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HARLEY DAVIDSON SPORTSTER FORTY EIGHT. Prueba a fondo

Simón Saura Simón Saura
Cuenta con 35 años de experiencia en el mundo de la moto y ha sido Director de la Escuela de Conducción Deportiva Ducati. Una figura que va a aportar a la Escuela Mutua-Portalmotos mucha actividad.

17/09/2013
Harley Davidson Sportster Forty Eight/HARLEY DAVIDSON SPORTSTER FORTY EIGHT
La Harley Davidson que presentamos hoy, es para mí la más especial de todas las del catálogo americano. Aparte de la estética tan cuidada, rememora lo mejor de los años ’70, cuando empezaba a descubrir las motos y el rock and roll de forma apasionada

Mi evolución dentro del mundo del motociclismo es evidente. Reconozco y no me avergüenzo decir que las Harley no eran motos de mi máxima devoción. Me gustaban y me gustan las motos deportivas, las que más. La diferencia es que ahora entiendo que el concepto “moto” va más allá de unas prestaciones dinámicas que tan sólo buscan la efectividad y la amistad con el cronómetro. Entiendo que la moto es un vehículo que “llega” al alma de muchas personas, a las más racing, a las que les gusta pasear, a las que tienen un scooter para ir al trabajo, a las que no pueden tener moto y sueñan con ellas, y un largo etc. del cual no me gustaría excluir ni mucho menos discriminar a nadie.


Y ha sido este paso el que me ha hecho entender que esta Harley Sportster es una gran moto. Lo digo yo y lo confirman todas las personas que han tenido la suerte de estar cerca de ella. Aunque sea subjetivo, puedo afirmar que la mayoría la encuentran bonita. Es más, arrebatadora. Esta ha sido mi experiencia, incluso con los amigos más “racing y radikales” que tengo. Todos, con su mono de cuero y kevlar de colorines, no podían evitar un comentario positivo. Con las orejas gachas, han tenido que reconocer que esta moto tiene algo especial. Todos han sabido encontrarle algún punto que les ha causado sorpresa y que les ha servido de excusa para mirársela más allá de lo que hubieran reconocido.


Afirmo de verdad que las fotos, por mucho que se quiera, no hacen justicia. Si tu pasión son las Harley, o simplemente te hacen gracia, escápate a un concesionario o entra en la web de Harley y pide una prueba. Así entenderás más qué es lo que intento decirte.


En lo que más distingue a esta Forty-Eight del resto de las motocicletas es la parte estética. El depósito de color oro brillante y en forma de lágrima, estilo “Peanut” es sin lugar a dudas lo que marca el carácter i el carisma de esta moto, dando paso a un conjunto que se muestra estrecho, sobre todo en la unión del asiento con el depósito, y que deja ver gran parte del robusto motor. Una sensación visual atractiva que combina la delicadeza con la robustez del grande bicilíndrico en V. El nombre del modelo, Forty-Eight, con letras grandes pintadas en el depósito rememoran la primera vez que vio una motocicleta semejante firmada por Harley Davidson, en el año 1948. Para este año 2013, esta moto también se presenta en color “hard Candy Custom” más fiel al modelo icónico de los años ’70.


Como consecuencia a tanto estilismo, encontramos que la capacidad de tan sólo 8 l, tiene como consecuencia una autonomía un poco justa e incómoda si lo que nos gusta es viajar. Y es tan peculiar el mundo de las Harley, que incluso este dato, que sería inaceptable para cualquier moto de otro marca, aquí no tiene mucha relevancia. Sencillamente define con más precisión hacia qué público se dirige y con qué pretensiones. Esta Forty Eight es una moto para pasear, para disfrutarla quien la conduce y quien tiene la suerte de admirarla y de escuchar el bramido que sale por sus dos escapes. Además, cuando vas un poco alto de revoluciones y buscas la retención del motor, se producen unas explosiones que, por la noche más, son todo un espectáculo, con llamarada incluida.


