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KAWASAKI Z1000 – Prueba - Sobrecogedora

José Montalvo José Montalvo 'Sito' | Probador

12/01/2015
Z1000/Kawasaki Z1000 - Prueba
Kawasaki renueva su Mega Naked y opta por el camino más extremo. La nueva Z1000 se convierte en una trasgresora estética total. La Street Fighter de Kawasaki lucha por la supremacía de un segmento al alza. Prueba a fondo de la Kawasaki Z1000.




Los japoneses de Kobe no han vacilado en radicalizar su Naked más potente para este 2014 y han renovado la Kawasaki Z1000 prácticamente en su totalidad. Obviamente, lo más destacable es su espectacular estética, seguida de cerca por mejoras técnicas que han perfeccionado su rendimiento y elementos vanguardistas de calidad que acentúan su evolución.


Si nos centramos en la brutal imagen de la Kawasaki Z1000 vemos como, tanto el musculoso propulsor como el nuevo diseño de su depósito de combustible, cobran protagonismo. La nueva careta frontal de la Z1000, instalada en una posición bastante inferior y guiada por tecnología LED, le aporta el rasgo exclusivo y definitivo que realza el verdadero carácter de esta motocicleta. Su afilado colín, que apenas llega a la mitad de la rueda trasera, también es responsable de colaborar en este trascendente y sutil diseño. Los escapes de la nueva Kawa también han caído bajo la influencia del Restyling, rediseñando ambas pre cámaras y haciendo que las dos nuevas salidas de escape resulten más compactas y atractivas.


Las mejoras en el apartado técnico de la Kawasaki Z1000 se centran en el acortamiento de su desarrollo, mejorando su respuesta en bajos y medios. Por otro lado el nuevo diseño del conducto de admisión que lleva a la caja del filtro de aire, otorga una optimización del flujo de aire aportado a la mezcla y un nuevo y particular sonido al propulsor. El motor sigue montando la misma base, un tetra cilíndrico de 1.043 cc, refrigeración líquida y 143 CV de potencia. Como no podía ser de otra manera, la Z1000 monta un cambio de seis relaciones, el accionamiento del embrague multidisco es por cable y la transmisión final por cadena. Esta Súper Z carece de ayudas electrónicas en cuanto a seguridad se refiere, teniendo solamente y en opción el sistema de ayuda en frenado ABS.


El panel de mandos de la Kawasaki Z1000 se encomienda a una generosa pantalla digital en la cual podemos apreciar las diferentes opciones que nos ofrece su completo ordenador de a bordo, que se despliega por medio de un par de pulsadores alojados al margen derecho de dicho cuadro. Esta información abarca: odómetro, dos parciales, consumo instantáneo, consumo medio, rango, reloj horario y temperatura de motor. La información del velocímetro lo indica de manera digital, mientras que el tacómetro se lo reparten hasta las 3000rpm en formato digital (modo ECO), mientras que el resto hasta las 11000rpm lo representan una guía de tecnología LED. También dispone de indicador de combustible.


En la parte ciclo de la Kawasaki Z1000 destacamos su compacto chasis en configuración clásica de vigas en aluminio de motor portante, que ha sido reforzado con la misión de conferir más rigidez al conjunto. En el apartado “Suspensiones”, el tren delantero se ha visto reforzado gracias, en parte, a la horquilla invertida, herencia recibida de su hermana de catálogo la Súper Sport Kawasaki ZX-6R. Para la zaga, esta Kawasaki Z1000 ha renovado su mono amortiguador, que ahora va instalado de manera mucho más horizontal de lo habitual aportando mayor deportividad a la zaga. Ambas suspensiones son multi regulables en precarga y extensión, siendo en compresión solo para el tren delantero. El completo equipo de frenada lo sostiene, en su mayoría, la doble pinza de anclaje radial de cuatro pistones que muerde discos lobulados de 310 mm, mientras que para el tren trasero han confiado en una pinza sencilla que asiste a un disco de 250 mm.


Bueno amigos, hasta aquí la parte más teórica sobre la información referente a los datos y detalles de interés. Llega el momento de ponernos a mandos de esta impresionante Kawasaki Z1000 y describiros de primera mano cuáles han sido nuestras humildes impresiones.


¡Al ataque!


