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HARLEY DAVIDSON BLACKLINE – Prueba Moto – Cruzando la línea

mruizc mruizc

26/08/2011
Harley Davidson Blackline/Harley Davidson Blackline
Hay motos, muchas. Pero pocas son Harley Davidson. Aún dentro de esta marca, hay opciones de ser más o menos auténtico. La Blackline es una moto con la que marcar tu propio terreno y personalidad, sea cual sea tu procedencia, credo, raza o condición. Si hay una moto que habla por su dueño esa es una Harley Davidson, y si es una Blackline, el orgullo y la pureza serán dos opciones tan cercanas y tan lejanas como tú quieras. No puedes acabar el día sin leer esta prueba/manual de vida de la Harley Davidson Blackline 2011.





El alba ya ha despuntado y a las ocho y media de la mañana el sol arroja sus rayos de una manera casi horizontal, los que se cuelan por entre los montículos del campo perfilan mi sombra sobre la carretera, mi figura se dibuja a lomos de la Harley Davidson Blackline, la principal novedad de la MoCo para este 2011 en forma de chasis Softail. El aire todavía es fresco, pronto será caliente y asfixiante, aun así ya se nota el calor que desprende el Twin Cam de 96 pulgadas y en especial su depósito de aceite, pero tan sólo se trata de un rumor entre las sensaciones que disfruto en el momento, carretera desierta, el campo desperezándose y la delgada rueda delantera devorando kilómetros. Las rectas son un placer cuando el paisaje que te rodea se va proyectando ante ti y un ritmo seguro te permite disfrutar de él, pero esto no son los desiertos de California y aquí las rectas no son infinitas, una enlazada de curvas me ayudan a poner a prueba la combinación del aro delantero y el estrecho manillar Split Drag que monta, que es, desde luego, de lo mas llamativo de esta cerda, no se trata de una única pieza, de cada columna de la horquilla de suspensión sale a modo de apéndice una parte que acaba en las piñas, el cableado eléctrico serpentea por su interior, te podrá gustar más o menos pero es indudable que es un ejercicio de diseño, el remate final es situar el velocímetro en la unión entre las tijas, naturalmente, no hay una “barra” continua.

 
harleySea como fuere para agarrarse a la Blackline hay que hacerlo mediante un manillar estrecho, personalmente me gusta y en cualquier caso el resultado final me transmite suficiente seguridad y efectividad, trazo las curvas con firmeza, más de la que me esperaba, incluso. El adelantamiento a un tractor y seguidamente a un camión con su Virgen del Pilar en la puerta me hace tener mas nervio y ansia (me encanta esta frase de Gladiator), el doble caldero de 1584 CC sobre el que voy montado tiene par en bajas, medias, en altas y hasta en mi Casio ochentero dorado que tanto escandaliza a mi reina, todo se llena de par.
 
El ya habitual pequeño display me chiva que el combustible alojado en la reserva ha empezado a consumirse, a este ritmo me quedan 50 kilómetros de autonomía. El destino pone a mi disposición una gasolinera de firme picado, baches como heridas propinadas por los maltratos de los grandes vehículos agrícolas y de transporte, incluso algo de grava que me da a entender que por aquellos parajes no les importa mucho las motos. Velocidad baja de compromiso para entrar en el avituallamiento con dignidad y entonces es cuando los límites de la física se manifiestan: cierto vagabundeo en la dirección, que es más llamativo que peligroso, no obstante es un efecto desagradable para personas acostumbradas a otro tipo de moto con llantas más pequeñas y gomas gordas, si llevas tiempo adicto a la Kustom Kulture y por tus manos han pasado cuernos de vaca, cuelga monos, Drags Bars, Springers, semimanillares cafeteros, chasis rígidos o cualquiera de los maravillosos engendros de acero y cromo que tanto nos gustan, tu actitud es la de que te esperabas algo así. Una vez fui testigo de cómo un motero de amplísima experiencia, y fuera de toda duda en cuanto a su capacidad, de hecho, es el que me enseño a llevar una moto decentemente, casi se sube a la acera al tomar la primera curva, no se lo esperaba, es simple mentalidad, esto es puro rock’n’roll.harley
 
