Un ciudadano francés de 33 años ha muerto en Béziers, al sur de Francia, como consecuencia de una brutal paliza. Al parecer, la víctima fotografió una moto, cosa que no gustó al dueño de la misma que le propinó la paliza junto con sus compañeros.
Todo sucedió el pasado fin de semana mientras se celebraba la feria taurina en la localidad de Bréziers, en el departamento de Hérault al sur de Francia. Julien Portale, la víctima, andaba durante la madrugada por el centro de esta localidad francesa con el resto de sus amigos cuando se paró delante de una
moto que le gustó y decidió sacarle unas fotografías.
Al parecer, esta acción no le gustó al dueño de la misma, un joven de 28 años que trabajaba en el sector de la
seguridad como portero de discoteca en un pub cercano. Nada más ver como Julien sacaba la fotografía a la moto, este se abalanzó sobre él y comenzó a agredirle con una serie de puñetazos y patadas en la cabeza con unas botas de punta de hierro. No contento con esto, el agresor llamó a más amigos para seguir propinando la paliza al joven francés. Finalmente, las heridas provocaron a Julian Portale, padre de una niña de 6 años, la muerte.
El alcalde de Béziers, Raymond Couderc, ha lamentado el “verdadero crimen” y ha declarado que “desgraciadamente el móvil del crimen fue así de estúpido”.
Tras la detención del joven de 28 años y un amigo suyo de 43 años la policía francesa está buscando a más implicados en el suceso.