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HONDA CB500F – CBR500R - Presentación en Barcelona

Simón Saura Simón Saura
Cuenta con 35 años de experiencia en el mundo de la moto y ha sido Director de la Escuela de Conducción Deportiva Ducati. Una figura que va a aportar a la Escuela Mutua-Portalmotos mucha actividad.

13/03/2013
HONDA CB500F–CBR500R/PRESENTACIÓN HONDA CBR500R - CB500F. Portalmotos.com
En Honda pueden presumir de innovar con sus nuevos modelos: CB500F y CBR500R. Además de sorprendernos con su efectividad tecnológica, nos satisface ver como entienden cuál es la situación real del mercado.

Durante la presentación de estos modelos -Honda CBR500R y su hermana naked la CB500F- el departamento de prensa puso mucho énfasis en señalar la gran diferencia respecto a otros modelos que podrían parecer similares en cuanto a concepto. Y es que las motocicletas que hoy presentamos se han diseñado pensando en ofrecer lo mejor de un motor de 47 CV, es decir, básicamente destinada hacia los conductores del carnet A2. Hasta la fecha, estábamos acostumbrados a que las marcas presentaran para tal fin motos “limitadas”, es decir, modelos que diseñados y fabricados para soportar mayores prestaciones, pero limitados en la potencia.


Pero las motos “limitadas” tienen un motor soso y falto de carácter y en muchos casos, con motivo de estar capados, no acaban de funcionar del todo redondo. Además se acaba pagando un precio alto por unos componentes que no son necesarios para este tipo de motocicletas, ya que normalmente han sido diseñadas para rendir con mayores prestaciones. Por eso el gran valor de las motos de hoy, es que son motos pensadas para un sector de motoristas muy concreto y que cumplen de forma excelente su función. A este dúo hay que añadir la CB500X, una moto que será presentada seguramente el próximo mes de mayo y que está inspirada en la NC700X.


Con esta amplia declaración de intenciones nos presentamos en Montesa Honda – de la cual, obviamente, no teníamos ninguna duda- y sobre todo, para disfrutar de un gran día con ellos y “sus nuevos juguetes”. El día no prometía mucho, ya que después de los brotes verdes de primavera que vivimos la semana pasada, el día amaneció frío y lluvioso. Aunque fue sólo una presentación, y por tanto una toma de contacto, el recorrido de unos 150 km que nos prepararon fue muy completo. Curvas, curvas, y más curvas por carreteras principalmente secundarias que con buen asfalto y poco tráfico fueron ideales para ir a un ritmo alegre, suficiente para probar los dos modelos, y sobre todo, para divertirse y para asimilar unas sensaciones del todo positivas.


La primera sensación que dan las motos ya en parado, es de ligereza. Supongo que me cuesta separar las siglas CBR de la supersport más famosa de todos los tiempos, y por eso también la encontré, a primera vista, pequeñita. Con la CB me pasó justo lo contrario. Mi subconsciente la asocia a mi moto particular, una CB250 -de las primeras y con 100.000 km- por lo que me pareció a primera vista, una moto más consistente. En realidad, las dos motos tienen el mismo chasis, las mismas suspensiones, las mismas ruedas, el mismo motor y casi el mismo peso. Tan sólo les separan unos 2 kg, nada apreciables en la realidad.


Una vez en marcha, me tocó empezar la bonita ruta con la naked, la CB500F. Con esta moto, la ligereza que he comentado se hizo patente al momento. Tiene una distancia entre ejes de 1.410 mm, a lo que se añade el manillar ancho, sin exagerar, pero ancho (40 mm más que el de la CBR. El resultado es que la ligereza se transforma en agilidad endiablada que permitía empalmar curvas a una velocidad más que aceptable, he incluso rectificar trazadas de forma muy rápida.


Es sorprendente lo que cambia una moto variando dos cositas. En la CBR cambia el manillar y el carenado. La posición es un poco más deportiva. Aunque los semimanillares están anclados por encima de las tijas, al ser más cortos y con el carenado integral, facilita más la conducción deportiva. Es igual de ágil que la CB, pero hay que trabajar un poquito más cuando las curvas son muy cerradas. Esta moto daba más confianza cargando el peso en el tren delantero y colgándose un poco. De hecho, en la presentación internacional esta moto se hizo una pequeña tanda en el circuito de Castellolí. Por algo será.


En cuanto al propulsor, ambos modelos tienen el mismo rendimiento y comportamiento. Este es uno de los grandes logros de estas motos. El motor bicilíndrico tiene un carácter deportivo. Es decir, que le gusta jugar en la zona alta de las revoluciones. Por otro lado, como ha sido concebido para dar el máximo con la limitación del carnet A2, encontramos que también va fino desde apenas 2.500 rpm. Así, podemos circular a ritmo de paseo o en ciudad de forma cómoda y salir a carretera abierta a estirar marchas sin concesiones. Da el máximo de potencia a 8.500 CV, pero es divertido y efectivo subir 1.000 revoluciones más. Por otro lado, la máxima potencia de 47 CV es inofensiva, o mejor dicho, ideal para aprender a ir en moto de verdad. Es en definitiva el sentido que tendría que tener el A2. Con estas motos se puede acelerar en mitad de una curva y con bastante inclinación si temor a que te lleves un susto. Claro ¡todo esto dentro del sentido común! Tuvimos un tramo en que habían esparcido bastante sal para evitar el hielo, y daba un poco de respeto.


El resto de los componentes, aunque sencillos, se comportan perfectamente. Por ejemplo, la horquilla delantera es convencional y sin ajustes, pero con un diámetro de 41 mm digno de una supersport. El amortiguador trasero tiene 9 posibilidades de reglaje en precarga, aunque, al menos en la naked, con cuatro ya sería suficiente para sentirnos cómodos. Están anclados mediante bieletas, lo que da un plus de progresividad.


Otro ejemplo son los frenos. El delantero utiliza una maneta sin reglaje y un solo disco delantero, pero es de 320 mm y lobulado. Así se disipa mejor el calor acumulado cuando abusamos de él. Bajando por un pequeño puerto de montaña –el Coll d’Estenalles de 870 m- no tuvimos ningún problema de fatiga. En la CBR el ABS se monta de serie, mientras que en la CB es opcional, que no desconectable.


Con todo esto, nos encontramos con unas motos que tienen como finalidad el aprender de verdad a conducir o pilotar, que permiten ir a trabajar sin importar los kilómetros a recorrer, y que además se puede elegir entre ir de paseo o divertirse de verdad con ellas. Además, el sensacional trabajo que han hecho en Honda este último año en cuanto a disminución de la fricción interna del motor, se traduce en unos consumos que se pueden redondear en torno a los 4 l/100km, bajando sensiblemente si paseamos –a 120 km/h es aproximadamente de 3,8 l/km- y que con una conducción al límite del corte de encendido no pasa de los 5,4 litros.


Y si tienes todavía dudas de la practicidad y lógica de estas motos, decirte que el precio está para la CB500F en 4.999 € (+500 del ABS opcional) y de 5.999 € para la CBR.

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