 Acabada la operación de dar de comer a esta nueva cerda de Milwaukee me quedo mirándola, casi con cargo de conciencia por serle infiel a mi Nieves, sólo casi…
Observo su línea de cierta inspiración setentera, contrasta su ancho deposito de más de 18 litros con el conjunto estrecho, detrás también es más delgada que otras Softails, no monta el Donut que sí va en la DeLuxe o la Fat Boy, es un neumático más estrecho, 140, personalmente me parece que encaja mejor en el conjunto y que, además, hace que no haya una enorme diferencia en la relación rueda trasera/delantera.
 
Por cierto, algo que incluso me sorprendió: las llantas lacadas en negro admiten ruedas sin cámara (tubeless) y estamos hablando de unas piezas de radios, todo un acierto.
El guardabarros trasero está recortado, no llega tan abajo como podemos ver en otros modelos, un detalle más en la política minimalista aplicada a esta moto y que también afecta al precio: es unos 5.000 € más barata que la Fat Boy, no obstante estamos hablando de que la manera legal de tener este hierro es desembolsar 18.000 €, llamadme pesado, ya sé que lo he escrito en otras ocasiones, pero me río yo de la rebeldía, la libertad, el lado oscuro y los moteros “proscritos”, pagar estos precios por unas motos que son el emblema de un estilo de vida marginal, hasta hacer cuatro días, es un contrasentido. Amigo biker, si eres un grasiento envenenado por el custom pregúntate que es menos autentico, que una Harley sea preciosa, moderna y manejable o que su precio la sea exclusivo para los que tienen la suerte de tener una economía desahogada. Para terminar con este tema te recuerdo que el origen del custom se basa en lo baratas que eran las motos.
 
Ya en marcha sigo enredado en mis pensamientos, que circulan en la trazada correcta de la carretera que facilita las cosas y que me lleva a retrasar la maniobra de frenado incluso en las curvas más exigentes, frena bien, a pesar de que la rueda delantera no es muy ancha. Ten presente que viaja, oculto en los bujes de las llantas, ese vigilante incansable que arregla nuestro ímpetu con la maneta del freno: el ABS y que, cómo hemos dicho en otras ocasiones, dista mucho del anterior sistema que dejaba mucho que desear, en la actualidad simplemente es muy bueno. Hablando de frenos, por el dineral que cuesta la BL no hubiera estado de más que el pedal del freno fuera más ancho, no es natural torcer el pie para dentro para accionarlo.
Circulando por la ciudad las latas alicatan las calles y moverse entre ellas en verano con la Blackline es un ejercicio de tolerancia al calor, por lo estrecho del conjunto no se mueve mal, la mayor penalización viene dada por lo larga de la distancia entre ejes, 3,5 centímetros mayor que la Fat Boy.
 
 
harley
 Ya desde mi periplo por la carretera me di cuenta que a partir de la tercera y por debajo de las 2.500 RPM el motor vibra más, este es un gusto personal mío, me encanta el saborcillo clasicón que me deja el que una Harley vibre, aún así tengo a mi disposición el suficiente par como para echar mano de él con eficacia si lo necesito, otros prefieren llevar la moto en un régimen más alto. En cualquier caso, y da igual lo que le retuerzas la oreja, el sonido es lo que más desentona del conjunto, es muy apagado, con unas colas obligadas a llevar el corsé de una norma tan restrictiva esto no suena a Harley Davidson. En esta sociedad tan peculiar en la que vivimos un bar salsero puede hacerte sangrar los oídos a las 4 de la madrugada, un alcalde puede reventar una ciudad con obras interminables que no cesan por la noche y un “ciudadano ejemplar” habla a gritos, pasada la medianoche, sentadito en la terraza veraniega de un bar. Diferentes raseros. No estoy revindicando, ni mucho menos, que la burra deba tener un sonido desorbitado, pero una Harley Davidson, respirando como debe, no hace ruido, emite sonido. En este modelo es como si los Martillos de Lucifer estuvieran envueltos con capas de tela y en vez de golpear un yunque machacaran un colchón de esos que anuncia una rubia con voz de pija.
 
