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Honda Integra 2012 - Prueba a fondo

Simón Saura Simón Saura
Cuenta con 35 años de experiencia en el mundo de la moto y ha sido Director de la Escuela de Conducción Deportiva Ducati. Una figura que va a aportar a la Escuela Mutua-Portalmotos mucha actividad.

03/12/2012
Honda Integra 2012/Honda Integra 2012. Prueba Portalmotos.com
La Integra forma parte de una nueva serie de motocicletas con las que Honda nos ha sorprendido este año 2012. La idea de fabricar motos atractivas pero sobre todo útiles y económicas va poco a poco calando en el mercado. Con esas premisas ha nacido.




Ya comentamos en la prueba de la NC 700X que en Honda se han esforzado al máximo en ofrecer soluciones a los nuevos tiempos que vivimos, es decir, priorizando la sostenibilidad con unas emisiones y un mantenimiento mínimo. Como dato interesante, el consumo -si dulcificamos el mando del acelerador- no llega a los 4 l/100 km, lo que traducido al día a día es una autonomía de unos 350 km. No está nada mal.


Pero como información estrella de esta Integra, el cambio automático y la carrocería de megascooter son lo que marcarán el funcionamiento de esta moto. Sin convertirse en un comparativo puro, está bien que vayamos tomando como referencia estos tres modelos que hemos anunciado al principio. La NC-X tan sólo se monta con cambio de marchas convencional, la NC-S se puede adquirir tanto con éste como con cambio automático, y la Integra, tan sólo con el sistema electrónico de cambio automático, por lo que vamos a centrarnos en este último.


Antes de nada, habría que definir de qué se trata esta Honda Integra y qué nos ofrece. Para entenderla, es necesario romper esquemas preestablecidos y entender que con esta moto se abre la puerta a un nuevo concepto qué, estando muy definido por su propia personalidad, está a medio camino entre una moto, tal y como la concebimos tradicionalmente, y un megascooter ahora tan de moda.


Es personal, pero a simple vista lo primero que veo es, sin dudarlo, un megascooter. Al menos eso es lo que pensé la primera vez que vi un Integra. Iba por el autopista a velocidad legal y me pasó como un avión… todavía no la había visto nunca y pensé: “vaya megascooter… pronto parecerán motos de turismo”. Y, gracias a esta Honda, este pensamiento ha dejado de ser un sueño.


En realidad, la Integra es una moto carrozada como un scooter. Toda la parte ciclo es de moto y está diseñada para conseguir prestaciones dinámicas que ningún scooter pueden ofrecer. Por eso en Honda han hecho una apuesta arriesgada con este modelo. Saben de sobras que mayoritariamente el motorista acepta bien la evolución de los modelos y que siempre espera con interés las novedades técnicas que de un año a otro van apareciendo. Pero para “los inventos” en general somos más reacios y los cuestionamos antes de conocerlos. Me acuerdo cuando aparecieron las primeras motos de trail. Iba con mi súper Yamaha RD y pensaba que todos los que se pasaban a esa nueva moda se habían equivocado. El tiempo ha dado la razón a ese tipo de motos convirtiéndose en las más vendidas del mercado. Ahora, con la lección aprendida, ya veo con muy buenos ojos las nuevas ideas. En verdad, Honda la presentó en el Salón de Milán bajo el nombre de New Mid Concept.


Con todo este lío mental de qué me iba a encontrar, fui a probar una de las motos que más expectativa ha creado últimamente. Como ya había probado la NC700X pensé que me encontraría con una moto más cómoda, pero de reacciones similares. Y sí, es más cómoda, pero tiene otras reacciones dinámicas diferentes. Si bien la NC 700X es una moto para divertirse e ideal para carreteras de curvas, y además, va muy bien para viajar y conducción urbana, la Integra es una moto diseñada para ir cómodo en largos viajes pero sobre todo para facilitar la conducción en moto, convirtiéndose en un vehículo mucho más fácil y asequible para todos. Y todo eso, gracias al cambio automático y a la posición tipo scooter del conductor.


La moto desnuda, es decir, sin carrocería, es igual que una NC-S o NC-X. Por tanto, aquí no hay duda: es una moto. Si os fijáis en las fotos que hemos colgado tomadas en un taller del importador Montesa Honda (en dónde se ve la moto sin fibras ni carrocería) ninguna diferencia vais a encontrar que os den una pista sobre si se trata de una NC 700 S o de una Integra. Si bien para la primera la forma del chasis ha sido pensada para colocar un falso depósito en el que cabe hasta un casco integral, en esta Integra se aprovecha para colocar una carrocería de megascooter. Si también os fijáis en las fotos hechas en Honda Impala, concesionario de Barcelona, veréis lo diferentes que son una vez "vestidas”… ¡Nada que ver!


