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HARLEY DAVIDSON SOFTAIL DELUXE 2011 – Prueba moto – ‘Una obra de arte’

José Ángel Lorenzo Valbuena José Ángel Lorenzo Valbuena

22/03/2011
Harley Davidson Softail Deluxe/Harley Davidson Softail Deluxe

Decir Harley Davidson es decir palabras mayores. La Softail Deluxe es, por derecho propio, uno de los estandartes de la marca estadounidense. A nivel estético una sola imagen valdrá más que todo lo que podamos comentar durante años. La Harley Davidson Softail Deluxe 2011 proporciona unas experiencias únicas que no te puedes perder… como esta prueba de Portalmotos.com…

La segunda acepción de "Cruel" en el diccionario de la Real Academia Española es Insufrible, excesivo. Así ha sido el final de la experiencia que he vivido con esta Harley Davidson Softail Deluxe, una autentica crueldad. ¿El motivo? muy sencillo: durante una semana tienes a tu disposición una moto maravillosa que al final tienes que devolver para despertar de un dulce sueño y caer a plomo en la pura y dura realidad, este hierro no es tuyo.
Con este comienzo creo que ha quedado claro que me ha gustado y mucho, así que, si te has metido a ver esta prueba con la esperanza de que sea el típico artículo escrito por un "quemao plastiquero" no te engaño, no sigas leyendo, no voy a poner a parir a esta burra como les gustaría a muchos "montacohetes" que critican al custom como algo absurdo, mientras ellos veneran aparatos que te ofrecen la posibilidad de saltar al hiperespacio, pero la realidad es que tienen que circular por unas más que mejorables carreteras, las cuales, cada vez tienen mayores restricciones a la velocidad, ¿dónde está el absurdo entonces?
El custom es otra cosa y ¿qué es? si necesitas que te lo explique es que no lo sientes y por tanto por mucho que te cuente no encontrarás la lógica. Sí te puedo relatar mis experiencias, como cuando se abrió la puerta del taller y pude contemplar este derroche de cromados de calidad extrema, en mi cabeza parece que sonaban los acordes de un viejo rock'n roll de Buddy Holly. Los cromados envuelven las piezas de esta máquina por todos los rincones, hasta el depósito de aceite está completamente recubierto de cromo y, naturalmente, es el elemento indispensable de los reyes del conjunto: los tres faros. Sólo el central es el que permanece continuamente encendido, ya sea con largas o cortas, es el Jesucristo con los dos ladrones a su izquierda y derecha, pero estos dos faros no pueden alumbrar, según la legislación española deben permanecer como simples adornos en las vías públicas, la estupidez es infinita en algunas ocasiones. No obstante estos focos tienen bombilla y aunque no se les puede suministrar corriente eléctrica desde las piñas sí que existe un interruptor de palanca, también cromado, situado la parte trasera de la columna izquierda de la horquilla de suspensión. Por cierto, en los pulsadores de las piñas han cambiado el tacto, ahora tienen menos movimiento en esta versión del 2011, en el concesionario me informaron que será algo extensible a todos los modelos.

La decoración bicolor ayuda a que parezca más vintage, el asiento de cuero con sus laterales simulando entrelazado es una preciosidad, coronado en su parte trasera por una barra, a modo de asidero, pero ésta es un mero adorno, yo mismo monté como paquete en el taco y me resultaba muy complicado agarrarme a ese apéndice, me era más fácil hacerlo a la parrilla portapaquetes contigua. También hay que decir que conducía Tomás y el no conduce, pilota, aún circulando siempre de manera legal consigue que lleve el trasero más prieto que los tornillos de un submarino. El taco cumple su cometido sin alardes y como en tantos otros casos con el miedo sicológico de descabalgarte por detrás.

