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Kawasaki Versys Tourer – Prueba Moto - La Facilidad en ruta

moriwoki moriwoki
Moriwoki, apodo que lleva más tres décadas con Tomás Pérez: Novelista, ex piloto de raids, de enduro, de vespas..., piloto actual de la Mac90. Más de 40 años subido en una moto, corriendo y viajando.

02/01/2012
Kawasaki Versys Tourer/Kawasaki Versys Tourer. Prueba Portalmotos.com
La Kawasaki Versys Tourer 650 es una moto muy homogénea que representa la facilidad en la conducción y que llega a dos tipos de motoristas, el amante de la aventura, muy viajado y al principiante con una estatura media. Test a la Kawasaki Versys.




La Kawasaki Versys Tourer 650 es la primera Versys que tengo ocasión de probar, y antes de recogerla, me había hecho un propósito de pasada, más bien automático y sin ninguna reflexión, para llevarla fuera del asfalto, no con la idea de realizar allí una prueba en toda regla, desde luego que no, pero sí, al menos, para hacer una tímida incursión campestre. Sin embargo, cuando la tuve delante de mí y observé ciertos detalles, como las aletas de plástico que cubren parte de los laterales del motor, los neumáticos de riguroso corte rutero y, sobre todo, los colectores de escape claramente visibles, y completamente vulnerables bajo el cárter, comprendí que no tenía demasiado sentido buscar cualquier aptitud off road en esta Kawa que fuera digna de mención.
 
Concepto.
 
Entonces, ¿en qué apartado de La Moto encuadramos una trail de aspecto naked, o una naked de aspecto trail, como esta particular Kawasaki? Me vino rápidamente a la mente un modelo que hace unos veinte años abrió una nueva senda y que, extrañamente, apenas ha tenido continuidad. Se trata de una Yamaha evolucionada a partir de la moto que lleva su casta dakariana grabada en su propio nombre. La moto de la que deriva era la fantástica Super Ténéré 750 y el modelo al que me estoy refiriendo es la TDM 900 (en origen 850).
 
Efectivamente, esta Versys me ha recordado, en una escala algo más pequeña, el concepto TDM.
 
Sí, dejamos a la Versys al margen de la tierra, de las piedras y de todo lo que queda fuera del asfalto, pero no nos olvidamos de él por completo porque esa genética va a brindarnos unas propiedades muy valoradas en una moto rutera. Ese espíritu aventurero que te envuelve al sentarte erguido sobre una moto que te ofrece un manillar ancho y casi plano, tras una cúpula o un carenado de llamativa esbeltez, necesita una respuesta a la altura en el comportamiento dinámico de la propia moto. 
 
Y la Versys la da. Esas carreteras de piso incierto que describen un trazado alejado de la civilización, esas rutas de asfalto roto y destino difuso en el mapa nos van a atrapar con su magnética atracción desde el momento en que nos equipemos para encaramarnos a esta Versys Tourer. Al brazo de palanca que brinda la anchura del manillar, se unen la naturalidad que ofrece la posición de las estriberas y la liviana estrechez del conjunto (maletas al margen) para mostrar un comportamiento que se adecúa a todo tipo de viaje. Esas características otorgan a la Versys Tourer una sobresaliente facilidad en la conducción, pero además una firmeza pisando sobre pavimentos en estado precario y, sobre todo, para la conducción en mojado. Tuve la oportunidad de practicarla durante más de la mitad de esta prueba, o más bien diría de disfrutarla. Es cierto que no sólo me divertí conduciendo la Versys bajo la lluvia, sino que incluso me sentí bien afianzado a la vertical transitando por ese suelo traicionero y jabonoso embadurnado por la niebla cuando levita sobre la carretera.
 
Motor.
 
Debo decir, o no sé si confesar, que es la primera oportunidad que tengo, no ya de probar una Versys, como he comentado, sino que es la primera vez que me subo en una Kawa propulsada por su 650 bicilíndrico en paralelo. Está muy extendida hoy día una cierta obsesión por las altas prestaciones y, más aun, por atesorar la opulenta sensación que transmite a muchos motoristas saberse propietarios de un monstruo capaz, con un simple gesto del puño, de arrancar de cuajo un sólida verja enraizada en el ladrillo tirando de ella anudada por una cadena. Es verdad que todavía a mis años vibro como un diapasón al sentir recorriéndome el espinazo el descomunal chorro de energía que brota de un motor de 200 CV rindiendo el alma a no sé cuántas mil r.p.m, y también es verdad que me apasionan las motos de mil y muchos centímetros, más aun, las de dos mil o dos mil y pico; pero los caminos de El Señor… y El Universo de la moto también lo es, desde luego que sí.
 
Existen, por tanto, motores lógicos con arquitecturas y cilindradas que en otros tiempos, no tan lejanos para el que escribe, provocaban comentarios salpicados de exabruptos. Esos motores, con la finura y la fiabilidad que les confiere el diseño y la tecnología del siglo XXI, reportan a sus propietarios la plena satisfacción, como a cualquier otro motorista, de vibrar con la pasión de La Moto recorriendo todos sus sentidos.
 
