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BMW K 1600 GT – Contacto en Sudáfrica – Seis ‘del tirón’

Andrea Enzo Andrea Enzo | Director Editorial y Jefe de Pruebas
Andrea Enzo 'esconde' a Óscar González Soria, periodista de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Como dijo Julio Verne, 'si se puede soñar, se puede hacer'.

25/02/2011 | Visto: 10411
BMW K 1600 GT/BMW K 1600 GT
Son los 300 primeros kilómetros con la BMW K 1600 GT. Estamos en Hermanus, a unos 50 kilómetros de Ciudad del Cabo, bahía famosa por ser zona de avistamientos de ballenas, submarinismo y galeones hundidos. El paisaje nos embelesaría por completo si no fuera porque a metro y medio me observa con su inconfundible y penetrante mirada una K 1600 GT recién desvirgada. BMW en estado puro.

En este instante acabamos de consumar. Los primeros 110 kilómetros han sido los primeros para ambos. La noche de bodas ha sido un éxito. Ambos, la BMW K 1600 GT y yo, nos hemos desnudado y nos hemos olido, cual animales, seducidos el uno por el otro por instinto, hasta quedarnos en un estado de relax pleno de consciencia. No ha estado mal, pienso. Los primeros pasos no han sido fáciles: se nota la inexperiencia, en ambos. 319 kilos en orden de marcha no son cualquier cosa. Entregarse de buenas a primeras al primero que pase tampoco. Los dos nos entendemos poco a poco. Ojo al embrague, que hay que soltar bastante para no revolucionar innecesariamente.

 
Tras los primeros kilómetros la resistencia inicial se convierte en entrega total, sin paliativos. Las manos que la conducen y desnudan poco a poco no son las más expertas del mundo pero acarician con cuidado y esmero, buscando no lastimar, rodar, que todo fluya. En movimiento todo, todo, es mucho más fácil. Los 319 kilos se convierten en 319 gramos. Centro de gravedad bajo, posición cómoda, protección total contra el viento. Suavidad, dulzura y susurros al oído del seis cilindros son correspondidos con curvas abiertas a medio régimen y una guía amable y sin pretensiones. Nos entendemos. La BMW K 1600 GT se muestra tal y cómo es y enseguida entiendo el mensaje: a pesar de los 160 caballos y su aceleración (3,2 segundos en el 0 a 100), le gusta cubrir largas distancias proporcionando el mayor placer posible. Es una delicia. Estable, confortable, dinámica… la nuera que todos los padres y madres del mundo desearían tener. Y es una moto.
 
Mi cabeza no da para más, mi mente no es capaz de asimilar en cascada los estímulos del paisaje sudafricano mezclándose con las sensaciones experimentadas en la hora y pico de ruta hasta este punto con la nueva GT de BMW. El olor a ocle es intenso, roedores gigantes campan a sus anchas, lo mismo que los monos, pero aún sigo saboreando el intenso aroma de los seis cilindros. Son más las cosas que me han gustado que las que me han disgustado. Pero nada es perfecto la primera vez. Por ejemplo me ha encantado su progresividad. Desde poco más de mil vueltas hasta pasadas las ocho mil, el motor es utilizable cien por cien. Podrías hacer miles de kilómetros sin necesidad casi de cambiar de marcha. También el apartado de los frenos me ha satisfecho plenamente, con una contundencia tan necesaria como eficaz. Sin embargo, a la primera te das cuenta que, en vehículos con tanto peso debes dejar el dedo en la maneta unas décimas más de lo acostumbrado para que las grandes inercias de la moto no desbaraten los cálculos que deberían cumplirse en cualquier otro tipo de moto.
 
No era necesario, pero BMW ha querido dejar bien clara la constitución de sus nuevas GT y el 6 preside casi todos los actos. Al dar al contacto, en la pantalla TFT un gran seis domina el escenario, lo mismo que en los costados de las tapas del motor, donde un seis cromado no deja lugar a dudas.
 
Dónde no ha habido problemas es en la postura. El asiento de la GT se ha ofrecido amplio y conforme de inicio, acogedor como un sillón de grandes orejas. La posición es cómoda, pero te da la opción de inclinarte mínimamente sobre el manillar, para coger una postura que nunca llegará a ser sport pero que te invita a inclinar el tronco unos grados hacia adelante. Cualquiera de estas posiciones es ideal para consumar cualquier trayecto, por largo y sinuoso que sea. La ayuda del navegador es inestimable, tan práctico como su forma de instalación y desinstalación, simplemente dando a un botón que eleva la cúpula y saca casi como si de un cassette antiguo se tratase la pantalla de 5,7 pulgadas.
 