Y ¿qué ventajas tiene esto? Pues todas las de este tipo de motos. De entrada el diseño es muy atractivo. Vale, eso es también personal, pero lo que es objetivo, es decir que es una moto limpia, o sea, que se puede ir con traje y corbata sin miedo a ensuciarse. Además, al no tener cambio de marchas en el pié, ni tan siquiera los zapatos se te desgastan. Además, la protección es excelente. La he probado estos días y os prometo que, con un frío que pela -y eso que soy un poco perezosos con la moto cuando hace frío- excepto las manos, la grata sensación de ir protegido fue más que evidente. Sólo me habría gustado con una cúpula que se pudiera subir i bajar, para poder ir más erguido del todo camino.


Así que tenemos dos grandes diferencias entre la NC-S y la Integra. Por un lado, lo ya comentado referente a las ventajas de un scooter frente a una moto. Por otro, la provocada por el cambio en la distribución de pesos que provoca la carrocería y la colocación que se deriva del conductor y del pasajero. No entiendo, como he leído y visto en algún vídeo, que digan que es una moto ágil porque el centro de masas está muy abajo. Es cierto que el motor está muy adelantado y bajo, pero la carrocería de la Integra la convierte en un moto más alta y con otras inercias que, por ejemplo la NC700X. Y se nota. No es nada negativo decirlo porque esta moto no se ha pensado para divertirse enlazando curvas. Se puede hacer y se comporta de forma aceptable, pero no es su terreno favorito. La Integra es ideal sobretodo para trayectos cortos o largos por carreteras de extrarradio, autovías, o para entretenerse con comodidad en carreteruchas de segundo orden en dónde lo importante sea disfrutar del entorno, tanto si se va solo como con pasajero. Lógicamente las reacciones cuando se va muy cargado son algo más lentas y hay que trabajarla un poco más. Ahí, el cambio de marchas secuencial tiene mucho que decir para disfrutar y aprovechar todo el potencial. Es el primero que pruebo en una moto y he necesitado unos kilómetros para acostumbrarme. Dispone de dos modos automáticos más uno manual-secuencial, activada desde los mandos del manillar y con la posibilidad de ir cambiando el tipo en marcha. En función de la posición del mando del acelerador y del régimen de revoluciones la centralita interpreta qué tipo de conducción estamos demandando. Para ir por ciudad o incluso desplazamientos radiales, no hay que preocuparse de nada. La moto va subiendo y bajando marchas según unos parámetros establecidos bastante acertados. La moto arranca siempre en la posición D (drive), que es la más suave de funcionamiento. Si no enroscas el acelerador, a 60 km/h ya va en 6 velocidad. No sube apenas de vueltas, por lo que por otro lado, el motor tampoco retiene mucho y hay que jugar con los frenos para detenerse. Pero si abrimos a fondo el acelerador, empieza a estirar las marchas hasta el límite del régimen y el cambio de 5 a 6ª velocidad, lo hace a casi 150 km/h.

En la posición S (sport), el cambo se vuelve más cerrado. Curiosamente es para mi gusto el que iba mejor para la ciudad, porque de la misma manera que sube más de vueltas antes de subir una marcha, también aprovecha más la retención del motor antes de reducir.


Por otro lado, solo salir a carretera abierta, la posición ideal para mí, era la combinación de la sport con la manual, sobre todo para aprovechar bien la retención del motor. Cambiar de marchas con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda es una sensación curiosa a la cual hay que acostumbrarme. Es divertido y da una sensación de modernidad. No sé, era raro y me cuesta describirlo, pero me gustó. Lo que no hay duda de que es muy cómodo no utilizar el embrague. A parte de esta peculiaridad, el cambio manual tiene la misma utilidad que el convencional, pero actúa de forma un poco más lenta. Así que se elige la marcha que más interesa, y sin miedo a sobrepasar regímenes de giro, ya que tiene dispositivos electrónicos que lo impiden.


En cuanto a los frenos, señalar que cuando circulamos de forma automática en posición drive los frenos se utilizan con más insistencia que con una moto de cambio convencional. Por eso se ha confiado al mismo sistema que probamos no la NC700X, un conjunto con ABS y con un sistema dual que hace que cuando apretamos el freno trasero (con la mano, no nos olvidemos) también actúa un tercer pistón de la pinza delantera. Me atrevería a decir que funciona tan bien, que con la Integra es el único freno que se utiliza, dejando el delantero para momentos más racing o por algún pequeño apuro.


Pues sí, la Honda Integra me ha gustado. Es para lo que es y este juego de colocarse a medio camino entre moto y megascooter tiene una serie de ventajas por ambos lados. Como destacado, decir que es cómoda, entendiendo la comodidad más allá de la ergonomía, porque el cambio automático y la frenada dual, la hacen cómoda también, y sobretodo para conducirla.


Simón Saura.

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