Pregunté en Harley por el sistema de proximidad para poner en marcha la moto, por experiencia sé que si cometes el error de quitar el contacto de una Harley en las cercanías de un cuartel de la Guardia Civil, se inutiliza el contacto, las ondas que se emiten para evitar atentados terroristas con mandos a distancia anulan tu redondo llavero y la única manera de poner en marcha los cilindros de Milwaukee es pulsando los botones de las piñas en un orden concreto. Recuerdo que una vez quedamos tres colegas a rodar y uno de ellos llevaba una VROD, fue sumamente ridículo cuando tuvimos que empujar el aparato de 300 kilos, por una calle en ligera  pendiente, hasta alejarnos lo suficiente del efecto de las ondas de la Benemérita. Si no queréis quedar como auténticos idiotas haced el favor de fijaros donde aparcáis y en cualquier caso no olvidéis la secuencia de los pulsadores, porque en el concesionario me confirmaron que a los nuevos modelos les sigue afectando las ondas de los cuarteles.



Giro el enorme mando cromado situado en el centro del depósito y posteriormente pulso el contacto en la piña y lo que oigo me sorprende, harto de las restricciones de normas dantescas no me esperaba, como en otras ocasiones, un sonido acorde con lo que debe ser una Harley y cuál será mi sorpresa al comprobar que el compromiso alcanzado entre legalidad y belleza del sonido es más que correcto. El hierro no vibra, incluso al sentarme encima no percibo movimiento. Ya marcha y el sonido al subir de vueltas es aún mejor, la posición de conducción es cómoda con un ‘semicuelgamonos’ que hace al conjunto muy manejable, me siento a gusto con su centro de gravedad tan bajo, al maniobrar en la acera parece que tiene menos de los 330 kgs. que anuncia el fabricante en orden de marcha, el motor tiene un par enorme y se gobierna con una caja de cambios que tiene el tacto tosco y seco marca de la casa, avanzo por la ciudad y se apodera de mi una agradable sensación, me siento el puñetero John Milner de American Graffiti en busca de Debbie Dunham, iremos a tomar algo a un bar y luego a liarla por la ciudad para acabar viendo las luces del amanecer contemplando las mejores vistas que se puedan ver desde nuestra madriguera, mientras, la banda sonora la pondrá una emisora pirata en la que sonarán The Platters. Por las calles, entre las latas, se avanza mejor y más ágil de lo que pueda parecer en parado, además, la altura de los puños hace que pasen por encima de los retrovisores de los coches, evidentemente, por donde se meten los pequeños scooters no se mete la Deluxe pero no circularás de una manera tan anodina, eso sí, el calor que en verano puede desprender el motor de 96 pulgadas puede ser sahariano.