Una vez hechas las presentaciones oportunas, me dedico a observar bajo la fina lluvia el impresionante trabajo de diseño realizado con esta arrebatadora Kawasaki Z1000. Cada rincón ha sido minuciosamente estudiado, de manera que cada poro de esta Street Fighter transpira un alto grado de provocación. El color elegido, gris grafito intercalado con verde lima, en este día nublado, aporta mayor atractivo al conjunto. Realmente con una imagen de tal calibre cuesta decidirse por el elemento más significativo de toda la motocicleta. Pero tras observar su silueta largo tiempo, me decido por su frontal, con esas dos ópticas LED casi a la altura del guardabarros. Junto a él, con el precioso depósito y el puntiagudo colín, son definitivamente los elementos más significativos que hacen que esta Z1000 protagonice una de las estéticas más compactas, imponentes y explosivas del mercado.


Bueno, basta ya de condescendencia. Nos quitamos el babero y nos ponemos a los mandos de la imponente Kawasaki Z1000. A pesar de mi 1,90 metros de estatura, no encajo tan mal como en un principio pensaba, aunque la sensación de compacidad es obvia. Giramos la llave de contacto y arrancamos. El suave sonido del propulsor se hace patente a ralentí. Engranamos primera y nos ponemos en marcha.


A medida que vamos avanzando me doy cuenta de que, a pesar de ser una motocicleta de medidas muy reducidas, la posición a sus mandos ya en movimiento no llega a desagradar. Las estriberas, aunque algo altas y retrasadas, no resultan especialmente incómodas. La posición del manillar no es precisamente alta, cargando más bien hacia adelante. La leva del cambio de esta Kawa funciona de manera corta y precisa y el embrague, aunque de accionamiento mecánico, funciona de una manera suave y discreta.


Una vez entremezclado entre el tráfico urbano el comportamiento de esta Kawasaki Z1000 es excelente. Cuenta con un buen manejo, a pesar de carecer de un generoso ángulo de giro. No es especialmente ancha y sus estilizados espejos no estorban en absoluto al pasar entre el tráfico, espejos que ofrecen una visión muy adecuada de los vehículos que te anteceden. Su dosificable propulsor cumple sobradamente con su cometido en este ámbito, teniendo toda la potencia disponible en el momento que tú lo decidas. Tiene bajos suficientes como para funcionar en marchas largas y en la mayoría de las ocasiones puedes prescindir de reducir. En ocasiones entraba en las glorietas en 4ª, y esta Mega Z ni se percataba.


Sin duda, yo hubiera cambiado el indicador de conducción eficiente ECO de esta Z1000 por un simple indicador de marcha engranada, ya que en este tipo de motocicleta no le encuentro mucho sentido. El equipo de frenada cumple en este entorno con sobradas aptitudes, siendo el tren delantero el protagonista de ambos ejes, ya que el trasero carece de tacto y el accionamiento es algo tosco. Doy fe de que el sistema ABS (opc) está bien calibrado, pero para este tipo de concepto algo más de ayuda electrónica, como el de control tracción, no hubiera venido nada mal, y más con el tiempo de perros que nos ha hecho.


Alejados de la gran urbe damos rienda suelta al prodigioso propulsor de la Kawasaki Z1000. Ahora cuenta con un tacto diferente y más eficaz. Y lo que es más relevante: ahora, al nuevo sonido emitido por sus rediseñados escapes, se une un nuevo silbido que se escucha desde medio régimen y que recuerda a los propulsores montados en cierta marca británica. Este sonido, como comentábamos en anteriores líneas, es debido al nuevo diseño del conducto que direcciona el aire hasta la caja del filtro del aire. Volviendo a las prestaciones del motor, es difícil que te lo puedas acabar en carretera abierta ya que su potencial, a pesar de no ser una caballería intimidante, es suficiente para arrastrarte al lado más oscuro.


A pesar de carecer de pantalla o protección aerodinámica alguna, resulta todo un reto mantener a esta Kawasaki Z1000 entre los márgenes de velocidad establecidos por la ley.


El mullido del asiento de esta Kawasaki no nos resultó suficiente para realizar largos recorridos, ya que el seco tarado de las suspensiones y el estado de nuestras carreteras, lo neutraliza, incomodando a ambos ocupantes. Esto hace que limites el número de kilómetros establecido para tus viajes.