Necesito tratar un par de temas y llego a mi destino, manejar los 300 kilos no me resulta especialmente complicado pero es que un asiento a poco más de 65 centímetros del suelo facilita mucho las cosas. Cuando vuelvo de mis gestiones merodean un par de tipos trajeados, hablan entre ellos, se les nota en la cara que la moto les gusta, -debe ser una nueva Dyna– explica uno de ellos, haciéndose el experto ante el otro, mientras se toca levemente su pelo de estudiada rebeldía. Se sorprenden al comprobar que un pintillas como yo sea el “dueño”, el mundo al revés, ahora que un “matao” sea el poseedor de una Harley último modelo es lo que sorprende, ya han cambiado hasta los clichés del custom. Pongo en marcha el motor y al que dijo lo de la Dyna le escucho -¿has visto que sonido más guapo?- meto el primer hierro y me largo de allí.
 
harleyDías más tarde mi reina conduce su propia moto detrás de mi y al parar en el camino me indica lo bien conseguido que está el efecto de que los pilotos traseros sean, a un tiempo, intermitentes y luces de freno. En el primer caso se ilumina una especie de media luna siendo un círculo lo que se distingue al frenar. Finalmente compartimos la Blackline y en su opinión el taco trasero es simplemente correcto en distancias cortas, siempre con ese miedo sicológico a descabalgarte por detrás, en cuanto a sus estriberas, a pesar de que la derecha se sitúa justo de entre las dos colas, no la supone un suplicio por el calor.
 
En este modelo el selector de ignición se encuentra en el lateral izquierdo y no en el depósito, en el pequeño display situado en el redondo velocímetro tenemos información de dos distancias parciales, una total, autonomía restante y hora. Cambias de función en un pulsador situado en la piña izquierda.
 
Quizás la filosofía de la Blackline es la de ser el modelo de acceso a la gama Softail, te muevas en lo que te muevas la clase y la dignidad la pones principalmente tú, pero si quieres dar el salto a un Big Twin mucho mejor si te puedes permitir que vaya en un Softail, que sea este el hierro con el que cruzar la línea.
 
 
 
 
Con la mano en el corazón
Que el gusto estético sea el que decida tu elección, porque a pesar de los aproximadamente 5.000€ menos que cuesta que otras Softails, no hay una merma técnica en la Blackline que lo justifique.
 
Una moto para…
…gente con pasta o con leves cargas económicas que quiera un buen modelo Big Twin de la MoCo.
 
KILÓMETROS PRUEBA –  450 Kms
PORCENTAJE (Ciudad-carretera-autovía) 30%-40%-30% 
 
Bien
Potencia en toda la gama
ABS
 
Menos Bien
Manejabilidad en parado y muy baja velocidad
Precio
 
 
 
Ficha Técnica Harley Davidson Blackline
 
Cilindrada: 1584 cc
Motor: 2 cilindros en V  y 4 tiempos, 96 Twin Cam
Diámetro por carrera: 95,3 mm x 111,1 mm
Refrigeración: Aire
Par Motor: 125 Nm a 3.500 rpm
Alimentación/combustible: Sistema de inyección de combustible electrónico secuencial
Cambio: 6 marchas
Transmisión: Por correa dentada.
Chasis: Doble cuna cerrada de doble tubo de Acero redondo
 
Dimensiones:
Longitud total: 2410 mm
Distancia entre ejes: 1.670 mm
Altura del asiento: 655 mm
Peso en vacío (declarado): 294 Kgs
Depósito de combustible: 18,9 l.
Distancia libre al suelo: 130 mm
 
Suspensiones:
Delantera: Horquilla telescópica sin regulación.
Trasera: Amortiguadores ocultos montados en horizontal.
 
