La DGT iniciará una campaña especial entre el 9 y el 15 de julio en la que se aumentarán los controles de drogas y alcohol y con la cual el Ministerio de Interior intenta reducir el número de conductores que consumen drogas y se ponen al volante
Hasta ahora los controles de droga que se realizaban en las carreteras españolas eran aislados debido al coste de la prueba, unos 60 céntimos por test. Pero a partir del próximo 9 de julio Tráfico realizará este tipo de controles de una “manera mucho más exhaustiva y frecuente” con el objetivo de concienciar a los conductores de que el consumo de drogas no sólo afecta en las capacidades del conductor, sino que aumenta entre dos y siete veces las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico.
Según los datos que la
DGT ha obtenido en controles aleatorios, un 19.4% de los conductores circulaban tras haber consumido alguna droga, aumentando en los últimos años el número de víctimas mortales al volante que han dado positivo en alguna droga tras realizarles la prueba forense. Un 45% de los conductores que murieron en la carretera el año pasado habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos. La sustancia más común fue la cocaína, implicada en un 54,72% de los casos, seguida del cannabis con un 47,17% y las anfetaminas y drogas relacionadas con un 9,43%.
Así, a partir de la próxima semana, los agentes de la
Guardia Civil podrán realizar estos controles de forma generalizada. Los conductores primeramente serán sometidos a un control de alcoholemia. En caso de que este de negativo se les hará posteriormente uno sobre drogas. Si en este último control, el conductor da positivo, la Guardia Civil inmovilizará el vehículo y al conductor se le sancionará con 500 euros de multa y la retirada de 6 puntos del carné.
Además, si los agentes que realizan la prueba determinan que el conductor presenta una “sintomatología evidente” de conducir drogado este podrá ser sancionado por la vía del Código Penal. Para determinar este estado los agentes se basarán en un protocolo de diez variables y al análisis posterior de la prueba en laboratorio. Las penas que estipula el Código Penal en el artículo 379.2 para estos casos van desde los 3 a 6 meses de prisión, multa de seis a doce meses o bien trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días y la retirada del carné por tiempo superior a un año y hasta cuatro años.
Para poner en marcha con mayor exhaustividad estos controles sobre drogas la DGT contará con un presupuesto de un millón de euros para este año. La mayor partida de los nuevos proyectos de la DGT en este 2012.