El pasajero no dispone de una posición como la que te puede ofrecer la Kawasaki 1400GTR, pero si el trayecto no es muy largo, aguanta de sobra subido en su afilado habitáculo. Su cuadro de mandos es de fácil legibilidad, aunque el despliegue de información del ordenador de a bordo se hace de manera poco práctica desde los pulsadores alojados en dicho cuadro. El consumo combinado de esta Kawasaki Z1000, a pesar de no forzar su propulsor en exceso, no pudimos hacerlo bajar de los 6l/100km y sin acompañante.


Llegamos a nuestra zona de curvas preferida y es aquí donde podemos dar rienda al carismático potencial de esta Kawasaki Z1000. Su corta distancia entre ejes, la centralización de masas y el bajo centro de gravedad hacen que cambiar de dirección a esta Ultra Naked, se convierta en un asunto instantáneo y de inapreciable esfuerzo. La “Z” es muy obediente y traza con tiralíneas sobre curvas de toda índole. Aunque tengo que decir que, en curvas rápidas, el tren delantero se vuelve algo impreciso y nervioso. Este concepto deja claro para lo que fue concebido y en zonas viradas se mueve con gran agilidad y destreza. Lástima que el tiempo no acompañó en exceso y no pudimos experimentar en este ámbito todo lo que hubiéramos querido.


Con la mano en el corazón


Kawasaki no ha dudado en fabricar una motocicleta basada en valores de antaño pero con una imagen muy vanguardista, una motocicleta radical, de gran potencial y pocas ayudas electrónicas. Posiblemente nade en contra de la corriente en la que se encuentra el mercado europeo, pero qué demonios, todavía quedan puristas a los que no les amedrenten este tipo de conceptos. Otro atractivo con respecto a su competencia es el precio: 12.799 €uros.


Lo bueno


Concepto

Estética

Propulsor


Lo Menos bueno


Ayudas electrónicas/equipamiento.

Horquilla delantera.

Freno trasero


Consumo: 6l/100 km

Autonomía: 200 Km (+ reserva)

Kilómetros de la prueba: 820 Km


PVP: 12,799 €uros


RIVALES


KTM 1290 Súper Duke R

Aprilia Tuono V4 R

Ducati Streetfighter 848

BMW S1000R

Triumph Speed Triple


FICHA TÉCNICA KAWASAKI Z1000


MOTOR


Tipo de motor: Refrigeración líquida, 4 tiempos, 4 cilindros en línea

Cilindrada: 1,043 cm3

Diámetro x Carrera: 77.0 x 56.0 mm

Relación de compresión: 11.8:1

Sistema de válvulas: DOHC, 16 válvulas

Sistema de Alimentación: Inyección electrónica: ø38 mm x 4 (Keihin) Con mariposas ovales

Encendido: Digital

Arranque: Eléctrico

Lubricación: Lubricación forzada, cárter mojado


CHASIS


Tipo de chasis: Aluminio

Ancho de vía: 24.5º / 101 mm

Recorrido de las ruedas, delanteros: 120 mm

Recorrido de las ruedas, traseros: 122 mm

Neumáticos, delantero: 120/70ZR17M/C (58W)

Neumáticos, trasero: 190/50ZR17M/C (73W)


PRESTACIONES


Potencia: 142 CV a 10,000 rpm

Par motor: 111 Nm a 7,300 rpm


TRANSMISIÓN


Transmisión: 6 Velocidades

Transmisión final: Cadena sellada

Embrague: Multidisco húmedo, manual


FRENOS


Frenos, delantero: Doble disco lobulado semiflotante de 310 mm Montaje radial doble, Monoblock, 4 pistones opuestos


Frenos, trasero: Disco sencillo lobulado de 250 mm Pistón sencillo


SUSPENSIÓN


Delantera: Horquilla invertida de 41 mm con amortiguación en extensión y compresión progresiva y ajuste de precarga del muelle


Trasera: Mono amortiguador horizontal con acoplamiento trasero cargado de gas, amortiguación en extensión progresiva y ajuste de precarga del muelle


DIMENSIONES


Dimensiones (L x A x A): 2.045 x 790 x 1.055 mm

Distancia entre ejes: 1.435 mm

Distancia al suelo: 125 mm

Altura asiento: 815 mm

Capacidad depósito: 17 litros

Peso en orden de marcha: 220 kg / 221 kg (con ABS)


Texto: José Montalvo


Fotografía: Félix Gómez



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