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HONDA CB500F - Prueba a fondo

Simón Saura Simón Saura
Cuenta con 35 años de experiencia en el mundo de la moto y ha sido Director de la Escuela de Conducción Deportiva Ducati. Una figura que va a aportar a la Escuela Mutua-Portalmotos mucha actividad.

14/11/2013
Honda CB500F/Honda CB500F
La Honda CB500F es de esas motos que uno tendría que encontrarse por todos los rincones del país. Una de las mejores dentro del grupo de motos razonables,pensadas con sentido común y diseñadas para satisfacer al público que cada día sabe más de motos

La primera expresión de mi novia a los 2 minutos de subirnos en la moto fue: “caray, ¡qué bien que va esta moto!” y mi respuesta inmediata y sin dar tiempo a pensarla: “¡claro, es una Honda!”. Porque esta es sin duda la sensación que da esta moto. Es discreta en sonoridad, suave de tacto y fácil de subir y bajar, incluso para el pasajero que va sentado en un segundo asiento un poco más alto que el del conductor.


Y teniendo claro cuál es el terreno ideal de esta CB y cuáles son las posibilidades reales de la circulación en este Siglo XXI –dos premisas que van, sin duda, relacionadas- todavía aumentan los números para considerarla una de las motos perfectas para el día a día. Hay otras, lo sé, y también están los gustos de cada uno, pero esta Honda ocupa un lugar entre las más destacadas en este grupo. Pero analicémosla un poco más a fondo.


La CB500F que hoy probamos pertenece a una trilogía de motocicletas bajo la patente de la marca del ala dorada: la CBR500R, la CBX500 y la presente, la CB500F. Estas motos comparten propulsor, bastidor, ruedas, frenos y suspensiones, y en su presentación en el mes de marzo se hizo hincapié en que todo se ha pensado a conciencia para diseñar estas motos. La potencia de 47 CV es la limitación que exige el carnet A2. Pero para dar toda la alegría posible a un propulsor de esta potencia, se ha optado por un motor bicilíndrico en paralelo, una concepción de propulsión que permite un abanico amplio en cuanto a la entrega de potencia. Tiene unos bajos aceptables, y no traquetea en absoluto aunque prefieras moverte entre las 2.000 y las 4.000 rpm. Ahí, la respuesta al acelerador es justa, y sirve para pasear tranquilamente entre el tráfico de forma cómoda y relajada.


Pero si seguimos acelerando, abrimos a tope el acelerador y estiramos bien las marchas, le bicilíndrico de 500 cc despierta un carácter mucho más deportivo. Se nota que es un motor de carrera cuadrada (diámetro por carrera: 67x 66,8 mm) y que no le cuesta trabajo subir de vueltas. Para entender bien la medida del “concepto deportivo” de esta moto, hay que decir que nada tiene que ver con una supersport de cilindrada media y tampoco con una moto de 500c monocilíndrica. En cuanto a prestaciones, está a medio camino, pero en cuanto a características intrínsecas, es un concepto con mucha personalidad. Como comentábamos, el motor se estira muy bien hasta las 8.500 rpm, punto en donde entrega toda su potencia, pero sorprende que todavía se pueda subir hasta las 9.500 vueltas, en donde se corta el encendido. Este plus de 1000 revoluciones sirve para divertirse con un pilotaje más agresivo mientras se juega con el cambio de marchas para no perder pistonada.


Incluso así, es una moto bastante dócil que no da ningún susto importante. No utiliza sofisticados controles de electrónica, pero tampoco los necesita. Estamos hablando de cifras y prestaciones bastante fáciles de manejar, y a los responsables japoneses no se les ha olvidado el potencial de los conductores “A2” y sus necesidades.


La bonanza climatológica de esto días me ha permitido disfrutar de lo lindo con esta moto en diferentes tramos de carreteras. Donde más la he disfrutado es en el día a día, para ir a Barcelona y desplazarme con soltura entre el tráfico, y también para alguna escapada dominical con el mono puesto. La posición del conductor es cómoda y los brazos se apoyan de forma natural en el manillar ancho. Es una posición que permite un total control de la moto incluso en situaciones extremas. La estrechez de los neumáticos y la ligereza general de esta CB permiten disfrutar a fondo en carreteras de curvas enlazadas y permiten meter la moto con facilidad allí donde se ponga la mirada. Incluso rectificar a media curva sin generar mucho estrés. Las medidas de 160/70-17 y 120/70-17 están perfectamente escogidas. Menos neumático para la rueda trasera la dejaría demasiado suelta para la envergadura que tiene, mientras más goma, iría en detrimento de la agilidad.


Las suspensiones también juegan un papel decisivo relacionado al este tema. Y eso que es una horquilla convencional y sin posibilidades de reglaje. Aún y así, la mezcla de la robustez del diámetro de 41 mm de sus barras con la puesta a punto, es y es buena para todo tipo de conducción. El amortiguador trasero agradece el anclaje con bieletas y tiene la opción de nueve puntos diferentes para la compresión.


Para el pasajero, hay que reconocer que no será su moto preferida. Sin para nada llegar al extremo de las deportivas puras en que no se sabe muy bien cómo colocarse, tampoco es una moto cómoda en donde pueda relajarse. El pasajero estará siempre entre abrazarse al conductor o agarrarse a las asideras que dispone.


Como ya comenté el día de la presentación, la moto frena muy bien, y para lo sencillo que son los componentes, no sufre de fatiga ni tiene ningún bajón de rendimiento, incluso abusando de él. El tema del ABS es diferente. Como acostumbra a pasar en las motos que se trabaja mucho con el tren delantero, enseguida salta el ABS trasero, mientras que para que lo haga el delantero, ya hay que esforzarse un poco más y adoptar una conducción agresiva (o mu deportiva). Hay que recordar que esta moto es un buen ejemplo de lo que tendría que ser una moto para aprender a conducir de verdad. Por eso, el tema frenos es un punto destacado y el hecho de montar un ABS tan intrusivo aumenta la seguridad en muchos enteros. Permite pasarte de frenada y tirar fuerte de ellos sin variar casi la trazada, e incluso metiendo la moto en la curva mientras se frena fuerte. A mí, me gustaría siempre más con un sistema desconectable a voluntad, para precisamente eso, poder apurar bien y también tenerla como moto apta para salidas más racing.


Otros de los puntos fuertes de esta moto y que en Honda han trabajado muchísimo, es el consumo. A un ritmo tranquilo está por debajo de los 4 litros cada 100 km, y si la exprimes al máximo no pasa de los 5,5 litros. El motor tiene piezas muy ligeras y recubiertas con materiales de muy baja fricción. El precio de 4.999€ más 500€ para el ABS, la hacen todavía mucho más atractiva.


Esta Honda CB500F es una de las que, sin duda, tendría en mi garaje como moto diaria.

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