Segunda Opinión
Dicen los entendidos en cine y fotografía, los entendidos en técnicas de imagen en general, que el blanco y negro resalta la fuerza expresiva de un rostro y que subraya la actitud y el lenguaje de una silueta humana en movimiento. Sí, recuerdo entonces ese blanco y negro, de cierta calidez, conseguido por los hermanos Coen tras ir desgranando poco a poco el color con el que originalmente rodaron “El Hombre que nunca estuvo aquí”; sí, recuerdo cómo ese fondo en positivo y negativo lanzaba la estoica expresión de Billy Bob Thorton, con el cigarrillo prendido del labio, hasta comerse toda la pantalla incluso con esa profunda apatía. Sí, por eso tal vez en el modelo que hoy nos ocupa sirva también de marco sobre el que resaltar las formas curvas, de brillos exultantes y resplandores deslumbrantes, traídas desde una época, los cincuenta, que me vio nacer y de la me es imposible recordar nada en absoluto.
La Harley Davidson Deluxe, una moto con curvas en blanco y negro.
Si me preguntan por el tacto que transmite esta fotografía a sólo dos colores sobre sendas ruedas -pienso que emblema del clasicismo dentro del catálogo 2011- debo decir que desde el primer instante me sorprendió su suavidad. Es más, para ser exactos, debo escribir que lo que brinda es directamente una pura delicia. Tracciona desde muy abajo, como no podía ser de otra forma, pero sin sentir un solo golpe en el trasero, por muy poco a poco que la hagamos progresar.
Después de soltar el embrague e ir cambiando con una sincronizada precisión –que invitaba incluso a hacerlo sin necesidad de tirar de la maneta-, me dejé embriagar por la dulzura que ofrece en marcha este conjunto de curvas en blanco y negro, me abandoné, en cierta medida, envuelto por ese manto de suavidad con el que la Deluxe te envuelve para llevarte por la ruta, y dejé la mirada embelesada con una insólita imagen: La de las nubes sobre el fondo azulado reflejada por triplicado en el frente. Una en grande, en el centro, y dos a escala más pequeña, a ambos lados, como las lunas de un planeta cromado.
Enmímismado por ese halo mágico, abstraído con esa imagen y un sonido que, a pesar de las severas restricciones, llega y se siente como todo en la Deluxe, con suavidad, y no desde luego como el motor encerrado dentro de una caja que se intuye en otros modelos; enmimismado, decía, no había apreciado todavía otra llamativa virtud de esta joya clásica y había dejado a un lado su comportamiento en la conducción propiamente dicho hasta que no me encontré con el primer grupo de curvas enlazadas. Me estoy refiriendo a la sorprendente facilidad con la que se lleva esta particular Softail.
Me ha parecido un auténtico juguete, mucho más sorprendente aun cuando José Ángel me ha pasado el dato: ¡330 kilos, en orden de marcha! Gira con una precisión que no podría sospecharse después de observar con detenimiento esa horquilla con un diseño anclado en los tiempos de James Dean, y además cuenta con un radio de giro prodigioso, como sólo un mensajero sabría apreciar. Por otra parte, esta Deluxe se desenvuelve con una soltura insospechada en tramos de curvas enlazadas: Muy noble y directa, con valorable agilidad y notable precisión, entra pisando exactamente el punto por el que quieres abordar la curva.
Como complemento, la frenada se basta en su suficiencia para parar la inercia de la Deluxe incluso por encima de los ritmos naturales que propone. El simple disco con pinza de doble pistón paralelo frena lo suficiente para dejar al margen una de las leyendas negras que he escuchado sobre la marca americana y retiene esta belleza en blanco y negro en un espacio más que suficiente para eludir situaciones comprometidas.
La Harley Deluxe, otra obra de arte de Milwaukee, esta vez en blanco y negro, con un comportamiento noble, ligero, preciso y sobre suave, muy suave.
Tomás Pérez
Pero donde se comprueba que esta moto es una maravilla es al rodar por carretera y desde luego no hay que tener miedo a las curvas, con un centro de gravedad tan bajo y unas suspensiones como esas, las enlazas una tras otra con dulzura y escuchando el sonido hermoso que salen de sus dos grandes colas, creo que es la primera Harley de serie que escucho y a la que no le cambiaría el sistema de escape. Si aumentas el ritmo y apuras la frenada encontrarás unos frenos eficaces, incluso para tratarse de un monodisco delantero, si te pasas de listo el ABS te acoge como una madre que te perdona tus errores con la maneta y el pedal. Se me vino a la cabeza la eterna polémica sobre el espíritu Harley y las discusiones de cómo debe ser la “Harley autentica”, estoy harto de todos los poseedores de la verdad que piensan que sólo ellos conocen los cánones que la marca no debe abandonar, evidentemente las opiniones son como el orto, todo el mundo tiene el suyo; pero lo que me molesta es la imposición de ideas y sobre todo la postura “rebelde” que adoptan algunos en contra de los avances en las Harleys. Roberto tiene un taller, en él repara estas “cerdas” desde los años 80 y es la marca que trabaja en exclusiva, le comentaba sobre lo bien que va esta moto y lo puesta al día que está en tecnología, rápidamente surgió el “Espíritu Harley” y ciertamente se indignaba -¿Por qué diablos no deben tener los avances tecnológicos? Por esa regla de tres estaríamos usando motores de carburo, todavía no he escuchado a nadie decir que el verdadero origen de Harley y del custom en general nada tiene que ver con que una moto valga 22000€-.