Neumáticos:
Delante: MH90-21 54H
Detrás: MU85B16 77H
 
Frenos:
Delante: Disco de 292 mm con pinza de 4 pistones, ABS
Detrás: Disco de 292 mm con pinza de 2 pistones, ABS
 
Datos de interés:
Autonomía: +/- 240 kms más reserva en la prueba.
Consumo / 100 kms:
 
José Ángel Lorenzo Valbuena
 
Segunda opinión
 
Fíjate en el manillar tan cortito y cómo está colocado, parece el de una naked, me dijo. Luego, José Ángel me señaló la rueda delantera y el ángulo de inclinación que hace la horquilla con la vertical, el más apurado, según él, de todas las Harley que puedas comprar en una tienda.
 
Me senté en la Blackline y mi hijo de 12 años lo hizo conmigo en su exigua plaza trasera que se curva ligeramente con la aleta. El muchacho, inquieto como obliga su edad, hizo un movimiento brusco e imprevisible con el cuerpo cuando apenas acababa de soltar el embrague y la moto se mantenía con un equilibrio aún sin velocidad. Sentí cómo la Blackline se caía literalmente a la derecha y tuve que andar listo y emplearme a fondo para no dejarme el cárter en el bordillo de la acera.  Después encontré la explicación: el efecto de esa rueda delantera con una medida tan singular no lo provocan las 21 pulgadas de su diámetro, sino los estrechísimos 90 mm de sección con los que tan sólo cuenta el pesado TC de 96” cúbicas para apoyarse.
 
Pero ya estoy hablando del comportamiento dinámico y demás de la moto, cuando sé de sobra que eso no os interesa a la mayoría o que no os apetece leer u oír sobre ello. La cuestión es que la postura de esta Blackline me sugirió desde el primer momento una película y un actor recientemente fallecido representando su papel más popular. Sí, desde el primer momento encajó en mi mente aquel personaje de sombreo vaquero, negras gafas de sol y chaqueta de piel vuelta con flecos que acompañaba a Peter Fonda y su Captan América. Esa sensación no me abandonó durante todo el tiempo que mantuve la Blackline conmigo, y lo cierto es que hizo que esos kilómetros, sobre todo los recorridos en solitario, tuvieran para mí un sabor trashumante que invitaba a extenderlo a lo largo de la época estival ya empezada.
 
Con una moto tan solitaria como la Blackline no pude sentirme cómodo yendo en grupo con otros harlystas amigos míos; y aunque en un principio pensé que podrían tratarse simplemente de imaginaciones mías, fruto de mis fantasías cinematográficas; luego descubrí enseguida que no era así, que realmente había una razón de peso específico en este modelo para sentir esa incomodidad. Claro que, para explicarlo, no voy a recurrir a la simple descripción ergonómica, no. Estoy hablando de una Harley y, por tanto, hay que apartarse todo lo posible de los recursos convencionales. Así pues, en este caso, utilizaré una figura literaria con un profundo trasfondo filosófico: el Pájaro de Borges.
 
Efectivamente, si eres de los que siguen su vida como ese pájaro del que hablaba el autor argentino, un pájaro que volaba mirando hacia atrás porque lo que realmente le importaba era de dónde venía y no hacia dónde volaba, lo tendrás realmente crudo conduciendo la Blackline, porque gracias precisamente a la peculiar estrechez de su manillar no verás a través de sus espejos otra cosa que no sean las hombreras de tu chupa…, a menos que tu nombre sea Dani Pedrosa y conduzcas esta Blackline vestido con una simple camiseta.
 
Tomás Pérez
Director de la Escuela MPm

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