Hace calor, mucho, pasamos en pleno agosto sudafricano de los 35 grados y compruebas que la BMW K 1600 GT, complaciente, guarda varias sorpresas al respecto. La pantalla se eleva y se baja con facilidad con un solo botón. Dos mini compuertas donde generalmente se sitúan las guanteras, bajo los manillares, sirven para que el aire fluya a nuestro antojo hacia piernas y tronco. Me encanta que me cuiden con detalles como este. Afortunadamente, los puños calefactables con cinco intensidades y el asiento calefactable, en dos posiciones, no son necesarios esta vez para entrar en calor.
 
Miro al infinito inconscientemente atento por si diviso alguna ballena y las aletas imaginarias de los mamíferos marinos se entremezclan con los detalles distintivos de la GT, que tanto placer me ha dado en este primer contacto: la triple salida en cada escape, la infinidad de configuraciones que ofrece para satisfacer hasta tus más bajos instintos, la gran capacidad de las maletas de serie, las dos guanteras enfrente de las espinillas, su estética delantera con esa mirada de lechuza sagaz… detalles que se ven a simple vista y los que aún oculta para siguientes combates, próximas batallas en las que siempre ganaremos los dos. Placer, principalmente.
 
El consumo no llega a siete litros cada cien kilómetros, y en alguna ocasión en este primer centenar de kilómetros se ha flirteado con velocidades inconfesables para cualquiera que ‘alarde’ sea su segundo nombre.
 
Pero, no todo ha sido felicidad en este primer acto. Este seis cilindros, por ejemplo, es tan fiel a BMW , es tan suave, que a veces no transmite suficiente información al piloto. Es difícil sentir el tren delantero debido a su exquisito funcionamiento. Completo el segundo acto, siempre con el chip puesto de conducción por la izquierda –ex colonia británica- casi cien kilómetros más, y la idea no se me va de la cabeza. Eso sí, el disfrute esta vez ha sido más intenso que la primera vez. Sabía lo que había y vas sobre seguro, sabes lo que se puede hacer y lo que no. Sabes qué le gusta, qué espera y qué te puede dar. Sonrío sin querer, aunque no me convence del todo que, siendo todo dulzura y suavidad de vez en cuando, en aceleraciones intensas, el sonido esté un poco falsamente aumentado, no hasta el punto de parecer una ‘R’, pero sí que da la sensación de que está fingiendo. Y eso no nos gusta, ¿verdad? Tampoco me gusta la antena de radio, ni dónde va situada ni su forma. A estas alturas, como sus primos los coches, podía ser más discreta y encastrarla en cualquier lado.
 
Voy a por el tercero… el tercer tramo, de algo más de cien kilómetros, y constato en un par de ocasiones más que es mejor mantener el dedo índice en la maneta derecha un par de décimas más de lo normal para que las inercias no nos arruinen el trabajo en la frenada. Es una pasada comprobar cómo la fluidez y la agilidad en movimiento se convierten en movimientos torpes y reacios cuando estamos en parado. Y es que a voluminosa pocas ganan a la última GT de BMW.
 
Me gusta el precio. Estará en poco más de 20.000 euros (19.900 en Alemania), con una dotación de serie bastante notable y un rango de uso sobresaliente, cuidando a piloto y pasajero sin pedir nada a cambio.
 
Sin darte cuenta se acaba el tercer acto. Soñabas con seis, pero son sólo tres. Trescientos kilómetros que no dan para mucho. DTC y ESA II (modos Sport, Normal y Confort) se escapan vivos sin poder interactuar demasiado con ellos ni poder sacar conclusiones. No pasa nada. Los dos nos hemos gustado y muy pronto tendrás en portalmotos.com una prueba más detallada, un exhaustivo análisis de todo lo que ofrece la nueva GT de BMW, desde ya, la referencia del segmento.
 
 
 
 
Óscar González Soria, Ciudad del Cabo, Sudáfrica – oscar.gonzalez@portalcoches.net
 
PS. No te pierdas la crónica de la presentación en Sudáfrica de las BMW K 1600 GT y BMW K 1600 GTL
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