El motor de la Versys Tourer es una pura delicia, un prodigio de suavidad, con una curva plana de potencia que, además, cambia su sonido en la admisión alrededor de las seis mil, para mayor deleite de su piloto, tomando un tono bronco de moto seria que marca el camino hasta el límite del cuentavueltas, un poco más allá de la barrera marcada por las diez mil. Un motor que, por otra parte, hace más sencilla aun esa facilidad que ya de por sí constituye la conducción de esta moto. Un motor sin sorpresas, sin el más mínimo sobresalto, que reporta al motorista el placer de una conducción dulce, en todo momento controlada y como propina un consumo a un régimen como la dieta para una top model.
 
Suspensiones
 
En este caso Kawasaki parece haber tomado la opción del confort en una moto muy natural que sin duda habría permitido el rigor de unos tarados más deportivos. Sí, ciertamente la Versys Tourer se muestra blanda al buscar con ella una diversión en trazados retorcidos, pero lo cierto es que su geometría enraizada en el off road y su estrecha arquitectura convierten cualquier hundimiento, ya sea delante en las frenadas o detrás al abrir gas, en un mero juego par las manos del motorista de cierta experiencia y en un aprendizaje práctico y sin riesgos para el principiante de lo que es la carga negativa de una moto, la carga positiva y el momento de la transferencia de carga.
 
Frenos
 
Al primer toque sobre la maneta, lo pensé. Sí, es cierto que, al momento, saltó como un impulso en mi mente: Esta moto necesita unos latiguillos metálicos tanto como la gasolina para transmitir con una exacta fidelidad la presión de los dedos sobre la maneta hasta una contundente mordida de las pastillas sobre los discos. Sin embargo, después de repasar todo el conjunto de la Versys y hacer una reflexión, llegué a la conclusión de que mejor “no meneallo”. Los frenos de esta Kawa están en consonancia con el comportamiento del resto de la moto. Estos frenos guardan una armonía con el tacto dulce y previsible del bicilíndrico, con la bondad de unas suspensiones taradas en clave turística, con la gracilidad de una parte ciclo que convierte el tránsito por la carretera más retorcida en una melodiosa danza de la que brota espontánea su banda sonora. El tacto de los frenos es ciertamente esponjoso, sí; pero los frenos que equipa esta Versys resultan más que suficientes, si se les exige el máximo al que les puede comprometer el resto del conjunto. Sí hay que señalar en este punto que el trasero se mostró perezoso y ajeno al primer toque del pie, necesitando de una seria exigencia para reaccionar. Resumiendo: digamos del freno trasero, simplemente, que es difícil de dosificar.
 
Neumáticos
 
Lo confieso, soy un motorista un tanto anacrónico, y bastante animal, para qué vamos a decir otra cosa, que se conduce por sensaciones y que, de la misma manera que no se lee el prospecto que contiene las instrucciones de una moto, tampoco se fija en el modelo y la marca de los neumáticos que calza. En este caso –es rigurosamente cierto- tuve que escudriñar las fotos de detalle de la moto, ampliándolas hasta el milímetro, para saber sobre qué había ido subido durante siete tandas formando a los alumnos del curso de iniciación en el circuito de Campillos (Málaga), durante 50 km húmedos y urbanos, durante cuatro salidas por autovía, treinta leguas de carreteras rotas por el viento, la lluvia neblinosa de una montaña intransigente. Ni siquiera los cuatro pasos furtivos dados sobre una insinuante trocha de tierra no concedieron ni una oportunidad a los Michelin Pilot Road que monta esta Kawa para tomar una pizca de protagonismo en nuestra prueba (hablaremos ahora de esa trocha terregosa). Es por eso, tal vez, que olvidé alto tan obvio, en el caso de esta Versys Tourer, como que todas las motos ruedan calzadas sobre unos neumáticos con marca y modelo.
 
Off road
 
Ya había dicho al empezar este artículo que no tenía mucho sentido probar la Versys fuera de carretera. Me había equivocado, o me he engañado a mí mismo.
 
Mientras hacía algunas fotos usando como marco un emblemático rincón de la Sierra de Guadarrama, mi mirada se topó con un sendero en subida, de perfil cincelado por el granito ibérico y de tierra labrada por la alocada carrera de los torrentes, un camino sugerente como pocos para cualquier aficionado al todo terreno. Luego miré de reojo el diseño de claro corte enduro que perfila los protectores de las manos y manetas, y, ya se sabe: como la cabra tira al monte…
 
La verdad es que sentí muy natural a la Versys desenvolviéndose sobre aquel terreno pedregoso y húmedo, independientemente del precario agarre que sobre el papel podían mostrar los Michelin Pilot Road, aunque en realidad no me dieron ni el más mínimo problema, ni en éste, ni en ningún otro suelo, como ya he mencionado. Lo cierto es que no forcé la marcha, en absoluto, aunque también es verdad que el camino ya resultaba de por sí bastante exigente para cualquier moto todo camino que se atreviera a internarse en él. Entré en aquella senda con cierta timidez y con la lógica precaución, eso sí, de no abollar los colectores con la arista de alguna piedra. Luego, al ponerme en pie sobre los estribos, la sensación de dominio mejoró incluso esa primera sensación natural que transmite la Versys fuera del asfalto, y es que su estrechez, su ligereza y su evidente geometría de campo le dan ese comportamiento en la tierra y los caminos como si se tratara de una costumbre.
 
