de las 13.000 vueltas. La zona baja y media es muy cómoda, pues siempre puedes salir casi en cualquier marcha. No lo hará con rapidez, pero saldrá con solvencia. Y sorprendentemente a partir de las 7.500 revoluciones por minuto llega mucha más carne al asador, con lo que de repente te darás cuenta de que dónde está cómoda, y el piloto por coherencia, es en esa zona del cuenta vueltas.


Afrontamos de nuevo las curvas que rodean el Embalse del Atazar, y no estamos tan cómodos como con la Ninja 250 SL. El tema es que, por nuestra manera de pilotar, en segunda tocamos siempre o casi siempre el limitador, pero en tercera bajas de la zona buena del cuentavueltas, quedando a veces en tierra de nadie, por lo que estar pensando siempre en anticipar como es la curva que viene y elegir la marcha más óptima nos llega un poco a preocupar en exceso y perjudica algo nuestro pilotaje y la trazada. Es una percepción de primer contacto, pero es la verdad.


En cuanto olvidas la Kawasaki Ninja 250 SL después de unos cientos de curvas con la Z300 te das cuenta de las posibilidades extraordinarias de diversión que tiene en este tipo de carreteras con un motor de no mucha cilindrada pero capaz de ofrecer sensaciones y emociones cercanas a las grandes.


Hasta aquí podemos leer. Sin duda una gran jornada la vivida con las pequeñas Kawasaki, que seguramente van a protagonizar los sueños de muchos jóvenes… y también de alguno no tan jóvenes.


Óscar González Soria – oscar.gonzalez@portalcoches.net



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