Por eso no es importante si corre o no. Es verdad que supera con facilidad los 160 km/h, pero no tiene mucho sentido superar la velocidad legal de 120 km. La protección es inexistente y habría que agarrarse fuerte al manillar para no salir volando. Respecto a la aceleración de esta moto, aunque no tenemos cifras exactas, decir que extasía. El par motor típico de estos grandotes bicilíndricos es bestial, y se nota como cada pistonada nos empuja unos metros metros. Cubica 1200 cc y tiene un par de 98 Nm. Como es lógico con esta configuración, las pistonadas se notan, pero ahora, el “Evolution” -nueva generación de motores americanos- vibra menos cuando pasa de las 2.500 rmp y empuja una bestialidad. Los cilindros y culatas son de aluminio, facilitando la refrigeración por aire. Y tan sólo hay que mirar las fotos para ver que en Harley, a diferencia del resto de las marcas, cuidan hasta el diseño de las culatas para seducir al público.


Este motor también es especial gracias al comentado bramido del motor. Sí, sobre gustos es muy difícil opinar, pero estoy convencido de que al motorista que le guste esta moto, el sonido que sale de los dos escapes lo embaucará.


Una vez claro el concepto de esta motocicleta, ya todo son “imputs” que irán despertando nuevas sensaciones. A mí, por ejemplo, me ha encantado el manillar. Es bastante ancho, pero cerrado en los extremos. Según el fabricante, es de tipo “Salmmed”. Los espejos por debajo del mismo, y sorprendentemente, con buena visibilidad, dan todavía más la sensación de una moto baja, sin duda también rememorando los años en que los preparadores buscaban una centro de gravedad bajo para parecerse a los dragster que tanto furor hacían.


Esta posición da una sensación de poderío, un poco como diciendo “aquí estoy yo”. Aunque tan sólo mires el asfalto, sabes que por ahí donde pases, te están mirando, y eso requiere de una buena actitud encima de la moto. Por otro lado, no me gusta mucho las estriberas tan adelantadas. No porque sean más o menos cómodas (son de aluminio), es sencillamente porque me gusta más una posición con la que puedas controlar más la moto. Otro detalle que me gusta, son las ruedas de radios. Exceptuando las motos deportivas, me gusta más el tacto más amable que da este tipo de llantas.


Los neumáticos de esta Harley son de perfil alto. ¡Cómo no! Buscan también un impacto estético al cual no estamos acostumbrados. El compuesto es un poco duro y justito en cuanto a adherencia, sobre todo si llueve, o la carretera está un poco sucia, pero siguiendo la tónica… tampoco es importante.


Como veis en las fotos, esta moto se vende con un solo asiento, situado a tan sólo 66 cm de altura, aunque tiene la opción de montar uno para el acompañante. Es tan sólo una señal más de que se prioriza la estética por encima de la funcionalidad. Y tengo claro que lo interesante es que, si tienes pareja, tu acompañante tenga su propia moto.


A favor de esta Harley respecto a otras que he probado, es que la altura respecto al suelo no es tan ínfima. Y si para circular a paso de Harley no es importante, sí lo es cada vez que subimos o bajamos un bordillo.


Más cositas… los retrovisores por debajo del manillar. La agradable sorpresa es que siendo una moto con tendencia a vibrar y viendo el pequeño tamaño de los espejos, pues son ¡súper funcionales! Eso sí, chocan un poco con las piernas si maniobramos. Podemos citar también los puños blancos (se ensucian bastante) la tija estilizada, la bomba de freno delantera, el propio nombre “Forty Eght” pintado en el depósito, el tampón del mismo sin llave… u otros típicos Harley, como la transmisión por cadena, los mandos redondeados, el vibrar del motor, reloj digital de la temperatura del aceite, alarma de serie… reloj sencillo pero muy funcional. De hecho, cada una de los componentes está estilizado para suavizar las formas, para convertirse en una moto, muy, pero que muy especial.

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