Extras versión Tourer.
 
Son varios y muy interesantes:
 Puños calfactables
 Maletas laterales
 Protectores de manos contra el viento y anticaída
 Protector de resina para el depósito con el logotipo Versys
 Pantalla tipo Vario, que consiste un suplemento extensible montado sobre la pantalla  frontal.
Topes anticaída en los laterales del motor
 
La Versys Tourer de noche.
 
El doble faro superpuesto proyecta una luz un punto más intensa de lo que ofrece el panorama motociclista general; además de ello, la Versys juega con la ventaja en las curvas que le da la altura de las ópticas por encima de la media, con lo que el haz no se hundirá fácilmente al inclinarla en las curvas. Aunque no pertenezcan sólo a la noche, merece la pena hacer un comentario específico sobre los espejos, que juegan también con la ventaja de la altura sobre los hombros del piloto. Ofrecen una visión panorámica, incluso para un tipo de lomo ancho, como el que subscribe, contenida, además, en un dinámico diseño. Verás muy bien lo que viene por detrás de tu Versys, eso sí, cuando seas capaz de ajustar los espejos a base de su sistema de espárragos contrapuestos que giran sobre roscas de ambos sentidos.
 
Pegas.
 
Lo cierto es que están referidas a los accesorios montados sobre esta versión Tourer de la Versys. Señalar, antes de nada, en el lado positivo la eficiencia de los protectores para las manos. En el negativo, o en el mejorable:
 
-Los puños calefactables presentan una factura un tanto eventual y de aspecto precario, que se podría pasar por alto si no fuera porque, al menos en la unidad de prensa, no funcionaba el derecho con algo más de seis mil kilómetros en el marcador.
 
-Las maletas. Por un lado, requieren de una llave extra y la pequeña molestia que esto trae consigo. Pero no es ésa la principal pega que presentan. Las maletas de la Versys Tourer están montadas con una aparatosa anchura sobre una moto tan estrecha. No me dio tiempo a tomar las debidas precauciones con ellas al transitar por los angostos carriles residuales que deja el tráfico de la gran urbe, transportándola en el remolque y entrando en el garaje justo después de entregármela, una de las maletas rozó de forma inesperada contra una de las esquinas. Y es que la maleta de la Versys Tourer ¡sobresalía más de diez centímetros del remolque! Una raspadura que sentí en mis propias carnes, máxime sin haber siquiera arrancado todavía el motor. La verdad es que estuve comentándolo con un compañero y anduvimos los dos buscando una explicación a esa extraordinaria anchura mientras examinábamos las maletas. Tendría alguna justificación, si se hubiera ganado en volumen, pero no es el caso, y en su lugar presenta un hueco enorme con el paso de rueda, inexplicable para un servidor.
 
Conclusión.
 
La Versys Tourer se muestra en dos ofertas diferentes. Una, la de una moto que va un poco más allá de la sobriedad o de la racionalidad que representa, para ofrecer al motorista de espíritu viajero una dulce forma de adentrarse en esos parajes recónditos que exigen el tránsito por un buen puñado de millas retorcidas al temple de una inhóspita orografía o del corte vertical que dibuja el cincel de los desfiladeros más intimidantes. Dos, la facilidad, la exultante facilidad de conducción en general, que hace asequible el manejo de la Versys Tourer a la casi totalidad de los principiantes, eso sí, con una estatura por encima del 1,75, aproximadamente.
 
No sé si soy poco objetivo y mi condescendencia me lleve a resultar demasiado indolente con cada moto que pruebo, pero lo cierto es que prácticamente todas las motos…, las doble erre, por supuesto, las touring, mucho; las naked me apasionan, las trail y maxitrail me encantan y las custom, ¿por qué no, aunque sea un quemado? Esta Versys Tourer me ha gustado mucho, y lo único que he sentido ha sido no disponer de un buen hueco en la agenda, el suficiente, para hacer una larga travesía con ella, una ruta céltica o balcánica, un camino castellar por las tierras de Baviera o una ruta romana siguiendo la senda grabada en la historia por la Vía Apia de Octavio.
 
PRECIO
7.999 €
 
Kilometraje de la prueba:

50 km por ciudad
120 en circuito
150 en autovía
200 en carretera de montaña
10 km por camino de montaña

 
Tomás Pérez
 www.escuelaportalmotos.com
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