No le falta razón, el origen de los moteros en USA y de sus bandas que fueron el símbolo de la libertad era recorrer el país con vehículos de dos ruedas, era lo que más se amoldaba a sus ansías de aventura y a una vida fuera de la rutina y desde luego el medio más barato de conseguirlo. Para mí el verdadero espíritu perdido de Harley Davidson es el relacionado con el precio. Me jode que tener una de estas motos sea un signo de ostentación, cuando debería ser casi algo proscrito.
Circulando por las autovías puedes devorar kilómetros con una facilidad y comodidad pasmosa, observarás que cuando vas en sexta se enciende un testigo con esa cifra y la autonomía la marca más tu vejiga que el depósito de combustible, la entrada en la reserva se anunció a los 260 kilómetros aproximadamente y el pequeño display de información me hace saber que dispone de unos 50 más antes de quedarse seca. Este display trae datos de kilómetros totales y parciales, pero lo que más me gustó es el indicador de marcha y de las vueltas a las que gira, está muy bien porque tiene tanto par que a veces te sorprende saber la marcha que llevas engranada, de hecho hicimos la prueba de salir en cuarta, se puso en marcha con cierta dignidad y es que tiene altos, bajos, medios, como diría un friki: la fuerza es muy intensa en él. Los dos martillos son capaces de proporcionar una gran patada y será divertido cuando te encuentres al tonto de turno que te quiere incordiar pensando que vas montado en una cafetera, sonreirás viendo su cara de ‘pasmao’ dentro de su Megane haciéndose pequeñito en tu retrovisor, podrás seguir rodando tranquilamente, sintiendo sus curiosas vibraciones que sólo aparecen en marcha y que en las plataformas son inexistentes, para ello su diseño es elegante y eficaz, por cierto, la pregunta más recurrente ¿es fácil tocar con ellas? La respuesta es no, aunque vayas ligero, soltarás chispas si pretendes conducirla como una CBR o negocias horquillas complicadas en las montañas, sólo toqué el suelo ligeramente con una de ellas en una rotonda, haciéndola rápido y llevando paquete, justo antes de llegar a un tugurio donde escuchamos viejos temas de los 50 y los eléctricos acordes de los más recientes Stray Cats.

Con la mano en el corazón
Una obra de arte sobre ruedas, un diseño reto pero con tecnología actual que la hace más apetecible, pero un capricho caro al alcance de pocos.

Una moto para…
…hacer muchos, muchos kilómetros con clase.

Bien
Par a raudales a cualquier régimen.
Manejable para el peso que tiene.
Diseño y materiales

Menos Bien
Precio
Interferencias en mando a distancia

KILÓMETROS PRUEBA
– 600 Kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 20%-50%-30%


Ficha Técnica
Cilindrada: 1584 cc (96 ich)
Potencia: ND
Motor: 2 cilindros en V, Twin Cam dos válvulas por cilindro
Diámetro por carrera: 95,3 mm x 111,1 mm
Refrigeración: Aire
Par Motor: 125 Nm a 3500 rpm
Alimentación/combustible: Inyección electrónica de combustible de toma secuencial
Cambio: 6 marchas
Transmisión: Por correa
Chasis: ND
Dimensiones:
Longitud total: 2.400 mm
Distancia entre ejes: 1.760 mm
Ancho total: ND
Altura del asiento: 670 mm
Peso en vacío (declarado): 313 Kgs
Depósito de combustible: 18,9 l.
Suspensiones:
Delantera: Horquilla telescópica de 130 mm de recorrido
Trasera: Basculante monoshock con recorrido de 105 mm
Neumáticos:
Delante: MT90 B 16” 72H
Detrás: MU85 B 16” 77H
Frenos:
Delante: Disco 292 mm con pinza de 4 pistones y ABS
Detrás: Disco 292 mm con pinza de 2 pistones y ABS
Datos de interés:
Aceleración: ND
Velocidad máxima: ND
Autonomía: +/- 300 kms
Consumo / 100 kms: ND

Precio:
desde 21.500 €

José Ángel Lorenzo Valbuena
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